| Artículos | 01 JUN 2004

Inglés en el extranjero

Tags: Histórico
Piedad Bullón.
El número de empresas que en España se dedican a organizar cursos de inglés en el extranjero no cesa de crecer. Considerada ya la “lingua franca” por excelencia, como en otro tiempo lo fue el latín, los estudios de este idioma se han ido adaptando y creciendo en cantidad y calidad para hacer frente a una demanda cada vez más específica. Precisamente por eso conviene ver y comparar entre una oferta tan abrumadora. Internet es un buen punto de partida.

La oferta de cursos de inglés en el extranjero es amplísima. Abarca todos los niveles y trata de ajustarse a todas las necesidades. Hay cursos de iniciación, de perfeccionamiento, especiales para profesionales, para niños y adultos, de duración que se extiende desde una semana hasta años y en lugares tan distantes entre sí como Nueva Zelanda o Malta. Los precios son tan variables como los destinos, porque no sólo se fijan por el tipo de centro, el alojamiento o la comida, sino también en función de otros parámetros más difíciles de precisar, entre ellos los descuentos por el tiempo de permanencia y las tutorías.
Como no podía ser de otro modo, Internet se ha hecho eco de este fenómeno, pero la información que recoge no separa el polvo de la paja. Por esta razón, todos aquellos que se estén planteando iniciar esta aventura, para que no se convierta en un fiasco deberían empezar por las páginas del British Council [www2.britishcouncil.org/es/spain/], organismo del gobierno británico que se encarga de la acción cultural y educativa exterior. Los alumnos que quieran cursar un año académico en Gran Bretaña o hacer una carrera universitaria en aquel país deben pasar por el Council. Sus páginas son también muy útiles para los que necesiten compaginar trabajo y estudio, así como para los jóvenes que buscan alojamiento. Por ello, se trata de la mejor fuente para una primera consulta sobre las empresas que en España organizan cursos de inglés y sobre las escuelas acreditadas en Gran Bretaña. En sus oficinas facilitan un listado de contactos en España de agencias que ofrecen cursos y alojamiento. Otro folleto, English in Britain, informa de los servicios y los tipos de cursos que imparten las más de 300 escuelas repartidas por todo el Reino Unido (se puede descargar en la página www.englishinbritain.co.uk).
El boom del aprendizaje del inglés en España ha dado lugar a un cierto tipo de picaresca, por llamarlo de alguna manera, que ha frustrado a no pocos bienintencionados estudiantes. Si, como es el caso, se trata de estudiar en el extranjero, la elección debe afinarse mucho y asegurar lo más posible la elección. Mucho más, si cabe, cuando son niños o adolescentes los que van a estudiar a un país desconocido de cuya lengua, por lo general, tienen un conocimiento escaso.
Conviene no dejarse llevar por promesas maravillosas: hay que conocer las condiciones del curso elegido y saber qué incluye y qué no incluye la oferta. Hay que preguntar por el alojamiento, las clases, el viaje, las actividades, el seguro, etcétera. Esta recomendación ha sido recogida del sitio web de ASEPROCE [www.aseproce.org/], Asociación Española de Promotores de Cursos en el Extranjero, que dice contar con una amplia y reconocida experiencia en la coordinación, asesoramiento y gestión de cursos y programas en el extranjero, entre los que destacan los cursos de idiomas.
Además de la defensa de los intereses de los estudiantes, la asociación desea proteger el prestigio de un colectivo empresarial en el que la responsabilidad y profesionalidad son determinantes para su propio desarrollo. Asimismo, hasta donde las limitaciones legales se lo permitan, se encarga de denunciar el intrusismo en el sector, que tantos perjuicios ha causado a estudiantes y padres que de buena fe acuden a empresas, en ocasiones, no legalizadas.
En las páginas de ASEPROCE se encuentran los enlaces de las más de 60 empresas que componen esta asociación, la mayoría de ellas radicadas en Madrid y Barcelona. Por consiguiente, enumerarlas aquí sería redundante. Un análisis somero de la información que ofrecen indica que hay una tendencia hacia la especialización en un determinado perfil de cursos. En casi todos los sitios web relacionados, la información especifica la duración de los cursos, a quiénes van dirigidos, el tipo de alojamiento –en familia, en residencias o en hotel– y el precio, que incluye conceptos como comidas y suplementos. Muchos dan facilidades o se encargan también de organizar el viaje, pero otros muchos no contemplan en su oferta este apartado.
La mayoría de las empresas que ofrecen enseñanza en el extranjero tienen ofertas de cursos en los que, además del inglés, aparecen el alemán, el italiano o el francés, pero estas lenguas son minoritarias. Sus redes llegan hasta Australia, Canadá, Estados Unidos, Malta o Nueva Zelanda, donde el inglés es la lengua oficial. Por lo general estas organizaciones tienen propuestas para todos los niveles y edades, pero hay algunas que se han especializado. Un caso, entre otros muchos, es el de ACE Consultores de Idiomas [www.madridbooking.oise.com], que se decanta por los cursos de larga duración y a jornada completa, en lugares como Oxford, Londres, Cambridge, Boston, Sydney, París, Madrid y Heidelberg. Sólo para hacerse una idea, la semana de curso dedicado a profesionales cuesta 1.870 euros, sin contar tutoriales y suplementos que varían en función del país.
El King’s College [www.kingsinternational.es], por poner un ejemplo de centro conocido, es un todoterreno en la oferta de cursos: campamentos de verano, cursos generales o especializados, cursos one-to-one y de nivel universitario. Otro tanto se puede decir de los tipos de alojamiento: en familia, en colegios residenciales o en casa del profesor. Este sitio web ofrece información muy ordenada y clara sobre todos los aspectos que preguntan los interesados antes de iniciar cualquier trámite. No se puede decir lo mismo de muchas otras empresas, cuya información es caótica o farragosa, dicho sea sin valorar la calidad de su oferta.
En todo caso, y a falta de espacio, este artículo debe cerrarse indicando que la mayoría de las páginas web tiene un correo electrónico de consulta y un teléfono al que llamar, algo que es poco habitual en Internet pero que, en esta materia, resulta muy necesario. Porque, una vez más, hay que resaltar que la visita a Internet sólo es un paso previo al vis a vis inevitable para contratar un curso en el extranjero. Nadie ofrece, de momento, gestiones online.

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