| Artículos | 01 FEB 2007

IPv6: nace una nueva internet

Tags: Histórico
Internet, tal y como la conocemos actualmente, tiene los días contados, ya que, debido a su diseño, el número de direcciones IP disponibles está llegando a su fin. Si bien es cierto que IPv6 (Internet Protocol Version 6), es una solución a este problema, ya que añade un mayor número de direccionamientos IP, no sólo sirve para esto, sino que traerá consigo múltiples ventajas de las que todos nos beneficiaremos. A continuación les ofrecemos un repaso a las principales características de la segunda versión del protocolo IP.

Tal y como todos conocemos, la estructura básica de comunicaciones entre dos equipos se produce a través del modelo OSI, que especifica el modelo de referencia de Interconexión de Sistemas Abiertos. Este modelo está dividido en siete capas –algunas de ellas cada vez más discutidas–, pero probablemente, las dos más importantes sean la capa cuatro (de transporte), y la capa tres (la capa de red). La capa tres del modelo OSI se encarga de encontrar una ruta para enviar los datos entre emisor y receptor, pasando por diferentes routers (o encaminadores) de forma intermedia. El protocolo de capa tres más utilizado es Internet Protocol, conocido como IP. Sus especificaciones quedaron recogidas en el documento RFC 760 (Request For Comments), elaborado por la Internet Engineering Task Force, organismo oficial encargado de aprobarlo.
Con el paso del tiempo, el protocolo IP ha ido quedándose poco a poco obsoleto, debido fundamentalmente a la carencia de direcciones disponibles, y a la falta de seguridad implícita, dejando, cada vez más, sus beneficios en un segundo plano. De hecho, desde hace varios años, Internet viene sufriendo las consecuencias de un protocolo que se diseñó con el fin de aplicarse en entornos más bien reducidos, y sin pensar en la seguridad, algo que no es de recibo en el entorno actual, amén de los diferentes problemas de seguridad que se han venido asediando a Internet. Lo cierto es que, teniendo en cuenta estos factores, IPv4, como se conoce al actual protocolo IP, ha ofrecido mucho más de lo que se esperaba de él en un principio.
No obstante, como apuntábamos antes, el principal problema al que nos enfrentamos actualmente con este protocolo, es la escasez de direcciones IP libres que puedan dar servicio a la gran cantidad de usuarios y empresas que, diariamente, acceden al mundo de las tecnologías de la información.
Esto, sin duda, supone un gran problema para la industria, ya que, la carencia de este tipo de identificadores provocaría falta de combinaciones para dar de alta nuevos servidores (y/o servicios), sería cada vez más difícil contratar nuevos accesos a internet, o imposibilitaría que nuevas empresas se incorporasen al mercado de las Tecnologías de la Información. Todo esto limita enormemente el crecimiento del número de personas y/o empresas que acceden al mundo de la sociedad virtual, extendiendo la brecha digital existente en algunos países desfavorecidos.

Estructura IPv6
IPv4, por diseño, ofrece un rango de direcciones IP asignables de 4.294.967.296, una cifra escandalosamente alta, sobre todo si tenemos en cuenta se diseñó para dar servicio a una red de acceso restringida a unos pocos. No obstante, el espectacular crecimiento de la Red de redes ha hecho esa cifra del todo insuficiente, por lo que es necesario ampliar el número de posibilidades. Según las estimaciones de los expertos, esto hubiera provocado que aproximadamente en el año 2000, el número de direcciones disponibles se agotara. Para paliar en gran medida este problema, muchas empresas optaron por utilizar servicios de NAT (Network Address Translator), que permiten canalizar múltiples direcciones IP privadas a través de una única dirección pública, lo que ha ralentizado en gran medida la necesidad de migrar a otra plataforma. No obstante, aún con servicios de NAT, el problema no ha hecho más que dilatarse, trasladando a 2010 la fecha en la que se agotarán las direcciones IP disponibles.
Si a esto le sumamos la gran cantidad de dispositivos que hoy en día consumen servicios de Internet, como ordenadores de mano o teléfonos móviles, por ejemplo, tenemos como resultado un ecosistema difícil de mantener por mucho tiempo.
La solución a todos estos problemas viene de la mano de IPv6, la segunda generación del protocolo IP. Igualmente desarrollado por el organismo Internet Engineering Task Force (IETF) y publicado en el documento RFC 2460, IPv6 está pensado para solucionar, en la medida de lo posible, gran parte de los problemas actuales. La primera consecuencia es que IPv6 viene a reforzar el número de direcciones disponibles, ya que, en lugar de contar con los 32 bits de direcciones de IPv4, la nueva generación eleva esta cifra a los 128 bits, lo que supone que contaremos, de repente, con una cifra cercana a 340 sextillones (340.282.366.920.938.463.463.374.607.431.768.211.456) de combinaciones direccionables (direcciones IPv6 disponibles), algo que solventa en gran medida el problema actual, a la vez que elimina la necesidad de utilizar técnicas para conservar las direcciones disponibles, como NAT.
Lógicamente, la estructura actual de direcciones IP tal y como las conocemos no será válida para la próxima versión. De hecho, a diferencia de las direcciones IPv4, las direcciones IPv6 están formadas por ocho grupos de cuatro caracteres cada uno, compuestas por un prefijo (de 64 bits) más un identificador de interfaz (de 64 bits). Además, cada grupo, en lugar de expresarse en lenguaje numérico, se representa en hexadecimal, y en lugar de separados por puntos, cada bloque está delimitado por dos puntos. Por lo tanto, este sería un claro ejemplo de una dirección IPv6: 2001:DB8:0:2F3B:2AA:FF:FE28:9C5A.
Alternativamente, si queremos expresar una dirección URL en formato IPv6, ésta quedaría de la siguiente forma: http://[::FFFF:129.144.52.38]:80/index.html. teniendo en cuenta que la dirección debe ir expresada entre corchetes (después de estos podemos indicar el puerto al que nos dirigimos, en este caso al puerto 80).
Al igual que ocurre con algunas direcciones IP actuales, como 127.0.0.1, existen ciertas direcciones IPv6 reservadas para entornos de pruebas, que no apuntan a ningún tipo de servicio externo. En el caso de 127.0.0.1, se trata de una dirección IPv4 reservada para el localhost. En IPv6, localhost se representaría como ::1/128.
De todas formas, afortunadamente no será necesario que memoricemos esta ristra de números y signos para acceder a los sitios web que queramos, ya que, al igual que ocurre en la Internet actual, IPv6 también cuenta con servidores de nombre de dominios específicos (conocidos como DNS).
Actualmente, aunque no sea una cualidad que se grite a los cuatro vientos, los principales navegadores de Internet, como Internet Explorer, Mozilla Firefox o el Safari de Apple, ya soportan la visualización de páginas basadas en direccionamiento de nueva generación. Lo mismo sucede con los sistemas operativos: a nivel de Microsoft, tanto Vista como XP están preparados para soportar IPv6, así como Linux y Mac OS X.
Otro de los detalles importantes es que IPv6 añade una capa de seguridad al direccionamiento, ya que, para beneficiarnos de sus ventajas habremos de trabajar con IPsec (protocolos que permiten autenticar y encriptar cada paquete que se envíe).

Nueva cabecera
Muchas de las ventajas que aporta IPv6 vienen dadas porqu

Contenidos recomendados...

Comentar
Para comentar, es necesario iniciar sesión
Se muestran 0 comentarios
X

Uso de cookies

Esta web utiliza cookies técnicas, de personalización y análisis, propias y de terceros, para facilitarle la navegación de forma anónima y analizar estadísticas del uso de la web. Consideramos que si continúa navegando, acepta su uso. Obtener más información