| Artículos | 01 JUL 1997

Instalación de un DVD

Tags: Histórico
Aurelio Llorente.

La instalación de una unidad lectora DVD no tiene mayor complicación que la que tendría un CD-ROM normal. Pero si queremos disfrutar de todos los formatos y capacidades de este nuevo soporte, tendremos que añadir en el equipo una tarjeta descompresora MPEG.

Con las unidades DVD-ROM podemos leer cualquier formato de CD presente en el mercado y los DVD que están previstos, esto es, los de simple cara y simple capa, dos capas en una cara, dos caras con una capa cada una y dos capas en cada cara. Esto en lo relativo a capacidades, porque si nos fijamos en el formato de los datos, de momento podemos encontrar los DVD-ROM, destinados al mundo de la informática, y los DVD de vídeo.

Para poder utilizar discos de datos (DVD-ROM) únicamente necesitamos la unidad lectora, pero si también queremos ver películas en el ordenador, deberemos adquirir una descompresora de vídeo MPEG-2 por hardware, puesto que la descompresión por software de los ficheros de vídeo hace prácticamente inviable la visualización de la película.

La unidad lectora

Las personas que hayan instalado alguna vez una unidad CD-ROM, ya saben instalar el lector DVD, puesto que externamente es exactamente igual, y las conexiones son las mismas. Por si hay algún lector rezagado explicaremos el procedimiento.

Ni que decir tiene que el ordenador tiene que estar apagado, y preferiblemente, desenchufado cuando manipulemos el hardware, para evitar disgustos, en forma de componentes averiados o descargas eléctricas.

El primer lugar tendremos que determinar en qué hueco vamos a instalar la unidad y si tenemos alguno libre. En caso contrario debemos quitar algún dispositivo del que podamos prescindir, aunque otra solución puede ser una caja para convertir en externa cualquier unidad. En algunas cajas nuevas, los huecos están cerrados con una chapa que hay que romper para poder acceder a los huecos. Aunque esta tarea es muy sencilla hay que tener precaución para no cortarnos con los bordes afilados de la chapa. Una vez habilitado el hueco, sólo tenemos que colocar la unidad en el hueco y atornillarla para evitar que se mueva, aunque antes comprobaremos los puentes para comprobar si están correctamente configurados. Un truco, que ahorra mucho tiempo, es conectar todo antes de poner ningún tornillo y encender el ordenador para comprobar que todo funcione correctamente y así evitarnos montar y desmontar el ordenador varias veces.

Las conexiones de los cables son muy sencillas y no es posible confundirse, puesto que los conectores tienen salientes y marcas que evitan que puedan colocarse al revés. Primero conectaremos el cable IDE (o SCSI), comprobando que la línea roja que marca el primer hilo esté en el mismo lado que la patilla 1 del conector de la unidad. Normalmente, para evitar conectarlo al revés, el conector tiene un saliente en la parte central y suele llevar una patilla inutilizada. El conector de alimentación, por su parte, es de sección rectangular, con esquinas redondeadas en uno de sus lados largos, que persiguen el mismo objetivo que los salientes del conector de datos, siendo mucho más crítica la orientación de este conector, puesto que si invertimos el de datos, el ordenador no arrancará, pero no se estropeará nada, mientras que si conectamos al revés el de alimentación y encendemos el ordenador casi con toda seguridad se quemará gran parte de la electrónica de la unidad, puesto que estos circuitos se alimentan a 5 voltios, y en ese supuesto recibirían 12. Afortunadamente es prácticamente imposible conectarlo al revés sin romper algo. Finalmente, y si queremos oír discos compactos de audio conectaremos el último cable que lleva la salida de audio analógico de la unidad hasta la tarjeta de sonido, este es uno de los puntos más frustrantes de la instalación de una unidad CD-ROM, o DVD, puesto que no hay un estándar fijo para estos conectores y cada fabricante hace las conexiones, en la tarjeta o en la unidad, a su manera, lo que en algunas ocasiones nos proporcionará unos agradables paseos a la tienda para que nos dejen otro cable para probar. Estas unidades tienen la ventaja de no necesitar ningún controlador especial, con cualquiera genérico funcionarán perfectamente.

Lo mejor es dejar a Windows 95 que configure los controladores automáticamente.

La descompresora MPEG-2

La instalación de la tarjeta descompresora MPEG-2 es también muy sencilla, aunque la diversidad de modelos y conexiones puede no hacer muy clara esta instalación. En primer lugar tenemos las que no llevan ninguna conexión con la VGA, utilizan el bus PCI para copiar el vídeo descomprimido en la memoria de la tarjeta VGA.

En otros modelos la conexión con el ordenador es a través del bus ISA, y con la VGA se conecta a través de un cable exterior, y a la tarjeta descompresora se conecta el monitor. Por último están las que tienen la conexión con la VGA a través del feature connector de la tarjeta gráfica, aunque algunos de estos modelos también llevan la conexión exterior con la VGA. Instalar la tarjeta es tan sencillo como quitar la chapa que cierra salida de la ranura e insertar la placa, comprobando que los contactos entren completamente en la ranura, colocamos un tornillo en la chapa para sujetarla y ya está montada.

Dependiendo del modelo que tengamos ahora tendremos que conectar los cables que la unen con la VGA (los que tengan la descompresora en bus PCI no), aunque para este paso es mejor consultar el manual de la tarjeta, puesto que cada una tiene los cables a su manera. De todos modos, como en casi todas las conexiones en los ordenadores, estos cables suelen tener conectores de distinto tipo para evitar confusiones, y no encontrarán dificultades para conectarlos correctamente.

El software de las descompresoras MPEG es algo más complicado que el de las unidades DVD, puesto que además de instalar el controlador de dispositivo, hay que configurar los reproductores multimedia para utilizar el nuevo formato. Afortunadamente los instaladores del software de las tarjetas harán todo el trabajo "sucio" por nosotros, y al finalizar este paso, podemos reiniciar nuestra máquina para empezar a disfrutar de la impresionante calidad de imagen de las películas en DVD, siempre y cuando podamos comprarlas. Pueden encontrar más información sobre DVD en este mismo número de PC World.

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