| Artículos | 01 JUL 2003

La vivienda domótica

Tags: Histórico
Ramón J. Millán.
La vivienda domótica o vivienda inteligente es ya una realidad al alcance de muchos españoles. Después de varios proyectos piloto, durante este año se construirán las primeras viviendas de estas características, que serán comercializadas y habitadas durante 2005, con un incremento del coste de tan sólo un 1%.

Estamos ya en el siglo XXI, y el futuro que anunciaban películas como “Blade Runner”, con alucinantes coches voladores o robots inteligentes y sensibles no existe, pero como veremos a continuación, la vivienda de nuestros días sí se podría asemejar bastante a la que auguraba el cine futurista. La casa ideal, aquella en la que podemos disfrutar plenamente de nuestro tiempo de ocio sin que sea preciso ocuparse de limpiar, poner lavadoras o saber si hay que hacer la compra, es ya una realidad gracias a las nuevas tecnologías de la información y de las comunicaciones.
En este contexto aparece el término domótica, referido a la ciencia y a los elementos desarrollados por ella que proporcionan algún nivel de automatización o automatismo dentro de una vivienda, desde un simple temporizador para encender y apagar una luz o aparato a u na hora determinada hasta los más complejos sistemas capaces de interactuar con cualquier elemento eléctrico de la casa. La vivienda domótica es, por lo tanto, aquella que integra una serie de automatismos en materia de electricidad, electrónica, robótica, informática y telecomunicaciones con el objetivo de proporcionar al usuario un aumento del confort, seguridad, ahorro energético, facilidades de comunicación, etc.

Oferta creciente
Aunque el número de viviendas domóticas es todavía relativamente bajo, el interés por su adopción está creciendo progresivamente, al tiempo que la reducción de los precios de este tipo de productos está haciendo del hogar digital un sueño asequible. Del mismo modo en que en nuestros días no es aceptable que una vivienda no tenga corriente eléctrica o agua corriente, dentro de muy poco no se concebirán viviendas que no estén mínimamente domotizadas.
La oferta actual de productos y servicios domóticos es atractiva y se adapta a cualquier topología de vivienda o edificio (casas particulares, oficinas, hoteles, hospitales, colegios, universidades...), ya sea existente o de nueva construcción, resultando su introducción, en este último caso, algo más barata.
En el caso de viviendas de nueva construcción o de rehabilitación profunda, se recomienda la instalación de un cableado específico que transmita la información necesaria entre los diferentes elementos del sistema. La normativa actual obliga a todos los edificios de nueva construcción a contar con unas instalaciones mínimas de telecomunicaciones, fácilmente ampliables para albergar sistemas domóticos. En el caso de las viviendas ya existentes, los requisitos de instalación son mínimos, puesto que es posible aprovechar la red eléctrica de la vivienda o tecnologías inalámbricas como medio de transmisión. En cualquier caso, los mecanismos de uso son actualmente sencillos y su coste se ha reducido sensiblemente durante los últimos años.

Componentes
Dentro del sistema domótico de una vivienda se distinguen los siguientes elementos: la pasarela residencial, el sistema de control centralizado y una serie de sensores, interruptores, actuadores, ordenadores personales, electrodomésticos y aparatos electrónicos distribuidos en las distintas zonas de la casa. Las pasarelas residenciales son las encargadas de adaptar los protocolos y flujos de datos de Internet a la red interna de datos y control de la vivienda, además de permitir que varios ordenadores o dispositivos compartan información, periféricos y acceso único a Internet. También deberán actuar como cortafuegos, impidiendo que los intrusos puedan acceder a la red interna de la casa. La pasarela permitirá, no sólo el telecontrol de la vivienda, sino además el entretenimiento, el comercio electrónico o el cuidado de personas discapacitadas, entre otros.
De todas las tecnologías de acceso a Internet actualmente disponibles, resultan de especial interés las de banda ancha (ADSL, cable, LMDS, satélite, PLC o GPRS), pues permiten, además de navegar por Internet a alta velocidad y acceder a otros servicios multimedia, estar permanentemente conectado; algo fundamental para aplicaciones como la telemetría y el telecontrol.
El sistema de control centralizado, a veces integrado en la propia pasarela, consiste en un cerebro electrónico encargado de gestionar y controlar todos y cada uno de los elementos de la red domótica. El dispositivo puede ser gestionado por el usuario mediante un intuitivo navegador, accesible mediante una pantalla táctil, un mando a distancia o a través del teléfono móvil o de Internet. Es decir, el usuario tiene la posibilidad de controlar remotamente cada uno de los sistemas instalados en la vivienda y recibir cualquier incidencia que se produzca en ellos, actuando en consecuencia.
Dentro de la red de la vivienda se ha de distinguir entre la red de datos y la de control. La red de datos residencial es la utilizada para el intercambio de información (audio, vídeo y datos) entre los distintos dispositivos de la vivienda, asegurando la interoperatividad. Esta red estará compuesta por varias tecnologías operando simultáneamente según los dispositivos a conectar, utilizando como medio físico nuevo cableado (Ethernet, RS-232 o USB), la red telefónica (HomePNA), la red eléctrica (HomePlug) o vía radio (Bluetooth, HomeRF o IEEE-802.11). El protocolo utilizado en esta red es, por lo general, TCP/IP.
La red residencial de control, de menor ancho de banda, sólo será utilizada para aplicaciones de automatización y control en la vivienda. Existen varios protocolos de control distribuido estándar (LonWorks/LonTalk, X-10, Konnex, EHS, EIB, etc.), la mayoría de los cuales soporta cualquier medio físico. La razón por la que la red de control no utiliza TCP/IP es que este protocolo fue diseñado para transferir grandes cantidades de información, principalmente entre redes distantes poco fiables e inseguras, por lo que necesita varios octetos de control para la transmisión de información. Por el contrario, los protocolos mencionados minimizan los campos de control; por ejemplo, para encender y apagar una luz, basta con una orden codificada de un par de octetos.

Calidad de vida
La instalación de una vivienda domótica proporciona un sinfín de beneficios y ventajas inalcanzables con una vivienda tradicional, fundamentalmente en lo que respecta a seguridad, comodidad, ahorro energético y ocio; pero sin duda estas cuatro razones mencionadas se reducen a una sola: mejor calidad de vida. Seguidamente, veremos las principales aplicaciones de la domótica, junto a ejemplos de productos o dispositivos que permiten en nuestros días conseguir la satisfacción de las necesidades de los usuarios a un precio cada vez más competitivo.
Seguridad. La seguridad es la aplicación que más está ayudando a introducir sistemas domóticos en el hogar. Evidentemente, el incremento de la seguridad en las viviendas no sólo repercute en la protección de la mayor parte de nuestros bienes particulares, sino también en nuestra propia protección personal.
Las últimas innovaciones en cuanto a control de intrusiones ofrecen alarmas de seguridad si

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