| Artículos | 01 ENE 1995

Los microprocesadores del futuro

Tags: Histórico
Jose Mª Fernández Rúa.

Este mes de enero empezarán a trabajar decenas de científicos en la instalación europea de radiación sincrotrónica (ESRF), financiada por once países entre los que figura España. La radiación sincrotrónica es una radiación electromagnética muy intensa, que se produce cuando electrones acelerados son forzados a continuar una trayectoria circular. Su utilidad en diversas áreas científicas, como la informática, es fruto de su extraordinaria combinación de propiedades, entre las que cabe citar la amplia gama espectral del infrarrojo a los rayos X; gran flujo de radiación útil para estudiar sustancias muy diluidas; estructura pulsada para analizar reacciones y transiciones rápidas; limpieza de la fuente, ideal para la investigación de superficies sensibles; estabilidad de los haces de radiación, y elevada polarización que permitirá realizar medidas magnéticas.

Situado en el corazón de los Alpes galos, el ESRF se ha levantado en el plazo previsto tras agotar un presupuesto aproximado de cincuenta y cinco mil millones de pesetas. Este megaproyecto científico fue ideado en 1975, cuando un selecto grupo de físicos decidió llevarlo a cabo, después de haberse demostrado en la década de los sesenta que la radiación sincrotrónica podría convertirse en una potente herramienta, muy superior a los rayos X inventados por Coolidge a principios de siglo. Cabe recordar aquí que la radiación sincrotrónica fue descubierta en 1947 por un grupo de investigadores norteamericanos de General Electric.

Los principales componentes del sincrotrón ERSF con un acelerador líneal de 40 metros de longitud, un sincrotrón de 300 metros de circunferencia y 6 GeV de energía, y un anillo circular de almacenamiento de 850 metros de circunferencia. De treinta puntos del anillo parten tangencialmente otras tantas líneas de luz sincrotrónica hasta la instalación experimental del laboratorio. Allí, a unos veinte metros del anillo donde los electrones giran casi a la velocidad de la luz, los científicos intentarán incidir la radiación sobre las muestras a estudio, eligiendo mediante un monocromador la longitud de onda más adecuada. La instalación europea de radiación sincrotrónica actuará como un gran láser de rayos X duros que, haciendo las funciones de un descomunal microscopio, permitirá escrutar las microestructuras de átomos y moléculas, sus disposiciones y las fuerzas existentes entre ellas.

Según los expertos, este conocimiento detallado de la materia facilitará el diseño sistemático de materiales con propiedades bien controladas, que serán la base de las tecnologías de un futuro cada vez más presente, desde microprocesadores a materiales superconductores. Incluso será de gran utilidad en biología, química y medicina para, a título de ejemplo, desarrollar nuevas proteínas, estudiar con detalle los ácidos nucleicos o la obtención de imágenes inéditas del cerebro o las arterias coronarias.

Hoy por hoy existen nueve líneas de radiación instaladas, aunque están previstas dos más. De momento se han seleccionado a 101 grupos de los 300 que han solicitado utilizar esta máquina durante este trimestre. Las previsiones señalan que el número de usuarios se irá ampliando de forma paulatina, ya que esta comunidad científica europea de radiación sincrotrónica está integrada por, aproximadamente, seis mil investigadores.

De esta forma, los científicos podrán acceder a las líneas públicas mediante un proceso de peer rewiev, ya que las dos terceras partes del tiempo de uso de este laboratorio estará, en principio, reservado a grupos externos de investigación.

Nuestra nación financia el 4 por 100 del ERSF, unos cuatrocientos millones de pesetas al año. Esta inversión se traduce en la presencia permanente de una docena de investigadores y técnicos.

Desde el punto de vista de los retornos industriales generados por la construcción del laboratorio, la participación de las empresas españolas no puede definirse como brillante. Aunque nuestro país es el segundo en cuanto a captación de retornos totales (138 por 100), si se computan únicamente los retornos con un mínimo contenido tecnológico, España cosecha el peor porcentaje (35 por 100) de todos los países miembros, como reconoce en un informe el Centro para el Desarrollo Tecnológico de Industrial (CDTI).

No obstante la contribución científica española al ESRF pretende ser mejorada con la creación de una línea de luz propia, para cuyo diseño y construcción se invertirán unos setecientos millones de pesetas. De acuerdo con las previsiones del Plan Nacional I+D, el proyecto definitivo de la línea española deberá ser presentado en un plazo máximo de siete meses.

Contenidos recomendados...

Comentar
Para comentar, es necesario iniciar sesión
Se muestran 0 comentarios
X

Uso de cookies

Esta web utiliza cookies técnicas, de personalización y análisis, propias y de terceros, para facilitarle la navegación de forma anónima y analizar estadísticas del uso de la web. Consideramos que si continúa navegando, acepta su uso. Obtener más información