| Artículos | 01 ENE 1995

La crisis de la información

Tags: Histórico
Eloy Anguiano.

En el Renacimiento, hombres como Leonardo da Vinci eran capaces de almacenar en su cerebro, y por tanto de disponer de ellos, todos los conocimientos de su época. El avance científico y tecnológico de los últimos cincuenta años ha provocado un flujo de información y conocimientos de tal forma que una sola persona es incapaz físicamente de retener toda la información de la que dispone. Esta crisis puede calcularse que comenzó en torno a principios de los años setenta. ¿Qué significa este hecho?, ¿cómo puede afectar a nuestras vidas?, ¿cuáles son los nuevos medios de almacenamiento y transmisión del conocimiento? Éstas y otras preguntas son las que vamos a intentar resolver aquí.

La necesidad de información por parte de personas, empresas y gobiernos es cada día más evidente. Esta información debe de ser exacta y disponible de la forma más rápida posible. Ésta es la razón por la cual las redes de comunicaciones existentes han tenido un auge tan espectacular en los últimos cuatro años. Estas redes de ordenadores permiten disponer y transmitir información de forma directa, rápida, exacta y, muchas veces mucho más comprensible que a través de los medios de comunicación tradicionales. Un ejemplo de esta transmisión de información es la noticia que saltó hace pocas semanas a los informativos televisivos y a los diarios. Casi literalmente, los titulares hablaban que el primer hombre transparente se hallaba ya en la Internet. ¿Qué significa esta noticia? Sencillamente era la comunicación de los resultados de un trabajo médico que consistió en analizar las dos mil rodajitas en las que se había seccionado un cuerpo humano donado a la ciencia y unir estos análisis en un complejo de datos tridimensional. Estos datos se introdujeron en la red de ordenadores denominada Internet (la red de ordenadores más grande que existe actualmente) para que fueran accesibles a cualquier médico en todo el mundo. Estos datos pueden ser visualizados por los usuarios de muchas formas distintas, realizando secciones en la dirección que les interese, viendo animaciones de una determinada sección, moviéndose a través de una determinada zona del cuerpo, etc.

Muchos de los lectores se preguntarán qué utilidad tienen estas visualizaciones. La utilidad en este caso es para los médicos, son capaces de visualizar de forma tridimensional y desde cualquier ángulo y sección un cuerpo humano, permitiéndoles familiarizarse mucho más con la zona que están tratando o que van a operar.

Una red de ordenadores permite a los médicos acceder a una información en vivo , en directo y, sobre todo, seleccionando la forma en la que desean ver dicha información, que no tiene porqué parecerse a la forma en la que esta información fue originalmente adquirida y comunicada.

Sin embargo, la capacidad de comunicación de estas redes no se limita a un uso exclusivamente profesional, en esta red existe multitud de información que va desde los lugares pintorescos y restaurantes típicos de algunas ciudades del mundo, pasando por las informaciones diarias locales a cualquiera de estas ciudades hasta el acceso en directo a enciclopedias de fama mundial que mantienen su información actualizada.

Desde principios de los años noventa se ha incrementado de forma espectacular la necesidad de información adquirida de forma directa y que pueda ser de usar y tirar puesto que un cerebro humano es incapaz ya de retener ni tan siquiera toda la información de un campo específico del conocimiento.

La especialización ha tocado fondo, sólo existen dos soluciones, la superespecialización o el acceso directo y simple a la información deseada. La primera de las soluciones que, es perfectamente viable, conlleva grandes equipos de trabajo, que en conjunto puedan retener la información necesaria, sin embargo esta solución conlleva un problema humano, la coordinación y comunicación en el interior de estos equipos. Este problema no es de fácil solución como ya conocen perfectamente los sociólogos. Este problema se agrava con el tamaño del equipo de trabajo que aumenta con el aumento de información. Este sistema es evidentemente inflacionista.

La segunda solución, por la que se ha optado últimamente es el desarrollo de especialistas generales. Estos especialistas tienen una gran información sobre un campo determinado pero carecen del conocimiento de los detalles en cualquier área de trabajo. Estos conocimientos detallados pueden adquirirlos cuando le sean necesarios y útiles a través de canales de información rápidos y versátiles, las redes de ordenadores, que son los verdaderos coordinadores de equipos pluridisciplinares repartidos a lo largo del mundo. Estos coordinadores pasivos transmiten la información de forma neutra y permitiendo al receptor manipular la información para recibirla a su gusto.

Esta segunda solución tiene otro problema inherente, es necesario que cualquier trabajador especializado pueda acceder a la información desde cualquier lugar en que pueda necesitarlo. Esto conlleva un aumento del número de ordenadores en la red y un aumento considerable del tráfico de información. En principio, este sistema puede parecer también inflacionista, sin embargo, una organización racional de la información y el desarrollo de nuevas vías de comunicaciones de mucho mayor ancho de banda (autopistas de información) pueden limitar el crecimiento exponencial del flujo de información.

La organización de la información es fácilmente solucionable, organizando por áreas y subáreas la información disponible y simultáneamente organizando éstas por zonas geográficas, de tal forma que la misma información se halla repetida y automáticamente actualizada en muchos lugares del mundo. Esta repetición disminuye el tráfico de información a larga distancia y por tanto, mejora la velocidad en las comunicaciones. La segunda parte de la solución la constituyen las autopistas de la información. Estas autopistas consisten en sistemas de comunicaciones de fibra óptica o incluso vía satélite que tienen un gran ancho de banda. El ancho de banda es proporcional a la cantidad de información que un determinado sistema de comunicaciones puede transmitir. Estas autopistas de la información están actualmente instalándose en los Estados Unidos y el algunos países de Europa. Por desgracia, y a pesar de las declaraciones de algunos de nuestros ministros, estas redes de gran ancho de banda son muy escasas y poco útiles en nuestro país. A pesar de que existen zonas en la que la comunicación se lleva a cabo con fibra óptica, la escasa interconexión de estas zonas conlleva la inoperancia de las autopistas de información. Esta inoperancia por la escasa interconexión es sencilla de entender: consideremos las vías de información como carreteras; si en medio de la autopista existe un tramo con un sólo carril en cada dirección, la operatividad de la autopista se reduce al valor de una carretera simple si es necesario pasar por el estrechamiento; sólo funciona como autopista para lugares cercanos que pueden verse también atascados a la larga. De esta forma, está claro que no basta con tener una red de autopistas de la información sino que esta red debe de estar organizada racionalmente con el fin de aprovechar todas sus capacidades.

Cuál es por tanto el futuro. Por suerte o por desgracia, el futuro pasa por una fuerte dependencia de las redes de ordenadores para el suministro constante y diario de la información. La prensa escrita de divulgación de conocimientos tenderá a desaparecer o a mantenerse en unos ciertos niveles mínimos para pasar a ser prensa elecrónica. La transmisión de conocimientos no cambiará, sólo cambiará el medio de transmisión de éstos.

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