| Artículos | 01 MAY 1998

La luna, de nuevo, 25 años después

Tags: Histórico
Jose Mª Fernández Rúa.

Encontrar respuestas científicas a numerosos interrogantes es el objetivo de la misión ?Lunar Prospector?, que partió a primeros de año hacia nuestro satélite . Allí permanecerá durante varios meses y ya se encuentra en plena operatividad . Uno de los más llamativos objetivos de esta misión de la NASA es la posible existencia de agua en los polos de la Luna . Su resolución puede seguirse casi en tiempo real, con ayuda de una ?web? http://lunar . arc . nasa . gov que han creado especialmente un grupo de expertos del Ames Research Center, de la Agencia Espacial de Estados Unidos . Sin duda, uno de sus elementos más llamativos es el archivo gráfico que está integrado por millones de fotografías digitalizadas de la Luna, así como de aquellos ingenios espaciales que, en el transcurso de los años, han enviado los distintos gobiernos de Estados Unidos, Europa, Rusia y Japón .

Incluye además herramientas y aplicaciones informáticas para poder disfrutar de imágenes y sonido . El aspecto quizá más novedoso es la posibilidad de obtener datos en tiempo real sobre los resultados científicos y la posición de la nave durante toda su misión . Diseñada a principios de la década de los noventa en el Instituto de Investigación Lunar de California, la actual versión de la NASA mantienen intacta su original sencillez . Se trata de un pequeño ingenio ( 1,4 metros por 1,2 metros ) . Todos sus instrumentos científicos son equipos ya probados que han volado en misiones precedentes . El vehículo lanzador ( denominado ?Athena II? ) es propulsado por motores de combustibles sólidos diseñados originalmente para lanzar misiles desde submarinos .

Con todos estos parámetros la Agencia Espacial norteamericana ha conseguido una notable disminución en el costo de esta misión . La factura se estima en unos 63 millones de dólares, un precio irrisorio en épocas pretéritas de la conquista espacial . A pesar de esta ?modestia?, la nave puede marcar un hito ?según los expertos- en la investigación de nuestro satélite y aportar datos científicos inéditos sobre la Tierra y el resto del sistema Solar . Y ello porque realizará observaciones de nuestro satélite durante un año completo, un período mucho más largo que el de misiones precedentes y a sólo cien kilómetros de altura sobre la superficie, que será completamente cartografiada .

Hay que recordar que, desde que la antigua URSS enviara, en 1959 el primer ingenio artificial, las siguientes misiones evitaron el reconocimiento de los polos . Esta circunstancia explica que sólo se conozca un 25 por ciento de la topografía de nuestro satélite .

Ahora las prioridades marcadas por la NASA contemplan la prospección de la corteza y la atmósfera en busca de potenciales recursos, como minerales, agua y ciertos gases, así como en la obtención de mapas gravitatorios y magnéticos que arrojen luz sobre el contenido y tamaño del núcleo lunar . Todos los especialistas coinciden en subrayar que este cúmulo de información es imprescindible para plantear la posibilidad de establecer colonias terrestres o fábricas de combustible . Una vez conseguido este potencial objetivo se lanzarían, desde la Luna, una serie de naves que continuarán la exploración del resto del Sistema Solar .

Al hilo de lo expuesto, el cumplimiento de estos ambiciosos objetivos dependerá del buen funcionamiento de los cinco instrumentos embarcados en la nave ?lunar Prospector? . Entre estos destaca un espectrómetro de rayos gamma, que cartografiará la abundancia de diez elementos en la superficie lunar, torio, potasio, uranio hierro, oxígeno, silicio, aluminio, calcio, magnesio, y titanio .

El instrumento estrella de esta misión es el espectómetro de neutrones que tiene el objetivo de localizar indicios de agua helada, mediante la detección de hidrógeno en la superficie . Este elemento es un buen marcador ya que cada molécula de agua contiene dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno . Las posibilidades de que esta prospección tenga éxito se ven apoyadas por los datos obtenidos hace tres años por la sonda ?Clementina? que detectó señales de radar que surgieren la presencia de agua helada en zonas de sombra de los cráteres del polo sur . Con este ingenio, los investigadores confían en despejar cualquier duda, debido a que será capaz de detectar la presencia de agua en un punto concreto de la Luna . Dicho de forma muy simple, podría localizar una copa de agua a un metro cúbico de tierra .

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