| Artículos | 01 ENE 1997

La ciberpol husmea por Internet

Tags: Histórico
Seminario sobre el ciberdelito organizado por la Guardia Civil
Joan C. Ambrojo.

Antes era la bolsa o la vida. En las postrimerías del siglo XXI cualquiera puede sustraer o destruir millones de bits valiosísimos de un banco de datos o aprovechar el anonimato del ciberespacio para preparar acciones terroristas o de contrabando de drogas. Para miembros de cuerpos policiales, Internet se está convirtiendo en una autopista de la delincuencia, más que de la información, donde los delitos no tienen fronteras.

Para luchar contra el ciberdelito, el FBI, la Gendarmería francesa, Scotland Yard, la Guardia Civil y los Mossos d´Esquadra, entre otros cuerpos de seguridad ciudadana, están adecuando sus efectivos humanos y técnicos a la nueva situación: serán los ciberpolicías. Miembros de estos cuerpos de seguridad se reunieron en Barcelona en el seminario "El Delito Cibernético. El mundo digital y la Guardia Civil: El marco legal del Ciberespacio". En la convocatoria también participaron representantes de la Caixa, BSA/Sedisi, Arthur Andersen e Isdefe.

Un marco legal adecuado para la nueva tipología de delitos, la necesidad de dotar a los cuerpos de seguridad de los últimos avances tecnológicos y la colaboración entre diferentes instituciones son las principales conclusiones de las jornadas. En la clausura, Jaime Mayor Oreja, Ministro de Interior español, demandó "las reformas legislativas necesarias para responder a los delitos de esta naturaleza".

No se llama Mulder ni investiga sobre "expendientes X". Robert Burnham es un Agente Especial del FBI supervisor de la sección CITAC (Centro de Investigación Informática e Infraestructura) contra los delitos cibernéticos. La famosa institución policial americana lucha por modernizarse. Tienen muy claro que existe una gran actividad criminal en Internet, pero muchos delitos les pasan desapercibidos: "La industria privada es reticente a informarnos de ello por miedo a afectar la confianza del público. Tratamos de aproximarla al Gobierno, creando un entendimiento que es del interés de todos". El envío de mensajes encriptados a través del ciberespacio es, en su opinión, una de las armas que más van a ser utilizadas por los ciberdelincuentes. El FBI es, precisamente, un arduo defensor para poner límites al empleo de la encriptación.

Pistolas de plástico

Como un policía no puede realizar su trabajo armado con "pistolas de plástico", los agentes del FBI se están dotando de equipos informáticos que les permitan operar en el lugar del crimen. La agencia federal está desarrollando aplicaciones informáticas específicas y mejorando las comunicaciones internas, fácilmente violables en la actualidad.

Al igual que un especialista dispone de instrumentos específicos para recoger las huellas dactilares, estos agentes necesitan herramientas informáticas para analizar los sistemas electrónicos. Muchos agentes del FBI continúan teniendo miedo de los ordenadores y todavía prefieren escribir sus informes a mano. El bolí quizá tenga los días contados, según Burnham: "los ordenadores avanzan y cada vez son más corrientes en cada tipo de investigación. Los agentes quieren ser capaces de examinar el sistema informático en la escena del crimen, sabiendo que no están alterando ni destruyendo datos que no serían útiles para el juicio". Pero no todo es tecnología: considera al propio investigador como uno de los instrumentos forenses más importantes. De hecho, el FBI sólo cuenta con una veintena de agentes especializados en ciberdelitos que puedan investigar en el propio lugar. Ello obliga a que en muchos casos se envíe el sistema informático a la sede de la agencia federal, donde una unidad especial pueda llevar a cabo tal análisis. "Necesitamos herramientas más avanzadas que se puedan utilizar en el lugar del crimen", asegura.

Pero el CITAC tiene sus puntos débiles. Uno de ellos son las comunicaciones. En Estados Unidos, el 95% de las comunicaciones policiales se transmiten por centralitas públicas; es decir, pueden ser interceptadas o interrumpidas fácilmente. Ante la dificultad de desarrollar un sistema propio, se utilizan teléfonos celulares, más seguros.

Investigar delitos en el ciberespacio o en sistemas informáticos requiere una continua modernización de equipos. Está en juego la credibilidad de los policías. "Cuando tratamos con profesionales en la empresa privada y están dentro del mundo informático, si ven que no estamos actualizados en cuanto a nuestras habilidades y nuestro equipamiento, muchas veces no quieren negociar con nosotros. ¿Para qué? Muchas veces no podremos entender sus problemas ni ayudarles", explica el agente especial del FBI.

Los ciberdelincuentes lo tienen más fácil: sólo necesitan un potente equipo para cometer sus fechorías. Y con una pequeña inversión (unos 5.000 dólares) es suficiente. El FBI lo tiene peor: necesita muchos equipos. Aunque Burnham no cree fundamental comprar los mejores sistemas informáticos. "Se trata, en primer lugar, de identificar las necesidades específicas, el software requerido y, después, diseñar los requisitos de hardware". También hay que estar preparado para reemplazar el equipamiento rápidamente. El CTAC lo hace una vez al año.

La Gendarmería francesa también está preocupada por los delitos informáticos y por modernizarse adecuadamente. Para ello mantiene un estrecho contacto con fabricantes. "Hace un año ya disponíamos de equipos con Pentium Pro", asegura Joel Riviere, del Instituto Criminal del citado cuerpo policial. La unidad especializada cuenta con sólo 12 agentes para cubrir todo el país. Por su parte, Gareth Maclachlan, del National Criminal Intelligence Service de Scotland Yard, aseguró que en el Reino Unido sería necesario unificar la policía cibernética, ya que ahora actúa por regiones. Es decir, no pueden investigar un delito cometido en una zona distinta a la de su competencia. La pornografía infantil es uno de los delitos que mayor preocupación despierta actualmente en el Reino Unido. En este sentido, se ha creado la fundación Safety Net (la red de seguridad), que se preocupa por eliminar los newsgroups ilícitos e incluso cuenta con un "teléfono rojo" para recibir quejas y denuncias de usuarios que han encontrado material ofensivo.

Todos parecen de acuerdo: la policía del siglo XXI deberá contar con medios sofisticados para combatir los nuevos delitos cibernéticos. Ricardo Martín Fluxá, Secretario de Estado de Seguridad, considera que será necesario cumplir una serie de requisitos: establecer la compatibilidad e interoperabilidad de los sistemas de información, desarrollar sistemas inteligentes de ayuda a la toma de decisiones, implantar sistemas de gestión de bases de datos concernientes a delitos informáticos, crear redes informáticas digitales para todo tipo de usos y mejorar la cobertura de las redes de radio actuales, de forma que permitan el envío simultáneo de textos e imágenes.

Web de la Guardia Civil

La demanda social ha sido una de las principales razones que han motivado a la Guardia Civil a organizar unas jornadas sobre delito informático, como asegura Ignacio Cosidó, asesor ejecutivo de la Dirección General de la Guardia Civil. "Existe la sensación de que Internet es un mundo hostil, anárquico, como una selva difícil de controlar. Y hemos de velar porque este mundo virtual sea tan seguro como el real", afirma. Con una unidad propia para Internet, la Guardia Civil estrenará a finales de enero una Web con información sobre el cuerpo.

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