| Artículos | 01 SEP 2007

LMDS

Tags: Histórico
El poder de las ondas
Juan Blázquez.
Conexiones de mayor capacidad, asequibles económicamente y tiempo de despliegue reducido, son una clamorosa demanda de usuarios residenciales y corporativos que no acaban de ver hechas realidad todas las posibilidades que les promete la actual tecnología. La industria avanza a marchas forzadas para ofrecer respuesta y una de las apuestas actuales es LMDS, conexiones inalámbricas equivalentes a la fibra óptica, sin los inconvenientes de estas últimas. Las autopistas de la información abren nuevos carriles.

En la actualidad, los medios de conexión capaces de soportar en las mejores condiciones la transmisión de datos complejos en formato y contenidos, actuales y futuros, están limitados, en la práctica, a la fibra óptica. El cable de cobre coaxial ofrece también unos excelentes resultados, pero no alcanza las mismas posibilidades que brinda la luz. El cable de par trenzado, con la aparición de nuevas categorías, ha conseguido unos avances espectaculares para soportar comunicaciones complejas, pero tampoco llega a igualar estas capacidades. Como soporte de comunicaciones de alta calidad de cualquier naturaleza, la fibra resulta inmejorable, pero también inviable para un amplio número de situaciones de conexión que requieren de sus altas capacidades. Los elevados costes y complejidad del tendido impiden aplicarla en todos los casos en los que sería recomendable. Porque, cuando se habla de servicios, no se trata sólo de tener un acceso a internet más fiable y rápido. Hay multitud de servicios que esperan impacientes tener un soporte de conexión que les permita explotar: el vídeo bajo demanda o la televisión interactiva son una pequeña muestra de ello.
La sustitución de fibra por cobre, aún asumiendo la penalización de la capacidad de red, tampoco llega a cubrir todos los escenarios en los que se requiere conectividad de alta calidad, porque si bien reduce los costes de tendido y su complejidad, no elimina el resto de inconvenientes: distancias a cubrir, obras de acometida, trámites burocráticos, viabilidad del trazado y otras. La alternativa lógica está en las conexiones sin hilos, pero las distintas tecnologías posibles actualmente están muy lejos de poder proporcionar las condiciones de transmisión que ofrece el cable para soportar esos nuevos servicios y no dejan de tener limitaciones de instalación que restringen una amplia aplicación.
Esta situación está empezando a cambiar con la aparición de una nueva tecnología sin cable: LMDS (Local Multipoint Distribution System o Sistema de Distribución Local Multipunto), un nuevo soporte que promete revolucionar las posibilidades de las actuales comunicaciones, ofreciendo unas capacidades similares a la fibra óptica combinadas con las ventajas de despliegue de las conexiones inalámbricas.
LMDS identifica la tecnología de conexión de bucle de usuario que utiliza ondas radioeléctricas emitidas en el rango más alto del espectro electromagnético, frecuencias entre 28-40 GHz, banda Ka, que se subdividen en distintas franjas de 1, 2 ó 3 GHz, utilizando frecuencias moduladas (FM). La conexión se produce con una filosofía de radiodifusión donde un emisor puede conectar simultáneamente con varios receptores (Comunicación Punto-Multipunto). Además, los receptores, a su vez, pueden emitir señal hacia el punto central, estableciendo individualmente con éste conexiones Punto a Punto. Son enlaces bidireccionales que se mantienen de forma simultánea, fullduplex, un tipo de radiación posible gracias a la utilización de tecnología digital y que no sería posible mediante tecnología analógica.
Utiliza como método de modulación de fase para emitir señal QPSK (Quadrature Phase Shift Keying) en contraposición a la modulación QAM empleada en la señalización por cable. Se adopta este tipo de modulación porque reduce sensiblemente el impacto de interferencias y hace un uso muy eficiente de la ocupación del espectro electromagnético. En los enlaces del punto central a los puntos clientes (bajada) suele utilizarse como método de acceso al medio TDMA (Time Division Multiple Access), utilizado en comunicaciones con satélites que se basa en un protocolo de asignación de tiempo de transmisión, slot temporal. Mientras que en el sentido contrario (subida), desde el punto cliente al punto central, lo más habitual es utilizar una combinación de acceso TDMA y FDMA (Frequency Division Multiple Access), el método de acceso más sencillo y antiguo empleado en las comunicaciones por satélite que consiste en dividir los accesos por división de la frecuencia. El ancho de banda proporcionado roza 1 Gbps, con un alcance efectivo de varios kilómetros.

Arquitectura y componentes
Los antecedentes de estas comunicaciones inalámbricas se remontan a la década de los años 80 y su planteamiento surgió como medio para la difusión de vídeo analógico utilizando emisiones de radio en frecuencia modulada transmitidas sobre la zona alta del espectro electromagnético, que hasta ese momento estaba acotado básicamente para comunicaciones con satélites, con fines militares y de investigación espacial. A pesar de las expectativas que generó desde un principio, no se creía que esta tecnología tuviera aplicación para las comunicaciones atmosféricas y que fuera viable su explotación comercial, debido al alto coste económico de los complejos componentes empleados en los equipos de transmisión para operar en frecuencias muy altas, la susceptibilidad que presentaba frente a las inclemencias del tiempo, principalmente la lluvia, y la obligación de mantener el horizonte despejado entre los extremos del enlace. Su avance quedó estancado, sólo se continuó su desarrollo dentro de programas de investigación de carácter gubernamental que algunos países establecieron como estratégicos. El impulso definitivo de estas comunicaciones vino a raíz de la aparición de procesadores de señal más potentes, más sencillos y más baratos de producir, que ha permitido afrontar y resolver los inconvenientes que lastraban su potencial, hasta llegar a convertirse en una alternativa de comunicación factible a nivel terrestre, viable económicamente y muy atractiva comercialmente para los operadores, capaz de resolver multitud de situaciones de conectividad de alto rendimiento en condiciones que no tienen nada que envidiar a las conexiones por cable tradicional, par trenzado, coaxial e, incluso, fibra óptica.
El equipamiento que conforma las conexiones LMDS en el lado receptor, asociado al cliente, consta de varios elementos que difieren según el fabricante y que dependen en gran medida de las necesidades de conectividad que se quiera cubrir. Una disparidad que redunda, lógicamente, en el precio final de adquisición e instalación de este equipamiento. En cualquier caso, si hay que enumerar un equipamiento genérico, éste estaría compuesto por una antena o transceptor que recibe la señal, que suele ser un disco de reducido tamaño, con un diámetro que oscila entre los 10 y 30 cm, dependiendo de las distintas soluciones de los fabricantes. Se ubica en la azotea o fachada de los edificios. Su pequeño tamaño hace que la instalación sea sencilla, rápida y pase desapercibida para los observadores ocasionales, lo que aporta como ventaja que no sea complicado obtener permisos o cumplir otros trámites burocr&#

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