| Artículos | 01 JUN 2007

La mensajería instantánea ya no es cosa de niños

Tags: Histórico
Comunicación inmediata, pero insegura, en el entorno laboral
Arantxa Herranz.
Una comunicación más rápida, inmediata e instantánea que el correo electrónico, pero menos invasiva y molesta que el teléfono. Las aplicaciones de mensajería instantánea aúnan lo mejor de dos de los medios de comunicación más extendidos entre las empresas, abandonando su tradicional feudo residencial. Sin embargo, se debe impulsar el uso adecuado y seguro de una herramienta llamada a ganar enteros en el futuro. Nuestro estatus es “conectado”. ¿Hablamos?

Las empresas están empezando cada vez más a llevarse bien con las herramientas de mensajería instantánea, popularmente conocidas como “messenger” (o IM, de su denominación anglosajona). Concebidas al principio como una aplicación más propia para adolescentes, lo cierto es que cada vez han ido ganando más en prestaciones y posibilidades, llegándose a convertir en muy populares incluso en los entornos de trabajo. De hecho, muchos expertos consideran, incluso, que son la primera piedra de lo que se está viniendo a llamar las comunicaciones unificadas.
Sin embargo, este tipo de aplicaciones son vistas muchas veces (no sin cierta razón) con recelo por parte de los empresarios aunque, cada vez más, muchos ven en ellas una buena forma de acelerar la comunicación, la colaboración e, incluso, la productividad entre empleados, especialmente cuando estos se encuentran geográficamente dispersos. Entre las principales ventajes, cómo no, el poder contar con unas respuestas prácticamente inmediatas.
Por si fuera poco, las nuevas generaciones de trabajadores que se están incorporando a las empresas están muy familiarizadas con todas estas herramientas de red social y mensajería instantánea, entre otras. Incluso para estos nuevos profesionales son la principal vía de comunicación con sus similares. Por eso, algunos expertos vaticinan que la mensajería instantánea será cada vez más aceptada en las empresas y acabará siendo una herramienta profesional de facto en un futuro no tan lejano.
Es más, las generaciones más jóvenes son las que, en muchas ocasiones, están forzando a los empleadores a dar el visto bueno a estas herramientas, sobre todo cuando se muestran resultados en productividad. Por ejemplo: imaginemos que un directivo está hablando por teléfono con uno de sus empleados cuando su secretaria recibe una llamada de un importante cliente. La secretaria puede, entonces, avisar mediante un mensaje instantáneo con esta herramienta de la llegada de esta llamada sin interrumpir la conversación que el directivo mantiene. Es decir, que las empresas están viendo en la mensajería instantánea un buen sistema para mejorar su relación con los clientes y de ahorro de costes. Por eso, muchos auguran que es sólo cuestión de tiempo para que estas soluciones supongan lo que ahora mismo es el correo electrónico. A medio camino entre el teléfono y el correo electrónico, aúna lo mejor de estos dos mundos, sin llegar a ofrecer la calidad ni las prestaciones de ellos. Es un medio de comunicación muy ágil y rápido, aunque cuenta con el inconveniente de suponer también una nueva manera de distracción. Pero, como decíamos antes, lo mismo ocurrió con el correo electrónico o los teléfonos móviles y, sin embargo, a día de hoy nadie renuncia a ellos para ser utilizados en un ámbito laboral.
Para poner algunas previsiones sobre la mesa, la investigadora de mercado Radicati asegura en uno de sus últimos informes que, gracias a su inmediatez, el uso de estas herramientas en el ámbito laboral va a crecer en los próximos años. Así, de las 995 millones de cuentas que, según Radicati, existen en estos momentos en todo el mundo, se pasará a los 1.600 millones en 2010. En cuanto al número de usuarios, se calcula que de los 432 millones que había en 2006 se alcancen los 650 millones en 2010.
En facturación, y hablando exclusivamente de las herramientas profesionales, los cálculos de esta empresa cifran en 123 los millones de dólares que se movieron el pasado año para alcanzar los 282 millones dentro de tres.

Definiendo mensajería instantánea
Cuando hablamos de aplicaciones de mensajería instantánea nos encontramos ante un programa de software que se vale del protocolo TCP IP para enviar y recibir mensajes instantáneos con otros usuarios conectados a internet. Para ello, es necesario que tengamos instalado en nuestro PC una aplicación cliente que nos permitirá mantener conversaciones (generalmente de texto) en tiempo real con nuestros contactos.
En la mayoría de los casos, cuando un usuario accede a este servicio, cuando se conecta, mandará una notificación a todos sus contactos de que se acaba de conectar. Además, los usuarios, bien de manera manual, bien de manera configurada, podrán notificar el estado en el que se encuentran en cada momento (disponible, ausente, en una reunión, al teléfono…). Gracias al desarrollo y popularización de estas aplicaciones, los usuarios de mensajería instantánea pueden personalizar aún más su presencia, con avatares (la imagen con la que el resto de usuarios pueden verles), frases personales, emoticonos animados…
Además, también es posible enviar y recibir archivos (de momento no muy “pesados”) e incluso realizar videoconferencia.
No es de extrañar, por tanto, que tal y como refleja la Encuesta de Internet que lleva a cabo AIMC, desde el año 2001 (en el que se empiezan a recoger datos de la mensajería instantánea) hasta este 2007, los españoles que utilizan las herramientas de mensajería instantánea hayan pasado del 33 al 41,6 por ciento por ciento (siendo, en proporción, la utilidad que más ha crecido durante todos estos años de todas las que se estudian). Unos datos que hacen que, tras la navegación y el correo electrónico, sea la actividad que más realizan los internautas españoles.

Utilización profesional
Esta inmediatez en la comunicación es la gran baza de la mensajería instantánea y quizá la causa de que, poco a poco, se haya ido popularizando incluso en los sectores más profesionales, llegando a ser para muchos una herramienta ya no de comunicación sino de colaboración imprescindible. Y no sólo en la propia empresa, sino también con partners y clientes para llevar a cabo tareas tan dispares como compartir documentos, vídeos, mensajes de voz, datos y herramientas interactivas en tiempo real y con independencia de la ubicación geográfica de las personas. Estas herramientas nos permiten saber si un compañero de otra oficina o país con el que necesitamos contactar está accesible, recibir una notificación para intervenir en un determinado proceso corporativo (por ejemplo, notificación para aprobar una compra), hasta mantener un chat de voz o una videoconferencia aprovechando la infraestructura de la red corporativa. Y todo ello sin necesidad de utilizar diversos dispositivos sino uno sólo: el ordenador.
Aunque no hay datos precisos ni independientes sobre cuántas personas utilizan con fines profesionales esta herramienta, los que tienen algo que decir en su desarrollo aseguran que la demanda es alta y que la mayoría de las empresas, tal y como constata el jefe de producto de servidores Office de Microsoft, Rafael Sánchez, utilizan estas herramientas, “bien sea con un servidor interno dedicado a esto o bien utilizand

Contenidos recomendados...

Comentar
Para comentar, es necesario iniciar sesión
Se muestran 0 comentarios
X

Uso de cookies

Esta web utiliza cookies técnicas, de personalización y análisis, propias y de terceros, para facilitarle la navegación de forma anónima y analizar estadísticas del uso de la web. Consideramos que si continúa navegando, acepta su uso. Obtener más información