| Artículos | 01 SEP 2003

Las nuevas WLAN

Tags: Histórico
Novedades y tendencias de las redes locales inalámbricas
Gonzalo Álvarez.
Mantener la conexión a Internet mientras pasea el portátil por casa o por la oficina o incluso cuando baja a tomar el café es ahora posible gracias a las redes inalámbricas. En este artículo se reseñan las últimas novedades y tendencias futuras en el mundo en eclosión de las WLAN.

Lo que hace apenas cinco años se antojaba patrimonio exclusivo de la ciencia-ficción, ya se ha convertido en una realidad cotidiana en un número cada día mayor de hogares y oficinas: la interconexión sin cables de distintos equipos informáticos. Las redes de área local inalámbricas (WLAN, Wireless Local Area Networks) permiten que varios dispositivos puedan transmitir información entre ellos a través de ondas de radio sin necesidad de cables. Las ventajas saltan a la vista. La mayor es la libertad que proporcionan a los usuarios de red, que no dependen de la existencia en las proximidades de un punto de red y pueden llevar su ordenador (especialmente si es portátil) a cualquier sitio sin perder la conexión a Internet. Las redes WLAN solucionan algunos problemas asociados a las redes con cables, en especial los derivados de la instalación, que a menudo requieren pequeñas obras para la acometida. La facilitan sobremanera y reducen costes de instalación, ya que no requieren obra y se ahorra en cable, si bien las tarjetas de red resultan algo más caras.

Bienvenido al mundode las WLAN
En la actualidad existen dos soluciones destacadas en el panorama de las redes WLAN: el estándar IEEE 802.11b, conocido más popularmente como Wi-Fi (abreviatura de Wireless Fidelity), y la solución propuesta por el grupo de trabajo HomeRF. Por desgracia, estas soluciones no son compatibles entre sí, ni con ningún otro estándar. Sin lugar a dudas, la más extendida es Wi-Fi, ya que proporciona mayores prestaciones, tanto en el hogar como en la oficina, por lo que será la elegida para este artículo. Posteriormente se examinará el recientemente creado estándar 802.11g.
Las redes Wi-Fi permiten alcanzar velocidades de transmisión de 11 Mbps. Sin embargo, no se deje engañar por la publicidad. Esta cifra representa la velocidad a la que se envían bits. Pero tenga en cuenta que buena parte de la información enviada comprende cabeceras de los protocolos que no son propiamente los datos, es decir, ese archivo o programa que está transmitiendo entre dos ordenadores. Por consiguiente, descontando las cabeceras y otra información de control, se encontrará con que la velocidad real de transferencia de información útil es mucho menor, entre 4 y 6 Mbps.
Otro parámetro importante que hay que tener en cuenta es el rango de alcance de la red inalámbrica. Normalmente este valor se halla comprendido entre los 25 y 100 metros, aunque depende tanto del fabricante como del medio donde estén situados los dispositivos inalámbricos, ya que cuanto más despejado está el espacio (menos paredes, menos obstáculos como armarios, mesas, etc.), menos interferencias se producen debido a la reflexión de señal. También hay que tener en cuenta que cuanto más alejados se encuentren los equipos entre sí, aun dentro del rango permitido, más débil es la señal y menor será la velocidad real de transmisión alcanzada.
A la hora de desplegar una red inalámbrica se utilizan dos topologías básicas: infraestructura y ad hoc. La elección de una u otra dependerá de sus necesidades concretas. Las redes en modo ad hoc no requieren la compra de hardware adicional, solamente basta con que cada equipo de la WLAN posea su propia tarjeta de red inalámbrica, a un precio que oscila entre 50 y 100 euros. No obstante, cada vez más dispositivos vienen con adaptador de red inalámbrico, como muchos PDA y portátiles. Por su parte, las redes en modo infraestructura requieren además la compra de un dispositivo hardware llamado punto de acceso, cuyo precio ronda los 150 ¤.
Las redes inalámbricas en modo infraestructura extienden una LAN de cable ya existente, normalmente Ethernet, de modo que sea accesible por otros dispositivos sin hilos a través de una estación base, denominada punto de acceso inalámbrico (WAP, Wireless Access Point) o abreviadamente punto de acceso (AP). Este punto de acceso actúa como puente entre ambas redes, la Ethernet y la inalámbrica, coordinando la transmisión y recepción de los diferentes dispositivos inalámbricos. Dependiendo del número de dispositivos que pueda servir un solo punto de acceso, se podrán ir añadiendo más puntos de acceso a medida que sean necesarios. Teniendo en cuenta que pueden cubrir un rango de entre 25 y 100 metros, un solo AP suele bastar para una pequeña red doméstica o empresarial (SOHO, Small Office/Home Office). Esta topología resulta ideal para permitir el acceso a Internet o a una red local a los ordenadores inalámbricos itinerantes.
En la jerga WLAN los dispositivos inalámbricos, ya sean ordenadores de sobremesa, portátiles o de mano (PDA), se denominan estaciones. Cuando se enciende una estación, lo primero que debe hacer es identificar los puntos de acceso y redes disponibles. Los puntos de acceso emiten tramas faro para anunciar su presencia. Cuando la estación detecta uno, se procede a la fase de autenticación, en la cual se verifica la identidad mutua. A continuación se produce la asociación, que permite que el punto de acceso y la estación se intercambien información. El AP puede utilizar esta información para compartirla con otros puntos de acceso y hacerles saber de la presencia de una nueva estación. Una vez completada la asociación, la estación ya puede enviar y recibir tramas en la WLAN. Todo el tráfico de red de las estaciones de la WLAN pasa a través del AP, tanto si va dirigido a la LAN de cable como a otras estaciones de la WLAN. De esta forma se consigue que dos estaciones que no están al alcance una de otra, pero sí cada una dentro del radio del AP, puedan comunicarse entre sí. Aunque no está estandarizado, cada fabricante implanta sus propios mecanismos para permitir la itinerancia o roaming, de manera que una estación itinerante pueda reasociarse con otros AP a medida que cambia de localización. Esta transición debe hacerse suavemente, de manera que si, por ejemplo, la estación está descargando un archivo de Internet, la descarga no se vea interrumpida.
Las redes ad hoc o de equipo a equipo están creadas exclusivamente por los propios dispositivos inalámbricos, sin ningún punto de acceso ni controlador central. Cada dispositivo se conecta directamente con otros dispositivos en la red sin pasar por un punto central. Esta topología resulta especialmente útil cuando se necesita que un pequeño grupo de ordenadores se conecte entre sí, pero sin necesidad de acceso a otra red ni de salida a Internet. Por ejemplo, en una sala de reuniones en la que fluirá información entre unos y otros ordenadores o en un aula en la que los equipos se envían datos o hablan entre sí.
El funcionamiento de una WLAN ad hoc es muy similar al descrito anteriormente para las redes en modo infraestructura. En este caso, una de las estaciones debe asumir el papel de AP, emitiendo tramas faro que permitan engancharse a la red a otras estaciones. Algunas mejoras proporcionadas por el AP ya no están presentes, como la posibilidad de comunicar a dos estaciones fuera de alcance. Si las estaciones desean acceder a Internet, una de ellas deberá tener un segundo adaptador

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