| Artículos | 01 OCT 2009

Intel Core i7-870 a 2,93 GHz y Core i5-750 a 2,66 GHz

Tags: Histórico
Más capacidad, mejor precio
Alfonso Casas.
Nuevos Core i7 y Core i5 con controlador de memoria integrado, soporte de memoria DDR3 de doble canal y turbo boost para incrementar la eficiencia energética.

Los modelos Core i7 serie 900 presentados el pasado año estrenaron la arquitectura Nehalem, y quedaron posicionados en el tope de gama de usuarios avanzados de PC. Un año después, Intel lanza los nuevos diseños de Core i7 serie 800 y Core i5 serie 700, con un encapsulado común para ambos de tipo LGA1156, que resulta inferior al utilizado en los Core i7 serie 900 anteriores, de socket LGA1366. Ahora el precio es mucho más económico, permitiendo su despliegue en cualquier plataforma de sobremesa, manteniendo los beneficios de eficiencia energética, procesamiento mejorado y proceso de fabricación.
Su controlador de memoria también va integrado junto con sus cuatro núcleos principales. Estos vienen acompañados de 8 MB de memoria caché L3, y son compatibles con el nuevo abanico de instrucciones SSE4. La velocidad de reloj del más económico (Core i5-750) parte de los 2,66 GHz, con posibilidad de alcanzar mediante overclocking los 3,2 GHz. El otro modelo que Intel nos proporcionó fue el Core i7 870 que corre a 2,93 GHz, con posibilidad de incrementarse hasta los 3,6 GHz.
El complemento necesario para hacer funcionar estas nuevas series es el chipset P55 Express. A diferencia del P45 de generación anterior, su arquitectura nueva de chip único con controlador de memoria integrado (IMC) soporta módulos de memoria DDR3 de doble canal de hasta 1.333 MHz, frente a los DDR3 a 1.066 MHz con los que trabajaba el chipset P45. El ancho de banda máximo queda fijado en los 192 bits, frente a los 128 bits de los anteriores. Así pues, resulta positivo que soporte módulos de memoria con velocidad superior, pero en su contra hay que añadir que deja de ser de triple canal, con lo que la cantidad máxima alcanzable es menor. Para nuestras pruebas utilizamos dos módulos DDR3 de 1 GB cada uno de la marca Qimonda con velocidades de 1.066 MHz. Dichos módulos operan con un voltaje de 1,5 voltios. La placa base sobre la que montamos ambas plataformas fue la Intel DP55KG con zócalo LGA1156. Entre sus especificaciones destacan los 8 puertos SATA, 2 eSATA/SATAII, 8 puertos USB 2.0, Firewire a 400 Mbps, conexión Gigabit Ethernet y sistema de audio Realtek ALC889 con 7.1. A nivel de ranuras no es muy ampliable, ya que tan solo dispone de 1 PCIe 16x, otro PCIe 8x así como PCI Express 4x y 2 PCIe convencionales. Sin embargo, la placa ya es multiVGA, con lo que se ofrece compatibilidad tanto para Crossfire de AMD, como SLI de Nvidia, para situar diferentes gráficas en paralelo. Dado que los procesadores soportados son ahora mucho más “overcloqueables”, la placa incorpora medidas adicionales de recuperación del sistema, como es el caso del botón del panel trasero, desde el que es posible recuperar el equipo de un cuelgue inesperado para retornar de forma rápida a un estado anterior de la BIOS. También dispone de pulsador de encendido interno, así como el hecho de poder manejar indicadores LED de estado, o los que muestran los errores del sistema. También presenta funcionalidad Bluetooth, para lo que basta añadir la antena que se proporciona de serie con la placa base. Intel dispone de otros dos modelos, la DP55SB y la DP55WG, la primera de ellas microATX, y la segunda con componentes optimizados para llevar al límite la plataforma.
El resto de componentes utilizados fueron una fuente de alimentación Be Quiet de 550 vatios, unidad óptica Blu-ray de Asus y disco duro Hitachi Deskstar HDS721010KLA330 de 1 TB. No faltó una aceleradora potente, cuyo modelo se corresponde con la GeForce GTX 285 de Point of View, que dispone de 1 GB de memoria gráfica GDDR3 dedicada.
También contamos con otras placas base compatibles de otros fabricantes, y a estas alturas de lanzamiento todas las marcas de primera línea disponen ya de diferentes modelos con características especiales para overcloquear el sistema mediante la memoria DRAM, el controlador de memoria IMC, o para incidir directamente sobre cada una de las CPU.
Las diferentes pruebas de rendimieno llevadas a cabo, relacionadas con el renderizado, procesos multitarea, operaciones de cálculo o codificación de vídeo, entre muchas otras, nos desvelaron las posibilidades de cada procesador, incluso a nivel de gráficos (consultar tabla anexa).

Core i7-870
Existen grandes novedades en estas plataformas a nivel de poder sacar mayor rendimiento de los sistemas, especialmente en momentos puntuales que se necesita mayor potencia. Así, además de poder intervenir en la frecuencia de reloj del procesador (por defecto es 133 MHz), también es posible variar el multiplicador de la memoria o la velocidad del bus de la placa, variando los valores de voltaje. A diferencia de los Intel Core i7 series Extreme Edition cuyo núcleo viene desbloqueado, las series nuevas analizadas tienen un máximo fijado, que para el caso del Core i7 870 se encuentra en el valor de 18. Esto impide que pueda dañarse en caso de llevar a cabo overclocking extremo.
Tanto Core i7 como Core i5 cuentan con valores altos de poder multiplicador, que puede llegar a ser de 27 en base a su velocidad. Este dato trabaja conjuntamente con la velocidad de reloj de la placa de 133 MHz para conseguir incrementar las frecuencias, de modo que un pequeño incremento en la velocidad de reloj permite conseguir grandes resultados. Nuestro modelo Core i7 de 2,93 GHz sobre el que aplicamos las modificaciones, logró alcanzar el valor de 4 GHz manteniéndose estable en muchas pruebas, exceptuando las de PCWorldBench, que se basan en ejecutar diferentes procesos multitarea a lo largo de un gran período de tiempo. Es por ello que en la tabla aparece el dato como ND (no disponible).
En ambos casos aprovechan la tecnología Turbo Boost, con la que se consigue que la alimentación de los núcleos que se encuentran inactivos sea cero, y reducir así el TDP de los mismos. Para compensar el reposo del resto, la tecnología se encarga de aumentar la frecuencia del que funciona (a través del factor multiplicador), utilizándolo de forma dinámica, con lo que no se incrementa en exceso, ni la temperatura, ni el consumo energético. De este modo, el valor de disipación térmica en los nuevos modelos presentados queda situado en tan sólo 95 vatios. Dicha tecnología permite aplicar incrementos de velocidad de hasta 700 MHz por núcleo con respecto a la velocidad fijada de serie, valores dentro de los cuales el sistema se muestra estable. Con la placa base Asus P7P55D Deluxe (ver cuadro) conseguimos manejar en mayor medida los niveles de overclocking del sistema, gracias a su función TurboV EVO, que se encarga de ofrecer diferentes estados en los que el sistema permanecerá estable. De este modo, todo el proceso de aceleración resulta muy transparente para el usuario.
En lo que respecta a nuestra valoración final del Core i7-870, hay que decir que se obtiene un gran rendimiento, pero a un precio un tanto desorbitado con respecto a otros modelos.

Fabricante: Intel
WEB: www.intel.es
DISTRIBUIDOR: Red de distribuidores
Teléfono: 902 120 015
IDIOMA: Inglés
PVP: 299 ¤
Calificación: ****


Core i5-750
En lo que respecta al Core i5 750 de 2,67 GHz, cabe destacar los resultados obtenidos con su velocidad incrementada a 3,2 GHz. El hecho de que no soporte Hyperthreading no impidió que nos sorprendiera gratamente en las pruebas, superando en algunos a

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