| Artículos | 01 DIC 2003

Linux, un fenómeno planetario

Tags: Histórico
Piedad Bullón.
No es usual que Microsoft ponga por escrito lo que piensa de sus competidores. Pero en su último informe anual describe así la posición competitiva de Linux: “Muchas empresas están migrando sus redes de servidores desde plataformas de hardware con el sistema operativo UNIX hacia alternativas más baratas, sobre microprocesadores Intel [algunas de ellas] están considerando migrar a software no comercial, como Linux y OpenOffice. [...] Linux y otro software no comercial representan un desafío frente al cual no podemos ser complacientes”. Firman al pie William Gates y Steve Ballmer.

Del orgulloso desdén hacia un sistema operativo do-it-yourself como Linux -¿acaso Gates no empezó así?- Microsoft ha pasado a reconocer que es una amenaza para sus posiciones en el mercado de servidores, que es uno de los segmentos que sostiene la magnífica salud de sus cuentas. En los últimos años, Linux ha llegado gradualmente a convertirse en una alternativa creíble para las empresas usuarias: ha madurado mucho, ganando en atributos como escalabilidad, fiabilidad y seguridad, además de la ventaja que tiene naturalmente en el coste inicial. Jaime García Cantero, de la consultora IDC [www.idc.com/spain] resume así la situación: “Linux está evolucionando desde una tecnología `disruptiva´ apoyada principalmente por usuarios técnicos en un nicho bien definido, hacia una tecnología mejor entendida y menos intimidante para un segmento más amplio de profesionales”.
Las estimaciones de IDC respaldan esta opinión: en 2002 se ha producido una inflexión al alza en la curva de crecimiento y 2003 se cerrará, probablemente, con un incremento del 31% en el número de servidores Linux entregados y del 32% en la cifra de facturación. Lo que importa valorar es el negocio que Linux genera en plataformas de hardware y en servicios afines. Según García Cantero, “Linux se consolida porque IBM, HP, Dell, Oracle, Sun y otros lo apoyan, porque se adapta bien a los proveedores de servicio y porque tiene la virtud de unificar el mercado UNIX”.
Este último factor puede pasar inadvertido si la vista se fija sólo en la imagen de la rivalidad entre Linux y Windows. Pero, hoy en día, la principal fuente de crecimiento para Linux son las instalaciones de UNIX, lo que basta para explicar la denuncia judicial de SCO -que posee los derechos sobre UNIX, adquiridos a AT&T- contra IBM, acusándola de haber trasladado a Linux elementos de AIX, su variante de UNIX. “Con el tiempo, Linux se comerá a UNIX” -concluye el consultor de IDC- y aquí “con el tiempo” quiere decir no antes de la década próxima: el diagnóstico revela que UNIX se ha estancado en torno a los 10.000 millones de dólares en todo el mundo, mientras Linux, con menos de 3.000 millones, marcha lanzado para duplicar esta cifra en 2006.
Otras fuentes confirman la creciente penetración de Linux en el entorno empresarial. Un estudio de Forrester Research [www.forrester.com] indica que el 72% de las empresas consultadas, todas ellas con facturaciones superiores a 1.000 millones de dólares, usan Linux en algún segmento de sus sistemas de información: web, servidor, aplicaciones, bases de datos. Ted Schadler, analista de open source en esta consultora, escribe que Linux sustituye tanto a UNIX como a Windows, aunque siempre en funciones no críticas. Hay que evitar, opina Schadler, caer en el voluntarismo de creer que Linux no necesita una gestión tan cuidadosa como los sistemas operativos a los que reemplaza; es preciso abordarlo con una estrategia racional de migración.
Bill Claybrook, de Aberdeen Group [www.aberdeen.com], ve las cosas desde otro ángulo: “Las empresas tienden a considerar Linux como una buena alternativa a Windows en servidores web, de correo y algunas aplicaciones; muchas son todavía reticentes a sustituir UNIX por Linux en sus aplicaciones críticas”. Además de las consabidas razones para migrar a Linux, Claybrook señala que se ha convertido en la plataforma de desarrollo preferida, aspecto en el que espera que en 2004 supere a Windows. La disponibilidad de microprocesadores de 64 bits es un argumento adicional que permite a Linux ofrecer rendimientos sobre Intel o AMD superiores a las que parecían exclusivas de las arquitecturas RISC asociadas a UNIX. La compatibilidad binaria entre plataformas Linux y UNIX es, finalmente, un factor fundamental.
Sin perder el hilo ni el sentido de las proporciones, puede decirse que es tan poco probable que Linux desplace completamente a UNIX como que las empresas se apunten a las manías de quienes odian a Microsoft vaya uno a saber por qué. Estas cosas hay que observarlas con la óptica del mercado, lo que lleva a comprender que el verdadero rival de Bill Gates no es un magma comunitario sin forma jurídica sino un bloque de adversarios robustos, a la cabeza de los cuales está su vieja conocida IBM.

Europa, terreno abonado
Una consultora alemana, Berlecon Research [www.berlecon.de/en/] analizó en 2002 el uso de software abierto -esencialmente Linux- en empresas e instituciones públicas de tres países europeos. La situación, según sus resultados, parece ser muy diversa: 43% en Alemania, 31,5% en el Reino Unido y 17,7% en Suecia. Las diferencias se acentúan cuando se distingue entre instalaciones grandes y pequeñas, con mayor penetración en las primeras. Suena plausible, porque las primeras tienen infraestructuras más complejas, en las que puede insertarse fácilmente Linux para ciertas funciones específicas. En general, observa el estudio, el uso de Linux está más extendido en las AAPP que en las empresas privadas, pero esta regla se subvierte en el Reino Unido, donde el 74% de las compañías con elevada intensidad de TI usan Linux en una u otra función. El informe -como otros del mismo género- llega a la conclusión de que en la mayor parte de los casos, la migración hacia UNIX se hace con dos motivaciones principales: reducir el coste inicial de adquisición y marcar la independencia respecto a un proveedor dominante.
Pero, prudencia obliga, ningún estudio vaticina una extensión explosiva del mercado Linux. Europa parece tierra fértil para una penetración creciente pero pausada. La Comisión Europea, en el marco de su programa IDA (Interchange of Data between Administrations) [europa.eu.int/ISPO/ida/] publicó el pasado mes de octubre una Guía para la Migración a Sistemas Abiertos que, en la práctica, equivale a recomendar a las AAPP europeas la adopción de Linux. La guía, elaborada por la consultora británica Netproject [www.netproject.com] empieza por decir que “hay muchas razones para que las Administraciones migren a software open source, entre ellas: la necesidad de contar con estándares abiertos para implantar la Administración Electrónica, el nivel de seguridad que aporta, la eliminación de cambios obligados. Todo ello da como resultado menores costes”.
Una clave reside, según la guía de Netproyect, en no dejar nada librado a la improvisación; una planificación cuidadosa es imprescindible. “Mucho de lo que hay que hacer para migrar desde un entorno `propietario´ a otro abierto es equivalente a cualquier otra migración, por ejemplo desde Windows NT a Windows 2000. Incluso cuando se trabaja con un solo proveedor no se puede asumir que los formatos de ficheros, por ejemplo, serán portables; es preciso hacer pruebas sistemáticas antes de propagar el cambio de

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