| Artículos | 01 ABR 2003

La democracia digital, a un clic

Tags: Histórico
El voto electrónico sólo necesita más internautas
Santiago Carro.
Las nuevas tecnologías se introducen cada vez más en las vidas de los usuarios, en elementos cotidianos. Ahora disponemos de diferentes dispositivos que, en mayor o menor medida, manejamos habitualmente con un alto grado de satisfacción. Pero además, la tecnología nos acerca un nuevo mundo de servicios. En esta ocasión, la sociedad se enfrenta a un nuevo modo de emitir una opinión: el voto electrónico.

La localidad abulense de El Hoyo de Pinares ha intentado ser pionera en la implantación del voto electrónico a través de una consulta popular. Aunque la materia del referéndum resulta un tanto baladí -desplazar a un sábado la festividad del patrón del pueblo- la cuestión en sí no pasa por alto si se tiene en cuenta que todos los habitantes de la localidad, casi 1.800 vecinos según el censo, se acercaron al Ayuntamiento para reflejar su intención, aunque también lo pudieron hacer desde casa. No obstante, y a pesar de su condición de prueba piloto, ya existe en España un precedente, que debido al grupo de usuarios que participaron en la cuestación, no adquirió la suficiente notoriedad. Se trataba de una consulta donde los usuarios votaron electrónicamente a través de una intranet, puesto que los “intranautas” eran funcionarios.
En el caso de El Hoyo de Pinares el hecho de votar fue tan sencillo como sacar dinero con la tarjeta de crédito, una práctica ya muy habitual entre la mayoría de los ciudadanos. Según ha afirmado el primer teniente de alcalde de la localidad, Carlos Javier Galán, “no se requieren especiales requisitos y basta con introducir la tarjeta en el lector y teclear la clave personal para que el sistema identifique al votante, quien a continuación no tendrá más que elegir la opción deseada”. Para educar a la población de El Hoyo, la corporación ha estado repartiendo desde hace unos meses información relativa al voto electrónico así como charlas informativas. Según Galán, “a medio plazo se empleará este sistema electrónico para cuestiones más importantes, por su rapidez, por su inmediatez, por las ventajas para determinados grupos sociales como los españoles en el extranjero; aunque para ello habrá que modificar la ley, que actualmente sólo regula el voto presencial o por correo”. Eliminada esta traba, nada se podrá oponer, al menos en teoría, al voto electrónico, ha puntualizado Galán, quien ha señalado también que resulta menos seguro el electrónico frente al presencial, pero “las ventajas -en líneas generales- del voto electrónico superan con creces al sistema actual”.
Las entidades colaboradoras de este evento han sido Sun Microsystems, quien facilitó los equipos; Cisco, que aportó los soportes informativos y publicitarios para la prueba; Accenture , quien se encargó de auditar el resultado; y Telefónica, que proporcionó banda ancha.

Pros y contras del voto electrónico
Cualquier avance significativo implica una serie de ventajas. Y el voto electrónico no iba a ser menos. Una de las principales ventajas que tiene el sistema es el recuento casi instantáneo de las “papeletas”, amén de la rapidez y garantía que ofrece el voto electrónico. Los analistas indican más ventajas adicionales para esta modalidad que, en un plazo de 10 ó 15 años, será práctica habitual: votar desde cualquier lugar y a cualquier hora, incluso desde nuestro propio hogar.
Pero como no todo puede ser tan fácil en primera instancia, la principal traba a la que se enfrentan los partidarios del voto electrónico es la legislación. Y es que en el caso español, “la legislación contempla que sólo es válido un voto si el votante acude de manera presencial a la urna”, explica Sergio Ruiz Mahillo, director de Ceres, organismo dependiente de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre.
La tecnología que se ha empleado en El Hoyo de Pinares se basa en la encriptación mediante algoritmos conocidos, así como la incorporación de un certificado digital a una tarjeta con un chip que identifica a los electores cuando acceden a la pantalla de votación tras teclear una clave de ocho caracteres alfanuméricos. Según Ruiz Mahillo se utilizaron algoritmos “porque aún nadie ha podido romperlos”. Sobre el uso de nuevas tecnologías como la biometría, Ruiz Mahillo aclara que “se trata de una tecnología que ya se empleó durante la Expo 92 de Sevilla, para acceder de unas salas a otras, pero que a día de hoy no está lo suficientemente desarrollada”.
A pesar de la nula validez de esta prueba, la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre ha entregado una tarjeta a cada usuario para que ejerza su derecho al voto. La anécdota es que el primer ciudadano que tuvo en su poder la tarjeta fue un anciano de 95 años. Según Ruiz Mahillo, cuando se limen todos los inconvenientes legales y técnicos, quizá sea posible el voto electrónico. Proporciona un recuento casi inmediato y la posibilidad de votar por nombre de otra persona es también imposible, puesto que los usuarios han de registrarse. Desde el punto de vista técnico, Ruiz Mahillo espera que algún día funcione el voto electrónico, puesto que los PC se venderán con un lector de tarjetas incorporado, de igual modo que hoy día integran un DVD.

Pocos internautas
Desde la Asociación de Internautas, presidida por Víctor Domingo, el voto electrónico se ve con buenos ojos a la par que con cierto escepticismo. La Asociación vislumbra viabilidad en este proyecto aunque su duda estriba en cómo efectuar una votación si no todos los ciudadanos con derecho a voto disponen de un PC con conexión a Internet. En el caso de El Hoyo de Pinares, el Ayuntamiento ha facilitado unos equipos para que aquellas personas que no tuvieran ordenador pudiesen no obstante ejercer su derecho al voto. Según Domingo, “un PC en el Consistorio no es más que un parche, en el sentido que el ciudadano se tiene que trasladar, algo contradictorio si se tiene en cuenta que una de las virtudes de Internet reside en poder hacer algo desde cualquier lugar”. Para Domingo, las dos ventajas principales que se desprenden de este modo de proceder son la comodidad e inmediatez para el ciudadano a la hora de dar su opinión. “Pero el valor añadido que se puede obtener del voto electrónico es mayor, con la posibilidad de crearse foros telemáticos si el medio fuese accesible para todo el mundo, con usuarios que entrarían en contacto entre sí”, puntualiza Domingo.
Con todas estas virtudes, parece que a priori el voto electrónico es algo factible desde el punto de vista técnico. Sin embargo, no hay que dejar de lado otras cuestiones no menos importantes como la firma electrónica para evitar todo tipo de fraudes. Según Domingo, “además de las salvedades jurídicas que pudieran retrasar el voto electrónico, la realidad circundante es que sólo hay 8 millones de ciudadanos conectados, cifra muy baja como para plantearse la democracia electrónica”.
Jurídicamente, la posibilidad del voto electrónico es bastante real. José María Anguiano, socio del bufete de abogados Garrigues Andersen especializado en Derecho de las Nuevas Tecnologías, ha comentado que “tendría la misma validez ante un juez una papeleta normal que una firma electrónica avanzada soportada por u

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