| Noticias | 27 ABR 2013

Los malos hábitos tecnológicos y cómo corregirlos

Tags: Histórico
Todos tenemos alguna mala costumbre y, como cada vez hacemos un mayor uso de dispositivos móviles y gadgets, la cosa empeora. Aquí te mostramos algunos de los peores malos hábitos tecnológicos y algún que otro remedio.
Reyes Alonso

Desde morderse las uñas, ser impuntual por naturaleza, hasta ser desordenado, interrumpir siempre las conversaciones… Hay un sinfín de malas costumbres –incluso algunas de ellas pueden ser de mala educación– en la vida real que tenemos claramente identificadas.

Pues bien, en el uso de nuestros equipos y cómo los tratamos, también tenemos malos hábitos y no siempre somos conscientes de ello. A ellos les dedicamos un repaso y buscamos alguna solución.

1. Ser descuidado con los equipos y dejarlos a la vista.

Los robos de smartphones o cualquier otro dispositivo no se llevan a cabo con una gran planificación, sino que la mayoría se conciben en segundos y, probablemente, porque los desatendemos. Son hurtos rápidos y se producen en cualquier momento. Pensemos y se nos ocurrirán unas cuantas ocasiones en las que se nos ha pasado por la cabeza que a alguien le pueden quitar el móvil que ha dejado en la mesa de una cafetería mientras está en la barra hablando con el camarero o cómo nos tienen que avisar de que estamos dejando el portátil en el asiento del coche a la vista de cualquier ‘amigo’ de lo ajeno.

La mayor parte de las veces perdemos nuestros apreciados dispositivos porque no les prestamos atención.

Solución.- Obviamente la solución en este caso es estar pendientes de ellos: o vamos con ellos a todas partes o debemos dejarlos con alguien de confianza. Si no, podremos llevarnos más de un disgusto.

2. El uso del móvil cuando quedas con alguien

¿En serio?, ¿es tan importante? Has quedado para comer o cenar con algún amigo o compañeros de trabajo y no dejas de mirar tu móvil para ver los mensajes que te entran vía What’s App o email, y responder rápidamente (no vaya a ser que se caiga el mundo). Pues, bien, su uso en compañía de los demás –sobre todo a la hora de comer–, es grosero y de mala educación.

Es así, no hay vuelta de hoja. Y aunque lo hagas con disimulo también. Esto es aplicable en muchas situaciones sociales como una simple conversación con alguien. Incluso, siendo rigurosos, no debería de haber ningún móvil encima de la mesa mientras comemos…

Solución.- Es muy sencillo. Si te llaman o estás pendiente de email importante, sales un momento y solucionas los temas. Ese comportamiento incomoda a los que están contigo y, probablemente, estén deseando marcharse y, en ocasiones, no volver a quedar contigo por disperso.

3. No silenciar los móviles

¿Despistado o te crees especial como pensar que puedes molestar a los demás por ser tú? En espacios públicos como conferencias, cines, teatros… ¿por qué tienen que sonar los móviles cuando están preparados para estar en silencio?

Esto ocurre habitualmente y es de lo más inapropiado.

Solución.- En este caso, deberíamos ser conscientes de ello y pensar en los demás. No podemos hacer mucho en lo que se refiere al comportamiento de los que nos rodean, pero hagamos un esfuerzo por no ser parte del problema.

4. No limpiar las pantallas de los dispositivos

Cualquier persona que haya prestado un teléfono móvil a un niño sabe de lo que estamos hablando, ya que nos será devuelto con una buena dosis de suciedad, pero la verdad los adultos no somos mucho mejores en este tema y no todos los dispositivos que utilizamos a diario y casi a todas horas destacan por limpios.

Solución.- Aquí el remedio es sencillo: tenemos que habituarnos a tener a mano productos de limpieza específicos para limpiar diariamente –a ser posible– cualquier dispositivo con pantalla y más si es táctil.

5. No pensar que los equipos se ensucian

Está claro que limpiar las pantallas del móvil es necesario, pero el resto de equipos que tienes también. Aún a riesgo de parecer pesados, es una realidad que todos los equipos informáticos son vulnerables a por el polvo y la suciedad, que se filtra por cualquier hueco. Los ordenadores de sobremesa, los portátiles y las impresoras que tienen conductos de ventilación son los más afectados.

El polvo no perjudica los componentes electrónicos pero ten claro que puede obstruir los mecanismos de ventilación o los de la unidad óptica, lo que puede dar lugar a fallos de los componentes o al recalentamiento del equipo. En los escáneres e impresoras puede afectar también a la calidad de las impresiones.

Solución.- La limpieza del equipo no es fácil pero es importante hacerlo con regularidad antes de que la suciedad se acumule. Una o dos veces al año es suficiente. Un truco: puedes hacerlo coincidir con otra cosa que suelas hacer en torno a cada seis meses tipo el cambio de aceite del coche o la revisión de los radiadores. Si no, hay un método infalible: apúntatelo en el calendario.

6. Malas posturas ante el ordenador

El que más y el que menos tiene que ir de vez en cuando al fisio pero no aprendemos y, por supuesto, no seguimos los consejos posturales que nos dan los expertos.

Solución.- Para eliminar este problema tenemos que crearnos un entorno adecuado: mantener la silla a una altura para que las rodillas se doblen en un ángulo de 90 grados y los pies apoyados en el suelo. Además, mantén el monitor frente a ti y la parte superior de la pantalla a la altura de los ojos. Ah, y que el teclado quede a una altura de tus muñecas y que éstas estén en paralelo al suelo.

7. No tormarte descansos

Si eres padre lo entenderás y, si no, habrás vivido la situación alguna vez. Casi ningún padre tiene problemas a la hora de limitar el tiempo que sus hijos están ante la pantalla, ¿verdad?, pero a un adulto que no deja su portátil o su móvil ni a sol ni a sombra, casi nunca se le dice nada.

Pues bien, los descansos son esenciales para la salud de las articulaciones, el sistema muscular, sistema circulatorio y los ojos. Los expertos advierten que permanecer sentado durante largos períodos de tiempo puede causar coágulos de sangre o que mirar una pantalla durante horas y horas puede causar fatiga visual que, después, puede afectar a la visión.

Solución.-
Es fácil y difícil a la vez, sobre todo, cuando tienes picos de trabajo pero tienes que descansar, estirar las piernas, beber y desconectar. Un truco puede ser que tengas agua siempre en tu mesa que, además de hidratar, te obligará a ir al baño de vez en cuando y así te alejas del ordenador.

8. El portátil en tu regazo…

Otra mala idea y un mal hábito, por supuesto. Esto presupone robouna mala postura, pero que también que estás aplicando el calor que desprende el equipo desde su parte inferior a tu cuerpo y eso implica sequedad de piel, por lo menos, y a partir de ahí, ya escalamos a enfermedades más graves. También, por el peso, la cosa puede desembocar en dolencias como la artritis.

Solución.- Puede que trasladar el escritorio al salón para poder ver la tele mientras trabajamos o la tele al despacho sea demasiado rebuscado, así otra opción es comprarte un soporte para ordenador portátil, que evite el calor sobre tus piernas. Para el peso, de vez en cuando carga el portátil sobre una sola pierna y luego cambia, pero lo dicho antes, bebe, descansa de vez en cuando, etc.

Se nos ocurren muchos más malos hábitos como no hacer copias de seguridad de los datos, no actualizar el software, abusar de la impresión, no reciclar los equipos que ya no nos sirven, utilizar la misma contraseña en las 100 webs en la que estás registrado, etc. ¿Y a ti? Porque para acabar con una mala costumbre, lo primero es ser consciente de ella…

Contenidos recomendados...

Comentar
Para comentar, es necesario iniciar sesión
Se muestran 0 comentarios
X

Uso de cookies

Esta web utiliza cookies técnicas, de personalización y análisis, propias y de terceros, para facilitarle la navegación de forma anónima y analizar estadísticas del uso de la web. Consideramos que si continúa navegando, acepta su uso. Obtener más información