| Artículos | 01 OCT 2006

La biometría se abre paso

Tags: Histórico
Reconociendo a las personas por sus características intrínsecas
Arantxa Herranz.
La pérdida del portátil por parte del máximo directivo de una de las mayores compañías de Estados Unidos marcó un punto de inflexión en lo que a tecnologías de seguridad integradas en el equipamiento informático se refiere. Y lo cierto es que cada vez más fabricantes optan por introducir sistemas de seguridad biométricos con el fin de proteger de una mejor manera los datos y reducir la necesidad de recordar múltiples contraseñas. Hablamos de la biometría, una tecnología que va más allá del reconocimiento de las huellas digitales.

Los sistemas biométricos utilizan características biológicas de las personas, como huellas dactilares, cara, iris y otros aspectos, responsables de marcar las diferencias entre unas personas y otras, para recordar y reconocer a cada usuario. Básicamente, se puede definir la biometría como el estudio de métodos automáticos para el reconocimiento único de humanos, basados estos métodos en uno o más rasgos de conducta o físicos intrínsecos.
Además, esta tecnología puede emplearse en una variedad de situaciones, desde el supermercado hasta el teléfono móvil pasando por la oficina, ya que los sistemas biométricos se están utilizando en muchos entornos para evitar tener que recordar la cantidad y variedad de contraseñas y PIN que los usuarios han de establecer para la utilización de muchos dispositivos. De hecho, HP asegura que, a nivel mundial, el 80 por ciento de los ordenadores personales profesionales que se venden integra sistemas de reconocimiento de huella digital. Y en Japón, muchos usuarios de banca que acuden a los cajeros automáticos pueden, gracias a la palma de su mano, acceder a sus cuentas y realizar las operaciones típicas sin tener que recordar su número de identificación personal.
También en este país, así como en Corea, hay cinco millones de teléfonos móviles que tienen sensores de huellas dactilares integrados mediante los que se restringe el acceso a las fotos, los correos electrónicos y la agenda de direcciones.

Mucho más que huellas
Pero no todo se reduce al reconocimiento de la huella digital: algunos call center están empezando a utilizar sistemas de reconocimiento de voz para verificar a los llamantes, mientras que algunas empresas también se decantan por los escáneres de iris para restringir el acceso a áreas de seguridad dentro de los edificios. De hecho, pueden enumerarse, además de las huellas dactilares, las retinas, el iris, los patrones faciales, las venas de la mano o la geometría de la palma de la mano como algunas de las características físicas o estáticas de cada persona que pueden ser objeto de utilizarse para sistemas de medición biométricos. Pero los sistemas biométricos no se restringen sólo a estos patrones estáticos, sino que también son capaces de reconocer características del comportamiento de las personas. Entre estas variables, denominadas dinámicas, se incluye la firma, el paso y el tecleo. Por su parte, la voz se considera una mezcla de características físicas y del comportamiento, aunque lo cierto es que, según algunos expertos en la materia, todos los rasgos biométricos comparten aspectos físicos y del comportamiento.
En cualquier caso, en un sistema biométrico típico, la persona se ha de registrar en el sistema mediante la obtención de una o más de sus características físicas y/o de conducta. Una vez obtenidos estos datos, el sistema los procesa por un algoritmo numérico y los introduce en una base de datos. De esta manera, el sistema que cuenta con la seguridad biométrica sólo permitirá su acceso cuando las características del usuario que quiere acceder concuerden con lo grabado. En caso de que alguna otra persona intente identificarse (o pretenda suplantar esta identidad), al no concordar los datos biométricos, el sistema no permitirá el acceso.
Aunque así visto parece un sistema ideal para evitar la mirada de curiosos ajenos, lo cierto es que las tecnologías biométricas disponibles en la actualidad tienen unas tasas de error que varían ampliamente, desde valores bajos como el 60 por ciento, hasta altos como el 99,9 por ciento.

Una nueva era
En cualquier caso, parece que es ahora cuando la biometría está teniendo un nuevo auge. Incluso determinadas agencias gubernamentales de los Estados Unidos están optando por incorporar estos sistemas, que evitan el tener que recordar diversas contraseñas, en lugar de otros sistemas tradicionales de seguridad. Y es que existe toda una corriente de opinión que remarca que los usuarios utilizan muchas claves para múltiples y diversos propósitos, por lo que suele ser bastante frecuente que se acaben olvidando alguna que otra o que acaben por poner, siempre que se pueda, la misma contraseña, lo cual va en contra de las recomendaciones generales de seguridad.
Sin embargo, lo cierto es que la tecnología ha estado disponible desde hace muchos años. Ya a finales de los 90 Compaq añadió un escáner de huellas digitales que se conectaba al PC. Sin embargo, las ventas fueron escasas, por lo que la compañía decidió dejar de vender esta solución.
No obstante, existe toda una corriente de opinión dentro de la industria, por la que se defiende que los tiempos han cambiado. La adopción de la biometría se está acelerando ahora, pese a que todavía no sea una tecnología de uso masivo, aunque lo cierto es que cada vez más empresas entregan a sus empleados ordenadores portátiles con reconocimiento de huellas dactilares con el fin de aumentar la seguridad. Aún con todo, también se utilizan otros sistemas de seguridad, como token con contraseñas cambiantes.
Además, cabe señalar que cuando se emplea un sistema de reconocimiento biométrico, los sistemas no guardan imágenes de las palmas de las manos o de las huellas dactilares, sino que esta información se traduce en representación numérica.

Nada es perfecto
Sin embargo, existen otras voces que aseguran que los sistemas biométricos no son perfectos, por lo que la integridad no estaría garantizada y se necesitaría otra capa de seguridad como refuerzo. De hecho, un matemático japonés aseguró en su momento haber sido capaz de engañar a un lector de huellas digitales. En cualquier caso, a esta tecnología sí se le atribuye más seguridad que a las meras contraseñas.
Además, se puede dar el caso de que un ladrón consiga enlazar el nombre de un usuario autorizado con su huella digital, en lugar de con la auténtica, lo que le proporcionaría acceso ilimitado a mucha información. Algo que, según algunas compañías implicadas en esta tecnología, ya ha ocurrido. Sin embargo, también es cierto que muchos criminales ni siquiera lo intentan con los sistemas biométricos, por temor a dejar constancia de sus propias huellas dactilares.
No obstante, estos mismos expertos en seguridad biométrica consideran que los usuarios que opten por tener estos sistemas deben asegurarse en verificar la verdadera identidad de aquellos a los que sujetan a medidas biométricas, precisamente para evitar estos posibles errores. Asimismo, hay que tener en cuenta que estos sistemas, como muchos otros, también cometen fallos. Por ejemplo: hay que tener prevista la posible situación en la que un lector biométrico no reconozca los parámetros de una d

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