| Artículos | 01 JUL 2003

Los artesanos del celuloide

Tags: Histórico
Restauración de películas antiguas
Alfonso H. Marín.
Ahora podemos disfrutar de auténticos clásicos del cine con calidad digital para reproducir en aparatos DVD. Pero el proceso de restauración es lento y costoso. la compañía española Video Mercury Films ha puesto en práctica un sistema exclusivo para restaurar el cine clásico español.

La madrileña Video Mercury Films es una de las pocas productoras españolas con un amplio catálogo de películas (más de 5.000) que vende a diversas televisiones nacionales y extranjeras, o las exhibe en las salas comerciales de cine. La productora, propiedad del empresario Enrique Cerezo, está poniendo en práctica un novedoso sistema de digitalización y restauración de películas dentro de sus laboratorios. Este sistema, único en España y de los pocos existentes en Europa, utiliza sofisticados equipos para restaurar algunas de las películas más famosas y entrañables del cine español, como Bienvenido Mr Marshall, El Verdugo, Calabuch, y también otras del cine italiano, o incluso del cine más moderno.
El proceso de restauración de una película es laborioso y artesanal, aunque para ello se utilicen métodos modernos. La tecnología ha hecho posible que una película deteriorada después de años de contacto con elementos que la degradan (polvo, partículas, el propio desgaste del papel fotográfico), pueda recuperarse con total nitidez y quede restaurada como si se hubiera rodado en nuestros días. Podemos ver a Joselito en imágenes tan limpias que parece sacado de un concurso de televisión, o a un Pepe Isbert con aspecto menos viejo en los planos de Bienvenido Mr Marshall.

Alta definición
Son muchos los agentes que deterioran una película de 35 mm. Muchas veces, el propio papel fotográfico original está en mal estado. En la mayoría de ocasiones, cualquier contacto de la película original con el exterior (polvo, rayaduras, contacto con los dedos, caídas de la caja al suelo), provoca que aparezca ruido. Antiguamente, de los originales de las películas (la película original que se ha editado durante el montaje) se sacaban las numerosas copias que se distribuían a las salas de cine, por lo que los originales se manipulaban con mucho mayor desgaste para la película. Hoy en día, de las películas originales se extrae un internegativo, del que se hacen las sucesivas copias comerciales.
Cuando una película de 35 mm llega a los laboratorios de Video Mercury en la Ciudad de la Imagen de Boadilla del Monte (Madrid), el primer paso es digitalizarla y convertirla en formato Alta Definición (HD, High Definition). En este proceso, la película pasa por una máquina llamada Telecine, donde recibe un limpiado con alcohol isopropílico y todos los fotogramas pasan a formato vídeo HD, con 1.920 píxeles y 1.020 líneas (a diferencia del formato Betacam, con 525 líneas útiles).

Conversión y corrección
Se pasa entonces al proceso de corrección de la película en un sistema externo para la conversión cromática y lumínica. “El Telecine dispone de un sistema de corrección básico para luz y color, pero con un sistema externo se gana en calidad”, afirma Carlos López, responsable técnico de los laboratorios. Este sistema de corrección funciona sobre una plataforma Da Vinci 2Kplus, sobre una estación de trabajo Silicon Graphics. En este sistema, la película se corrige básicamente en cada escena, en cuanto a concordancia de luz entre planos, colores y contrastes. Esta labor ocupa a dos especialistas del laboratorio.
Pasado este proceso, que puede durar tres días por película, se pasa a la parte de restauración, que es la verdaderamente delicada de toda la cadena. La restauración de las películas se realiza con dos sistemas: Avid DSHD y Da Vinci Revival. En la máquina bajo Avid, se pueden realizar retoques automáticos sobre la película, como eliminar puntos negros, reducción del grano, apertura del diafragma, rayos verticales, estabilización y empalmes de fotogramas, y hasta procesos de morphing en las transiciones entre fotogramas que han desaparecido en el original.
Estos pasos llevan mucho tiempo, ya que aunque existen procesos automáticos que puede realizar el programa, la mayoría son manuales, y a veces lentos. “Veinte minutos de metraje pueden llevar una hora y veinte de restauración”, según Carlos López, “pero sólo en modo automático, por lo que normalmente este tiempo se multiplica, al ser manuales la mayoría de los retoques”. Además, el elevado peso de los archivos en alta resolución, que son los que se restauran, hace que se distribuya la película en lotes de trabajo de 20 minutos de metraje. Un fotograma en alta resolución suele pesar 7 MB, por lo que a una velocidad de 24 fotogramas por minuto que se utiliza en el cine, 20 minutos ocupan 3,3 GB de espacio, más el tamaño del archivo que se va generando con la restauración.
Los laboratorios comenzaron a restaurar con Avid, pero algunos procesos, y sobre todo la carga de trabajo, llevaron a utilizar otro sistema adicional, Da Vinci Revival. Si Avid DSHD se ocupa de eliminar el ruido más evidente (manchas, granos, etc.), Revival se centra en los detalles de más precisión, como rayas, mayor foco en los planos, etc. Éste es el proceso más laborioso y delicado, ya que puede llevar semanas e incluso meses, dependiendo de lo deteriorada que esté la película. Por ejemplo, Calabuch, de Luis Berlanga, tenía un deterioro importante que afectaba a 15 minutos de la película, por lo que tardó un mes en restaurarse esa parte. En este proceso trabajan tres especialistas.
Una vez restaurada la imagen de la película, queda el proceso de edición de sonido. Para ello se utiliza el programa Sonic Studio sobre un Macintosh G4 con un disco duro de 36 GB, capacidad suficiente para albergar el sonido de hasta veinte películas. Las nuevas películas incluyen un sistema de sonido 5.1 (dos altavoces satélites, uno central, un subwoofer y dos complementarios posteriores), pero lo habitual en películas antiguas es que se encuentren en sistema mono o estéreo (2.0). A veces se remasterizan las películas de sonido 2.0 a 5.1, aunque es un sonido digital “ficticio”, y su coste lo hace poco recomendable. En lugar de eso, los cortes de audio se restauran utilizando el software de edición Sonic Studio, que permite elegir una muestra del ruido o ruidos a eliminar en una secuencia, y lo sustituye.

Hardware potente
Para realizar el proceso de restauración de una película hacen falta sofisticados y potentes sistemas de hardware y software. Al tratarse de formato en alta definición, según Carlos López, todo se encarece cuatro veces más. “En realidad, para hacer un DVD restaurado de una de estas películas no haría falta convertirla a formato HD, pero con la llegada cada vez más próxima de las televisiones en alta definición, nos estamos anticipando a una demanda de películas en este formato, para ser los primeros en poder venderlas”, añade López.
La iniciativa de invertir en este laboratorio se debe a Enrique Cerezo, con el fin de aprovechar la filmoteca de 5.000 películas nacionales y extranjeras que posee. La inversión ha sido alta, ya que el sistema de Telecine tiene un precio de alrededor de 80 millones de las antiguas pesetas (más de 480.000 euros). Junto a éste, se trabaja con dos estaciones d

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