| Artículos | 01 OCT 2005

La banca online vuelve sobre sus pasos

Tags: Histórico
Piedad Bullón.
Con más de cuatro millones de clientes, más el millón que se sumará este año, la banca por Internet ha tomado un nuevo impulso. Dos son sus prioridades: la captación de pasivo y los préstamos hipotecarios; y en ambos frentes, nadie da tregua a la competencia. Como es lógico, la baza es la remuneración de los depósitos, pero un gancho para seducir a los clientes es la tendencia a eliminar comisiones.

Las filiales online de los bancos españoles languidecían hasta que la irrupción de la filial del holandés ING Direct [www.ingdirect.es/] agitó el ambiente, con sus machaconas pero atinadas campañas de publicidad. Su argumento, como sabe cualquier espectador de televisión, es la ausencia de comisiones de apertura, cancelación o subrogación de hipotecas, conceptos que en algunos casos pueden suponer hasta un 4% de ahorro. La entidad holandesa abrió una brecha en el año 2000, con una oferta de productos financieros de alta remuneración y sin comisiones, lo que exige del cliente renunciar a otros servicios bancarios a los que está acostumbrado, y hacer todas sus operaciones mediante transferencias. Esta evidente intención de convertirse en “el otro banco” de los usuarios provocó conflictos con sus rivales. Finalmente, estos han creído llegada la hora de combinar las ventajas de ambos mundos.
La competencia es aguda en un mercado bancario saturado, que necesita de nuevas fórmulas para seguir creciendo. Y esas fórmulas no pasan por la extensión de la red de sucursales, como años atrás, sino por Internet. El ahorro de costes que aporta puede ser repercutido mejorando las condiciones de los préstamos y pagando mayores intereses a los ahorristas, sin sacrificar rentabilidad. Esto sobre el papel, porque los clientes bancarios han adquirido una mayor capacidad para comparar y negociar las condiciones.
Tras la decepción sufrida por los bancos y cajas de ahorro, sin excepción, en sus primeras aproximaciones a Internet, el terreno quedó despejado. Fue entonces cuando ING Direct lanzó agresivamente su hipoteca y su cuenta naranjas, ambas sin comisiones. Un nuevo concepto que es posible porque las transacciones se hacen exclusivamente online o por teléfono y porque, además, se concentra en el ahorro y en mercado hipotecario: nada de domiciliaciones de recibos o nóminas, no hay trámites ni oficinas al público. Ahí radica el secreto de su cuota de mercado.
No debe ser mal negocio cuando los dos grandes bancos españoles, el BBVA y el Santander, han lanzado sendas propuestas desde sus filiales online para disputar el pastel que se estaba comiendo su rival holandés. Las filiales en Internet de ambos bancos, Uno-e [www.uno-e.com/] y OpenBank [www.openbank.es], han esperado al final del verano para reaccionar, tratando de arañar una parte del ahorro que los españoles colocan en cuentas remuneradas. Al mismo tiempo, para afirmar sus posiciones en el negocio hipotecario, que a pesar de los augures no para de crecer. Aquí acaba la simple emulación, porque la naturaleza de las entidades matrices impulsa a las filiales online a repetir en la Red lo que hacen sus oficinas. Por esta razón hay que analizar las ofertas con detenimiento.
El BBVA ha revitalizado su marca online, Uno-e –cuya propiedad, hasta nuevo aviso, comparte con Telefónica- lanzando una oferta de servicios cuyo primer exponente es un depósito combinado al 8% nominal en los dos primeros meses y el resto con un rendimiento del 4,16% TAE. No obstante, tiene su peaje: la apertura obligatoria de una cuenta corriente remunerada al 2,25%. Aquí radica la diferencia: el banco ofrece a sus clientes todas las transacciones que necesite, sin comisiones y con tarjetas gratuitas, pero para ello tienen que domiciliar la nómina o hacer una transferencia mensual no inferior a 500 euros, como dice la letra pequeña. Se trata, en suma, de que Uno-e ofrezca alta rentabilidad y todos los servicios, convirtiéndose en una alternativa real al propio BBVA. En todo caso, las condiciones para el depósito son temporales, y la remuneración de la cuenta se mantendrá mientras el banco no decida cambiarla.
Tras el fiasco de Patagon –uno de los errores más caros que haya cometido Emilio Botín– el Santander ha recuperado su marca original en Internet, relanzando así OpenBank. Para rehabilitar su imagen en el mercado, ofrece un depósito remunerado al 6% TAE durante un mes; pasado ese tiempo, el dinero pasa a una cuenta remunerada al 2,10% TAE. Al contrario que la de Uno-e, la oferta de OpenBank no incorpora los servicios que reciben los clientes del banco matriz.
Lo cierto es que los dos grandes bancos no ocultan su deseo de hacerse con la mayor parte del mercado online, que se les estaba escapando de las manos. Se entiende por qué: anualmente se incorpora un millón de nuevos clientes de rentas medias y altas. Para conseguirlo, es preciso atacar el núcleo de la estrategia de ING Direct, ofreciendo lo mismo que éste pero con el añadido de unos servicios que el banco holandés no ofrece ni puede ofrecer.
La guerra de los depósitos en Internet se ha planteado con tal virulencia que será difícil para los demás bancos sustraerse a ella. Activo Bank [www.activobank.com], filial online de Banco Sabadell, promueve sin mucho ruido una imposición a plazo fijo a tres meses, a un tipo nominal del 4,43% (4,5% TAE), que puede cancelarse por anticipado sin pagar comisión. Por su parte, la rama en Internet de Bankinter [www.ebankinter.com], ha reaccionado tímidamente, con un depósito a un mes al 7% TAE sólo para nuevos clientes. Esta modalidad de apostar por los plazos cortos está presente en iBanesto [www.ibanesto.com], que acepta depósitos a un día (con renovación automática) al 2% TAE, mientras estudia si le conviene replicar a los movimientos ajenos o inventar algo distinto. No difiere la actitud de la filial de Banco Popular [www.bancopopular-e.com], que en función del importe contratado remunera los saldos hasta el 2,84% TAE a un mes.
Parece que, de momento, las cajas no están dispuestas a echar leña al fuego en la guerra del pasivo por Internet. Sus baterías se concentran en otro negocio, las hipotecas. Pero esta es otra historia, y el otoño dirá.

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