| Artículos | 01 ABR 1999

Las copias piratas de Office 2000 pueden dejar de funcionar

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Hace algo más de un año tratamos en los números 135, septiembre 1997, y 137, noviembre 1997, de PC World el tema de la videoconferencia tanto por Internet como por RDSI. En el tiempo que ha transcurrido hemos podido comprobar que una gran parte de la tecnología apenas ha cambiado y sigue teniendo las mismas deficiencias, aunque otros han mejorado algo. Una de las pocas novedades existentes en este campo es la aparición de cámaras que se conectan por puerto USB, que tienden a sustituir a las de puerto paralelo, aunque siguen manteniendo la misma baja calidad, debido a las limitaciones de este tipo de puesto.
En este artículo hemos querido actualizar los equipos, puesto que únicamente uno de los aparecidos en las comparativas anteriores sigue en el mercado.

RDSI, red local, modems e Internet
Hay cuatro tipos de conexión para poder realizar una videoconferencia, a través de RDSI, por red local, por Internet y directamente por módem. Únicamente podemos considerar como videoconferencia seria las que se realizan a través de RDSI, o red local, porque a través de Internet la velocidad que se consigue es demasiado baja como para ofrecer una comunicación con la calidad suficiente, tanto de vídeo como de sonido. En condiciones óptimas, es posible obtener imágenes y sonido decentes, pero con la habitual saturación de la red, normalmente no se consigue un movimiento creíble, ni siquiera el sonido puede entenderse bien en situaciones normales.
En la actualidad, las comunicaciones por RDSI son las más adecuadas si queremos obtener un buen resultado. Con un acceso básico, (más conocida como línea RDSI, con dos canales B de 64 Kb) se puede conseguir una calidad bastante aceptable, utilizando simultáneamente los dos canales B, para obtener un ancho de banda de 128 Kb. Si queremos una imagen muy nítida, cuyos movimientos se produzcan con suavidad, tendremos que utilizar más accesos básicos. Cuantas más líneas RDSI utilicemos, más calidad podremos obtener en la comunicación, el problema es que por cada canal B que intervenga pagaremos una llamada. Si establecemos una videoconferencia utilizando cuatro accesos básicos, el coste será el mismo que si realizásemos ocho llamadas con la misma duración. Si queremos comunicarnos con personas que se encuentren fuera de nuestra ciudad, o incluso en otro país, el coste de las llamadas se disparará notablemente.
Otra opción, mucho más económica, al menos en lo relativo al precio de la llamada, es la red local. Aprovechando la red que tengamos en la empresa se puede establecer una videoconferencia desde un equipo hasta otro. Evidentemente este tipo de conexiones no tienen mucho sentido si vamos a establecerlas dentro del mismo edificio, puesto que los equipos son caros, y es mucho más económico ir andando a ver al otro interlocutor. La cosa cambia cuando queremos hablar con una persona que no se encuentra en el mismo edificio, incluso en otra sede de la empresa en otra ciudad. Normalmente las empresas con varios edificios suelen tener todos comunicados entre si con redes locales más o menos grandes. Aprovechando esta infraestructura, podemos establecer comunicaciones con las demás sedes, sin tener que pagar la llamada. El inconveniente es que las conexiones de red entre varias sedes no suele tener un ancho de banda muy grande, y es probable que al final veamos las imágenes de nuestro interlocutor con una calidad baja. Dependemos por tanto del ancho de banda que podamos utilizar. En nuestras pruebas hemos llegado a conectar dos equipos utilizando un ancho de banda de 768 Kb, y la calidad que se obtiene es prácticamente perfecta, con ausencia total de saltos en la imagen y, por supuesto, sin ningún tipo de defecto provocado por la compresión de la señal de vídeo.
La cuarta posibilidad para establecer una videoconferencia es la conexión directa por módem. Sobre la conexión a través de Internet tiene una gran ventaja, y es que no nos veremos afectados por el tráfico ajeno, ni por saturaciones de la red. Las principales desventajas son la escasa velocidad que obtenemos, aunque es mayor que a través de Internet, y que si queremos establecer una videoconferencia con una persona que no se encuentre en la misma zona que nosotros, tendremos que pagar una llamada provincial o interprovincial, mientras que a través de Internet siempre tendrá el coste de una llamada local.

Los equipos
Cada equipo está diseñado específicamente para un tipo de conexión, aunque en la práctica casi todos pueden conectarse con cualquiera de los cuatro métodos. Evidentemente es un desperdicio utilizar un equipo para líneas RDSI a través de Internet, puesto que toda la calidad que es capaz de ofrecernos se verá disipada por el límite de velocidad existente en Internet. De la misma forma, una cámara USB no proporciona una nitidez y resolución suficientes como para aprovechar el ancho de banda que pueden ofrecer varios accesos básicos RDSI, incluso aunque sea uno. Por estas razones hemos dividido el análisis de productos de esta comparativa en tres partes. La primera dedicada a los equipos diseñados específicamente para RDSI, en la que hemos incluido dos equipos que están diseñados para funcionar de forma autónoma, sin tener que conectarlos a un ordenador. En segundo lugar de los kits para utilizar sobre Internet. Son equipos de bajo coste, diseñados para iniciarse en el mundo de las videoconferencias, sin que podamos tener la más mínima orientación profesional, puesto que no suelen ofrecer una gran calidad, ni movimientos suficientemente fluidos. También se han incluido cámaras que pueden funcionar de forma autónoma, sin necesidad de tarjeta digitalizadora, a través del bus USB o del puerto paralelo, pero que incluyen el software necesario para poder realizar videoconferencias.
En el tercer apartado tenemos las cámaras que se venden por separado, sin ningún tipo de software, y sin tarjeta digitalizadora. Se pueden utilizar como segunda cámara, o para crearnos nuestro propio kit de videoconferencia.


RDSI

Intel ProShare Video System 500
Se trata de una solución completa para videoconferencia en ordenadores de sobremesa. El kit de Intel incluye todo lo necesario para que la instalación sea lo más rápida y sencilla posible: una tarjeta RDSI con capturadora de vídeo integrada, una completa cámara de vídeo, unos auriculares con micrófono, otro micrófono para poner sobre el escritorio, cable para la conexión RDSI, otro para conectar la cámara con la tarjeta, un cable que permite conectar una fuente de vídeo adicional S-VHS además de la cámara de Intel suministrada y, por supuesto, un CD-ROM con los controladores de dispositivo y el software de Intel.
La cámara ofrece una excelente calidad de imagen y dispone de controles alojados en la carcasa para ajustar distintos parámetros como la saturación, la nitidez de la imagen y el control de nivel de blancos. Además dispone de un control para ajustar el enfoque, una cubierta que se puede deslizar para anular la imagen y apagar la cámara. El estado de la cámara se puede comprobar en cualquier momento gracias a un indicador luminoso que se enciende si está activa y funcionando (cuando se cierra el objetivo de la cámara, automáticamente se desconecta la alimentación). La tarjeta capturadora dispone de sistema dual para poder conectar dos fuentes de vídeo distintas. Por medio de un cable también suministrado en

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