| Artículos | 01 ENE 1998

La informática invade la ciencia-ficción

Tags: Histórico
Joan C. Ambrojo.

Robots, cyborgs y mundos virtuales son sólo algunos de los numerosos términos tecnológicos utilizados por los autores de ciencia-ficción. Este género narrativo, muy en boga en la actualidad gracias a los espectaculares efectos especiales utilizados en el cine, alimenta sus páginas en su versión más dura de los avances de la técnica.

Definir la ciencia-ficción no es nada fácil. Isaac Asimov, uno de los gurús del género, la explica como el intento de estudiar la vida en un mundo donde hay tecnología. ?La ciencia te cambia la forma de ver el mundo, pero la tecnología cambia la forma de vivirlo?, sentencia Miquel Barceló, experto en el tema y profesor de la Universidad Politécnica de Catalunya. Barceló, que escribió su tesis doctoral sobre la relación entre la informática y la ciencia-ficción (que publicará el próximo año), cree que ambas disciplinas están íntimamente ligadas.

Curiosamente, los ordenadores no aparecen asiduamente en el género hasta su expansión. ?Los únicos que hablaban en los años 60-70 de las posibilidades reales de los ordenadores son los autores más conocidos como Arthur C. Clarke, Asimov o el más poético Ray Bradbury?, dice Barceló. En general, muchos consideran que la ciencia-ficción es predictiva, avanza la realidad futura; pero esta idea no es tan cierta. ?Los escritores están muy al día de las novedades y por eso extrapolan las consecuencias?, añade. ?Así, por ejemplo, el submarino Nautilus de Julio Verne no es ninguna novedad, porque en su época ya existían sumergibles?, afirma.

En los años 80 aparece la microinformática y es cuando la ciencia-ficción incluye referencias a esa tecnología. Hasta el momento, la imagen más utilizada en el género se basa en el gigantesco ordenador Eniac: él solito ocupaba una habitación entera para realizar cálculos que podría hacer hoy día cualquier máquina de bolsillo. Es por ese motivo que los escritores del momento se imaginaban una nave del espacio sin ordenadores. Claro, pesaban mucho como para transportarlos a bordo. En su lugar, utilizaban unos humanos con una capacidad mental muy rápida. Un ejemplo es el de Dune, de Frank Herber. Hasta que no se introduce la informática personal y avanza la divulgación tecnológica, en las novelas de ciencia-ficción no aparecen civilizaciones extraterrestres con ordenadores. Según Barceló, en ?2001: Odisea del espacio?, Clarke no se atreve a hablar del monolito como un ordenador. En la tercera entrega, ?3001: Odisea final?, sí lo hace?.

El gran cambio se produce con ?Neuromante? de William Gibson. Este autor se inventa el término ciberespacio, donde los programadores actúan como si fueran ?cowboys?, y es cuando nace una nueva época en el mundo de esta narrativa. En los últimos años, la vertiente más dura (denominada ?hard? por los aficionados) se está decantando principalmente por dos temáticas informáticas: las redes neuronales y la realidad virtual. En la primera las redes suplen el cerebro humano, como antes se había hecho con los robots o los cyborgs.

La situación de los androides

¿Y qué ha pasado con los robots y los androides? ?El robot no es nada más que el Golem o Frankestein?, dice el estudioso; ?el hombre siempre ha tenido la voluntad de hacer de Dios y lo más difícil de hacer en el Universo es crear un ser humano?. Al igual que Frankestein parte de la unión de trozos humanos, el robot se construye a partir de la tecnología electromecánica inventada en el siglo XX. ?Ahora es una inteligencia artificial puesta en una red neuronal?. En el caso de los androides, cada vez más se crean a partir de la clonación más que de la informática y por ello es una idea que se abandona. El cyborg, humano con implantes informáticos en el cerebro, es un personaje también muy utilizado por la ciencia-ficción. Algunos autores mencionan la posibilidad de recoger la memoria de un cerebro en un chip. El descendiente puede consultar, en cualquier momento, a su antepasado.

Para muchos, la ciencia-ficción es divertida, pero debe salvar un importante problema: ?necesita que la gente tenga interés por saber cómo serán las cosas?, dice Barceló. En algunos casos, la gloria viene después de muerto. Como Philip K. Dick, escritor de ?¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas??. Blade Runner, su versión cinematográfica, le ha hecho redescubrir por la crítica. Por el momento, este interés está vivo. Un ejemplo de ello es el premio internacional de ciencia-ficción instituido anualmente por la UPC desde hace varios años y que convoca a numerosos profesionales de todo el mundo. ?Ahora estamos viviendo un gran interés por la informática, la clonación, la realidad virtual, las redes virtuales o el acceso a bases de datos por Internet. Son herramientas tecnológicas que permiten construir civilizaciones y formas de vivir diferentes?.

¿Y en España? No hay mucha ciencia-ficción con contenido tecnológico ?porque no hay demasiado desarrollo tecnológico. Los americanos tienen más cultura tecnológica y por ello aparecen más escritores de ciencia-ficción hard?. Para escribir un buen libro de ciencia-ficción no es imprescindible conocer al dedillo los secretos de la tecnología, pero sí estar al día. ?Tampoco interesa que un autor se invente algo, porque los lectores no podrían seguir las historias?, cree Miquel Barceló.

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