| Artículos | 01 SEP 2006

IPv6: es futuro es hoy

Tags: Histórico
Juan Blázquez.
En 1996 se ponía en marcha 6Bone, la red experimental sobre la que se pretendía desarrollar un nuevo protocolo IP que hiciera Internet más potente y versatil. El pasado día 06-06-06, en una fecha de connotaciones de todos los colores, la nueva versión 6 del protocolo ip pasó oficialmente a producción, lo que supone un nuevo peldaño en la evolución de las redes de ordenadores, con Internet a la cabeza.

Desde la publicación del estándar RFC 791, allá por el año 1981, pocos cambios se han hecho en uno de los principales protocolos de la pila TCP/IP, a pesar de que la necesidad de mejorar su estructura original era un clamor dentro de la comunidad Internet. La espera ha terminado con la puesta en marcha de la versión 6 de IP, IPv6, también conocida como IPNG, IP Next Generation, IP de nueva generación, que aporta cambios para adaptarse a la realidad de la red de ordenadores actual y está preparado para encajar en buenas condiciones otros cambios que puedan surgir en el futuro.
La pila de protocolos TCP/IP establecen el conjunto de reglas y procedimientos, agrupados en secuencia, que deben seguir los ordenadores para conseguir conectar por red, con otros equipos. Para imprimir, para enviar un correo electrónico, o para consultar el informe de ventas, por ejemplo. IP, Internet Protocol, es uno de estos protocolos, una de estas reglas y procedimientos que actúa en la fase de red. Es el encargado de toda la secuencia de tareas con las que “enlazar” un ordenador con el otro extremo de la comunicación, por lo que puede afirmarse que es el protocolo más destacado del conjunto de esta pila.
Una pila que ha adquirido la importancia que ahora tiene cuando a principio de la década de los 70 se decidió adoptarla como modelo de comunicación informática estándar, frente a otros modelos que se desarrollaban en paralelo. Desde entonces y hasta la actualidad, TCP/IP ha sido el esperanto del ordenador y ha propiciado que las redes tengan el grado de desarrollo que hoy conocemos, con Internet como paradigma del manido tópico de aldea global. Sin embargo, la consecución de este nivel de conectividad se logró a costa de descuidar otros aspectos importantes de su diseño, lo que ha traído como consecuencia una serie de deficiencias que comprometen la evolución sostenida de las comunicaciones de ordenador.

IPV4
Las carencias que desde hace algún tiempo se han manifestado en el TCP/IP que ahora se maneja, se centran en tres puntos concretos y muy críticos, agotamiento de direcciones IP, rendimiento y seguridad.
El primer y gran problema que hace de la versión 4 de IP un protocolo obsoleto se encuentra en el agotamiento de direcciones públicas utilizables para identificar a los ordenadores conectados a Internet y que puede llegar a provocar su colapso. Aunque es un problema que no afecta a la red interna, sí supone un grave freno para la consolidación y ampliación de la Red a escala mundial, a pesar de que el espacio teórico de direcciones IP no está completamente en uso e incluso el número de direcciones asignados es bajo respecto a ese límite. El problema que verdaderamente se plantea con el actual esquema de direccionamiento, es la previsible falta de estos identificadores que se producirá en un plazo muy corto de tiempo, debido a la demanda de presencia en Internet que crece en progresión geométrica. En los próximos años se especula que serán 250 millones los nuevos internautas europeos. La mitad de los esperados en Sudamérica y sólo el 10 por ciento de los que se conectarán en Asia. Está claro que el actual límite teórico de 4.000 millones de direcciones será insuficiente para atender esta demanda creciente e incluso se fija el año 2010, como fecha para este colapso.
Hasta ahora los proveedores de servicio han sido capaces de asimilar la demanda de conexión recurriendo a mecanismos de sustitución de direcciones privadas por públicas, utilizando NAT, Network Address Traslation, para proporcionar acceso a sus clientes, desde sus propias redes privadas. Con NAT y otras técnicas similares, como la intermediación de Proxy, han conseguido que la asignación de direcciones se mantenga con un ratio de 10 usuarios por dirección IP pública. Sin embargo, este índice será difícil de mantener cuando los usuarios no requieran una única dirección IP, sino varias, y se popularicen aplicaciones incompatibles con estos mecanismos de acceso, servicios de extremo a extremo, como puede ser la videoconferencia. Circunstancia que ya se está produciendo y que se complica con las expectativas generadas por la electrónica de consumo, que hasta ahora seguía un desarrollo paralelo al informático. La nueva generación de telefonía móvil, UMTS, se desarrolla tomando como base la tecnología IP, que sólo espera disponer del soporte necesario para lanzar el despliegue de servicios multimedia de forma masiva, debido al obvio grado de utilización y despliegue que estos terminales tienen. Insulsos electrodomésticos como pueden ser una nevera, una lavadora o la ingenua tostadora se plantean para un futuro inmediato con iniciativa propia para interactuar con el exterior, utilizando, claro está Internet. La radio y la televisión, exploran en este mismo escenario nuevas posibilidades de difusión y de contenidos.
Si bien la falta de direcciones IP es un problema grave, no es el único que limita la expansión de Internet y, por ende, el desarrollo de las redes informáticas. En el diseño inicial de IPv4 primó la conectividad por encima de cualquier otra consideración y con el actual grado de desarrollo se han evidenciado serias deficiencias estructurales que impiden la evolución de los servicios que los usuarios demandan. Tráfico de broadcast, el procesamiento aplicado a los paquetes, los algoritmos de selección de rutas y otros aspectos del funcionamiento del actual IP, introducen retardos en el flujo de conexión que cada vez resultan más difícil de asumir. Para paliar estos problemas de rendimiento, se han implementado a marchas forzadas complementos que alivian, en parte, la incapacidad del protocolo para tratar formatos de información cada vez más complejos y exigentes, como puede ser videoconferencia o Voz sobre IP, VoIP.
A esta circunstancia se une la falta de seguridad que, también por diseño, presenta IPv4. En su estructura no implementa ningún control de seguridad, lo que anima la afición de unos pocos a reventar sistemas y retrae el interés de todos los demás por aumentar el número y tipo de servicios disponibles en el ordenador. Como ocurre con el rendimiento, los mecanismos de seguridad más utilizados en la actualidad, el protocolo SSL, Secure Socket Layer, encriptación de paquetes a nivel de aplicación e IPSEC, IP Seguro, encriptación a nivel de red del que ofrecemos un amplio reportaje en este mismo número, dentro de la sección de seguridad, son complementos del protocolo IP, que se han ido incorporando sobre la marcha para ofrecer un mínimo de garantías en las comunicaciones que permita su desarrollo. Sin embargo, la experiencia ha demostrado que no ofrecen total garantía e introducen una carga de procesamiento adicional que repercute sobre cualquier medida de mejora de rendimiento.
Ante esta perspectiva estructural del protocolo, estaba claro que la única solución viable era hacer borrón y cuenta nueva. Rehacer el diseño de IP, mejorando desde el núcleo todas estas car

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