| Artículos | 01 NOV 2002

La pureza de sonido se llama Super Audio CD

Tags: Histórico
Santiago Carro.
Aún es todo un desconocido para la mayoría de los usuarios, pero las posibilidades que ofrece este formato son increíbles por múltiples factores. Mejoras sustanciales en la calidad y capacidad de almacenamiento catapultan al Super Audio CD como el formato que acaparará todos los galardones.

Cuando a comienzos de 1998 el Compact Disc se establecía como el formato más revolucionario de los últimos años en materia de almacenamiento de audio, dos de los principales fabricantes de la industria –Sony y Philips- anunciaban en rueda de prensa el lanzamiento de un novedoso formato que podría revolucionar el mundo de la música: el Super Audio CD, conocido también por las siglas SACD.
Pero, ¿cuál es la particularidad de SACD? Sony y Philips conseguían multiplicar por siete –en el mismo formato físico que un disco compacto- la capacidad de almacenamiento. La ventaja asociada a este incremento sustancial de almacenamiento es la posibilidad de insertar información adicional, como videoclips de los artistas u otros datos como biografías, fotografías, etc. Sin embargo, el Super Audio CD aporta más valor aún a los usuarios. No solamente es un incremento de capacidad; también de seguridad. El Super Audio CD integra hasta cinco niveles de seguridad para evitar que la piratería afecte a la industria discográfica. La tercera gran baza del formato SACD es la calidad con la que se graban las pistas gracias a la tecnología Direct Stream Digital.

Almacenamiento
Cuando hace 20 años salió a la calle el disco compacto, su duración máxima –74 minutos- fue completamente estudiada por los ingenieros de Sony. Cuenta la anécdota que el compositor Herbert von Karajan guardaba gran amistad con el fundador de la casa Sony y éste le comunicó el lanzamiento del CD, con la calidad de sonido que todo el mundo ya conoce, así como la portabilidad del mismo, respecto a los discos vinilos. Karajan solamente le hizo una petición: que en ese formato entrase la sinfonía más larga de la historia, la novena sinfonía de Beethoven, algo más de 73 minutos. Y así se hizo.
Dieciséis años después de esta curiosa anécdota, Sony y Philips volvieron por sus fueros y presentaron en febrero de 1998 el Super Audio CD, un formato con tres pilares fundamentales: incremento de la capacidad de almacenamiento, mayor seguridad y mejora en la calidad de grabación. Sin embargo, las dos compañías artífices del renovado formato tuvieron que salir del paso ante determinadas declaraciones del International Steering Committee, un grupo que representa los intereses de la industria discográfica. El ISC argumentó en su momento falta de seguridad en dicho formato. La réplica de los pioneros del Super Audio CD fue la visión de futuro del SACD al proporcionar la mejor calidad a usuarios, fabricantes e industria implicada.
Por si acaso estos argumentos no tuvieran el suficiente peso, se aclaró que el formato de Super Audio CD resultaría totalmente compatible con otros anteriores como el CD y el DVD posteriormente, en tanto en cuanto un aparato reproductor de disco compacto podría reproducir casi con total garantía un disco en formato Super Audio CD. Una cuestión que siempre ha preocupado a los usuarios ante la salida de un nuevo formato es la compatibilidad del nuevo producto con los reproductores que ya se encuentran en los hogares. Ya sucedió hace años con el CD y ahora con el DVD, con un mercado saturado de diferentes formatos: CD-R, CD+R, CD-RW, etc. En el caso de Sony, y para solucionar –más bien evitar- problemas futuros de compatibilidad, se lanzaron dos regrabadoras para DVD completamente compatibles “para garantizar al usuario una total compatibilidad de productos con la base instalada”, explicó Olivier Schwartz, director de producto de Sony.

Formato seguro
Ante la salida al mercado de un nuevo formato, uno de los problemas a los que se expone quien decide apostar por grabar en él es la seguridad. Que la calidad del sonido sea al máximo de imperecedera ya no vale. Ante el aumento de la venta callejera de música en discos compactos, y de películas en DVD, en lo que se conoce popularmente como los top manta, la posibilidad de evitar copias ilegales aumentaría las ventas de discos originales y, quizá, reduciría el precio de los mismos. Todo el mundo necesita protección: desde el usuario final hasta las compañías discográficas y distribuidoras cinematográficas. Para evitar copias no autorizadas, los fabricantes han dispuesto que el disco se identifique mediante unas marcas de agua visibles e invisibles. El disco incorpora una marca de agua visible que consiste en una fina línea, en el lado de la señal del disco, y que se hace posible gracias a la tecnología Pit Signal Processing (PSP). La marca de agua invisible autentica al disco para que se ejecute su reproducción. Si el reproductor no puede leer la marca de agua, el disco no se podrá reproducir. Sin embargo, la seguridad del Super Audio CD no se limita únicamente a una marca de agua. Sus creadores han dispuesto un total de cinco líneas de defensa, de modo que en caso de ruptura de una de ellas saltaría la siguiente. Así, es necesario saltarse cinco barreras para acceder a la información del Super Audio CD para un uso ilegal.
Aunque aún no ha recibido un gran reconocimiento por parte de los usuarios, se espera que el Super Audio CD tenga una acogida incluso mayor que la que tuvo el disco compacto hace años. El SACD se basa gráficamente en la posibilidad de incluir un disco compacto con dos capas. Mientras una de ellas funciona como un CD, con una capacidad que gira en torno a los 700 MB, la otra capa es de alta densidad, donde se pueden almacenar casi 4,7 GB, cifra muy similar a la de un DVD. De este modo, al compaginar una capa de CD y otra capa de alta densidad, su uso es posible en gran cantidad de reproductores de CD y/o DVD. Éste es el motivo principal por el cual el éxito del Super Audio CD está, al menos a priori, garantizado. Con más de un billón de reproductores vendidos en todo el mundo, la soberanía del estándar del CD en todo el mundo es indiscutible; gracias entre otras cosas a la facilidad de utilización del formato por los usuarios así como al rango de frecuencias que soporta.
El salto a Super Audio CD se realizó, en el caso de Sony, después de analizar cómo se efectuaban las grabaciones antaño. Durante cerca de 30 años, todo lo relacionado con la música digital había estado basado en un estándar denominado Pulse Code Modulation, conocido por PCM y empleado con profusión por Sony. Esta compañía utilizó dicha tecnología para desarrollar formatos como el disco compacto y, más tarde, el DAT, así como para grabaciones y mezclas digitales.
Una ruptura fundamental en lo referente a la tecnología empleada en el mundo del audio la supuso Direct Streaming Digital, como un claro representante de la evolución del audio digital que ha facilitado una calidad en las grabaciones sin precedentes. Para llegar a Direct Streaming Digital se estudió la forma de grabar desde hacía años, cuando para capturar y reproducir música en estado puro el sistema tradicional comprimía la calidad al utilizar múltiples filtros. Con la tecnología empleada para el Super Audio CD se elimina todo el exceso de filtros, simplificándose en consecuencia el proceso de captura de sonido y permitiendo que una señal de 1 bit sea gr

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