| Artículos | 01 JUL 2004

La casa del futuro: un cóctel inteligente de átomos y bits

Tags: Histórico
Encarna González.
Despertarse y ver el amanecer de una playa paradisíaca desde nuestra propia habitación, beber un vino y conocer al instante su procedencia y características con todo detalle, o que una caja de medicamentos se ilumine para recordarnos que es la hora de ingerir determinado fármaco ya no es sólo posible en las películas de ciencia ficción. Media House Project es un nuevo prototipo de vivienda inteligente en la que, más allá del concepto tradicional de la domótica, “la casa es concebida como un ordenador y la estructura es la red”, de forma que personas, objetos y espacios interactúan generando inteligencia para concebir un nuevo arte de vivir.

El desarrollo de las redes, la llegada masiva de información y la digitalización han hecho evolucionar a pasos agigantados nuestros entornos y, de forma muy especial, el de millones de hogares. Hoy en día, la domótica parece estar abriéndose camino gracias al desarrollo de refrigeradores con ordenador incorporado que proponen al usuario qué cocinar con lo que guarda en él, o la capacidad de bajar todas las persianas de casa con tan sólo pulsar el botón del mando a distancia que, a su vez, también sirve para grabar música en formato MP3 desde Internet al equipo de música. Sin embargo, el impacto de las tecnologías de la información en las personas y sus entornos ha llevado a una búsqueda de la relación que se establece entre los diferentes objetos y espacios y analizar cómo ésta puede crear un entorno que facilita aún más la habitabilidad. El colectivo de arquitectos Metápolis, promotor del Instituto de Arquitectura Avanzada de Barcelona, junto con el Media Lab del MIT (Massachussetts Institute of Technology) y la Fundación Politécnica de la UPC, ha seguido este camino hasta concebir lo que denomina “la vivienda del conocimiento” o vivienda inteligente, materializada en la Media House.
La principal diferencia de esta casa reside en el cambio que experimenta la arquitectura de la información. Al contrario que en una casa domótica, que dispone de un ordenador central que recibe toda la información, la gestiona y la devuelve (por ejemplo cuando una estación meteorológica indica la subida de la temperatura y se acciona el aire acondicionado), en la casa inteligente se juega con el concepto de informática distribuida.
Como explica Vicente Guallart, del grupo Metápolis e impulsor del proyecto Media House, “gracias a la disposición de una serie de microservidores (los más pequeños del mundo, desarrollados por el Media Lab) en todos los objetos de la casa, desde un reloj a una bombilla o una tostadora, permite que todos estos elementos que disponen de una dirección IP se interrelacionen entre sí, creando una inteligencia distribuida”. Se trata de una vivienda en la que abundan los cables a pesar de que no sean percibidos por el habitante, al estar integrados dentro de la propia estructura de la casa. “Nuestra pretensión era que la estructura de la vivienda fuera capaz de transportar información y electricidad de forma flexible y sin puntos de conexión fijos. Esto significa que cada viga, cada pared, lleva un cable con datos y electricidad uniendo la estructura física con la red de datos y la eléctrica”, apunta Guallart. Con la incorporación de estos microservidores en los objetos se produce un flujo continuo de información de manera que se genera un mayor conocimiento de objetos que hasta ahora estaban desconectados. De acuerdo con el arquitecto, “en esta casa no hay un ordenador central sino que el microservidor, con capacidad para recibir y enviar informacion, toma un dato y lo envía a los diferentes microservidores de tal forma que, si en un momento se colapsa una parte del edificio, la otra parte sigue funcionando. Además, a medida que tenemos un edificio más grande, hay más microservidores y, en consecuencia, más inteligencia. Es decir, la inteligencia crece cuando crece físicamente el edificio”.

Espacios polivalentes
El reflejo de la inteligencia fruto de esta interrelación puede apreciarse gracias a las estructuras funcionales de esta vivienda. Recibir información sobre recetas en la cocina y no en la televisión del salón como estamos acostumbrados ahora o poder ver un paisaje relajante antes de dormir en el techo de nuestra propia habitación son sólo algunas prestaciones de las que se puede disfrutar partiendo del concepto de que se trata de una vivienda en la que los espacios han de ser flexibles y acordes a las necesidades cambiantes de sus habitantes. Para ello resulta imprescindible contar con pantallas de plasma y proyectores distribuidos por toda la vivienda para que las personas puedan interactuar con el mundo a través de ellas y consumir y generar información.
Que los dispositivos de comunicación puedan emerger en cualquier lugar de la casa no sólo hay que interpretarlo desde el punto de vista de recibir programas de televisión en cualquier lugar. Guallart expone que Media House dispone de tres redes: “por una parte creamos el concepto de Internet 0, muy económico, ubicuo pero de muy poca potencia y baja velocidad; Internet tal y como lo concebimos hoy para conectarse a la Red; e Internet 2 de alta velocidad, gracias a la participación de I2Cat, de tal manera que coexisten redes de diferentes velocidades”. El aprovechamiento de estas redes para diferentes aplicaciones permite optimizar los recursos, ya que Internet 0 tiene aplicaciones que requieren de menos capacidad que, por ejemplo, Internet 2 para consumir televisión a la carta o llevar contenidos interactivos a pantalla completa. Como explica Guallart, “este proyecto fue concebido para crear un contenido en relación con un espacio. Un ejemplo de esto es que mi vivienda se debería poder ampliar con otra vivienda y compartir una tarde de domingo con un familiar que vive a 500 kilómetros o que dos niños jueguen juntos en casas diferentes en un espacio intermedio, que no es ninguno de los dos reales, y no con la pantalla limitada del ordenador, sino pensando que esta pared se puede ampliar a través de un proyector o pantalla de plasma pero a escala 1:1. Ésta es la clave, que todo se hace a escala del espacio”.

Prestaciones y beneficios
Sin duda, esta capacidad para que la vivienda “piense” por ella misma será un factor diferencial y atrayente para evolucionar hacia ella. No obstante, la necesidad de disponer del software adecuado para que sea realmente inteligente es condición indispensable que hoy día aún está en desarrollo. “La inteligencia llegará, la cuestión no es que el usuario controle la casa sino que la casa, como los ordenadores, empezará a tener entidad por sí sola de tal manera que, por ejemplo, el hecho de que tenga visión hará que pueda reaccionar ante los estímulos y, ante un gesto, por ejemplo, se encienda la luz”, destaca el arquitecto. Las prestaciones que contempla Media House son infinitas: una persona mayor sufre un accidente en casa y al instante se ha accionado un dispositivo de llamada a una ambulancia; estar frente al espejo y que nos vaya indicando cómo maquillarnos; o conocer la procedencia de los alimentos y todos los datos de su fabricante pasando el código de barras que incorpora por un lector sin necesidad de levantarse de la mesa son algunos ejemplos de las ventajas que conllevará esta generación de inteligencia.

Al alcance de todos
Si bien la tecnología para disponer de una casa así ya existe,

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