| Artículos | 01 NOV 2002

Más del 40% de internautas europeos con banda ancha descargan música

Tags: Histórico
Francisco J. Pulido.
Las últimas cifras sobre descarga de canciones protegidas por derechos de autor están llevando a la industria del disco a proponer medidas que afectarían directamente a los usuarios. El conflicto está lejos de acabar, y mientras tanto las nuevas versiones de programas peer-to-peer incorporan características que dificultan su control.

El número de usuarios que intercambia archivos musicales protegidos en red se está incrementando de manera espectacular en Europa. Casi el 40% de los internautas utilizan su conexión de banda ancha. para descargarse música, según las últimas cifras de la firma analista Jupiter Media.
A medida que el acceso de banda ancha a Internet se incrementa en Europa, lo hace también la cantidad de música intercambiada, lo que ha llevado a los analistas a señalar que, a menos que se ofrezcan alternativas reales pronto, la industria ilegal de música digital resultará casi imposible de combatir. No es ningún consuelo para las discográficas el dato de que los usuarios con módem descarguen menos música (un 18%), puesto que el número de usuarios con conexión de Internet a alta velocidad crece exponencialmente en los últimos meses. Más que las cifras actuales quizá lo que más preocupa a la industria es que el 44% de los usuarios de la Red admitan que no están dispuestos a pagar por la música en un futuro. Los analistas coinciden en señalar que si las discográficas quieren detener a las compañías peer-to-peer deberán emprender acciones conjuntas a corto plazo, o bien ofrecer suficientes alternativas a los internautas.

El ataque de los clones
Sin embargo, aunque la industria del disco estuviera dispuesta a echar el órdago definitivo a la piratería online, se verá en serias dificultades para detener a los clones de Napster. Precisamente uno de los más populares, Kazaa, ha lanzado una nueva versión de su popular programa de intercambio de archivos Peer-to-Peer que proporciona a los usuarios capacidades mejoradas de intercambio, al tiempo que anuncia un nuevo acuerdo con el proveedor de servicios por Internet Tiscali, que puede proporcionarle un colchón legal con el que no contaba. La última versión del software P2P de Sherman Networks ofrece la posibilidad de intercambiar colecciones completas de canciones, o lo que es lo mismo, se pueden descargar álbumes completos sin mayor problema. El programa detecta también las canciones falsas que las discográficas han colocado en las redes y la protección antivirus, así como contenido de la comunidad de música online Cornerband.com.
Los usuarios habituales de la versión 2.0 de Kazaa, y los que detecten archivos falsos, se verán recompensados con una posición privi-
legiada en las colas de espera para las descargas. La nueva estrategia debería situar a Kazaa en una posición fuerte entre los proveedores de servicios P2P, que se multiplicarán en los próximos años. Según el último informe de Yankee Group, sólo en Estados Unidos se descargarán durante 2005 7.440 millones de archivos de audio de sitios como Soulseek y Kazaa.

La canción del pirata
Y si los responsables de Kazaa se frotan las manos, los sellos de música dirigen ahora su lucha contra los proveedores de servicios Internet y los propios internautas. Si tiene MP3 en su disco duro bien podría recibir en los próximos meses un bombardeo de e-mail en el que se le invitaría a no descargarse más música protegida por derechos de autor. Ésta es al menos la intención de la RIAA (Recording Industry Association of America), que pretende poner fin al intercambio online de música registrada. En el enésimo juicio originado por una demanda de esta asociación, las compañías de música pretenden forzar al proveedor de servicios de Internet Verizon a revelar la identidad de un suscriptor que confesó haber utilizado sus servicios para intercambiar canciones protegidas.
La industria de la música norteamericana señala que el intercambio de música online le está privando de decenas de millones de dólares cada año, y si pueden obtener los nombres y direcciones de los internautas que intercambian canciones sin tener que acudir a los tribunales, les pueden mandar avisos legales ordenándoles que abandonen estas prácticas.
Verizon, por su parte, argumenta que no es su papel monitorizar las actividades de sus usuarios. Una ley a favor de la industria de la música, en este caso concreto, se entrometería en la privacidad de los suscriptores y establecería un precedente que podría forzar a otras compañías de Internet a facilitar los nombres de sus clientes.
Los analistas del sector coinciden en que la resolución del caso, a cargo del juez John Bates, podría determinar en qué sentido los proveedores de servicios de Internet (ISP) pueden ayudar a detener el tráfico de canciones online. Desde que en 1998 se instauró la Digital Millenium Copyright Act, los ISP han cumplido más de 100 peticiones de cerrar sitios que disponían de material protegido. Otra iniciativa, algo más constructiva, fue la del “día de la descarga digital”, a cargo la compañía británica OD2, co-fundada por el músico Peter Gabriel, y especializada en la distribución de archivos digitales. Durante una semana, los internautas europeos pudieron descargar, escuchar en streaming o duplicar una selección de canciones de más de 6.000 artistas distintos. Para ello, la compañía adquirió los derechos de 10.000 canciones de unas cincuenta compañías, entre sellos grandes y compañías independientes. Este tipo de iniciativa, responden, según sus responsables, a un nuevo modo de enfrentarse a la piratería online. Con ello pretenden “educar” al usuario para que no se descargue música de servicios de intercambio P2P y sí lo haga de plataformas legales como PressPlay.
¿Y los artistas? Existen en este momento dos corrientes enfrentadas. Los menos conocidos ven la Red como un medio estupendo para que sus canciones sean conocidas a nivel mundial Por su parte, algunos músicos consolidados ponen el grito en el cielo. Metallica prendió la mecha, pero ahora James Taylor, Billy Joel o Bob Dylan han pasado a demandar a compañías como MP3.com, que distribuyen sus canciones online sin su autorización. Actualmente se puede ver a las mismas Britney Spears y Madonna en anuncios televisivos de EE.UU. equiparando la descarga de música con el latrocinio.


¿Pornografía en Napster?
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Y mientras las compañías de música continúan enfrascadas en la batalla contra los servicios P2P, la industria de contenidos adultos comienza a darse cuenta del filón a explotar. La compañía española Private Media ha anunciado una oferta para adquirir los activos de Napster, con el fin de aprovechar su tecnología, si bien el acceso al contenido se hará a cambio de un precio. Mientras, un nuevo servicio P2P denominado Pornster, de contenidos bastante obvios, ha visto la luz recientemente. Dispone de una arquitectura similar a Napster, si bien los contenidos serán introducidos únicamente por los proveedores con los que se haya firmado un acuerdo.

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