| Artículos | 01 ENE 2000

La insoportable levedad del software

Tags: Histórico
Francisco Charte.
La copia ilegal de software, lo que coloquialmente conocemos como piratería, representa uno de los mayores problemas para los fabricantes de software, independientemente de su tamaño, al tiempo que es un lucrativo negocio para aquellos que no tienen escrúpulos.
El software es tan leve, tan ligero, que su copia prácticamente no necesita esfuerzo alguno. En ocasiones, ni siquiera es preciso usar un dispositivo físico para transportarlo, porque para esto está Internet. Fotocopiar un libro o copiar una película de vídeo son, sin duda, tareas mucho más difíciles e incómodas. El software ha caído en su propia trampa, ya que su intangibilidad le hace difícilmente controlable.
Nosotros, los que nos dedicamos a crear software y nos consideramos programadores, teóricamente deberíamos estar sensibilizados más que ningún otro usuario informático respecto a este problema. Formamos parte de los afectados por la piratería, ya que nuestras aplicaciones también pueden ser copiadas y vendidas por terceros sin control por nuestra parte. Lo más grave, no obstante, es que no es casual que también formemos parte del otro grupo, de los que de manera ilegal usan, copian y distribuyen algo que no es suyo.
Cómo vamos a pedirles a nuestros clientes que no copien la aplicación que le instalamos, cuando el servidor de datos que le configuramos no cuenta con las licencias oportunas y, en ocasiones, la propia herramienta de desarrollo usada tampoco es original. ORIGINAL. Ésta es la palabra mágica y origen de todos los problemas. Una fotocopia de un libro nunca es idéntica a ese libro. Una película copiada tiene menos calidad que la original. El software, sin embargo, puede copiarse manteniendo exactamente las mismas características que el original, es decir, no tenemos una copia, sino un duplicado del original. Y ahí está la excusa perfecta. Pueden hacerse copias de las copias, y copias de las copias de las copias, en una cadena sin fin. Con un libro, una película o cualquier otro bien copiable, eso no es posible.
En nuestra condición de programadores y usuarios al tiempo, debemos buscar mecanismos para concienciar a nuestros usuarios de que no copien los desarrollos que les facilitamos, sin olvidarnos que nuestra actitud hacia el problema debería ser la misma que esperamos. Es difícil exigir mejoras en nuestra herramienta de desarrollo, más documentación o una versión en castellano si, por detrás, hacemos copias de ella y las vendemos a mil pesetas.

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