| Artículos | 01 OCT 2009

¿Imprimir más o mejor? El cuidado al Medio Ambiente, la crisis financiera y la creciente competencia marcan este negocio

Tags: Histórico
Paula Bardera.

"He ahí la cuestión. En los tiempos que corren el ahorro de costes es fundamental para la supervivencia de casi cualquier empresa. Si a esto le unimos una mayor concienciación respecto al Medio Ambiente, tenemos las dos variables principales que marcan un negocio que, aunque dejó atrás hace tiempo su mejor época, sigue estando entre los que más interés generan, con una competencia creciente que lucha por ofrecer los productos más competentes.

Cierto es que hay cada vez más elementos en nuestra vida diaria que nos han hecho acostumbrarnos al formato electrónico y dejar, en cierto modo, de lado el papel. Sin embargo, el tan vaticinado fin del papel no se ha cumplido y está lejos de convertirse en una realidad. Tampoco llegaremos a ver, al menos nosotros, quizá sí nuestros nietos, la oficina sin papel. Por ello, es una industria que sigue en auge, aunque, eso sí, el mundo de la impresión ha experimentado múltiples cambios a lo largo de los últimos años y ahora estamos en una fase totalmente nueva, determinada por el cuidado al Medio Ambiente y los ahorros de costes. Estos dos parámetros se reflejan tanto en equipos de uso doméstico como profesionales.

Evolución constante
Hace pocos meses celebrábamos el vigésimo quinto aniversario de la que, probablemente, sea la impresora más conocida del mercado, la LaserJet que, según Rui Passo, vicepresidente y director general de HP Imagen e Impresión, supuso “una revolución en el mercado de la impresión”.
En su momento, ofrecía unas capacidades revolucionarias, 8 páginas por minuto, 300 puntos por pulgada de resolución y un precio de 3.495 dólares, lo que al cambio, en un momento en que el dólar alcanzaba máximos históricos, podía representar casi 600.000 pesetas.
En este cuarto de siglo, se han vendido más de 132 millones de unidades de LaserJet y en nuestro país tiene una cuota de mercado de más del 40 por ciento en el negocio de la impresión láser. Además, en estos años se han dado grandes pasos en el campo de la impresión, con la presentación de la primera impresora dúplex en 1988; la primera impresora de sobremesa por menos de 1.000 dólares en 1990; la primera impresora en red 1991; el primer modelo con un modo de ahorro de energía en 1993; la primera en formato A3 y el primer modelo en color en 1994. En 1995 apareció la primera máquina con impresión inalámbrica por infrarrojos y el primer multifunción para el gran público en 1998.
Así las cosas, el panorama ha cambiado sustancialmente y, los elementos que más nos preocupan hoy día, como el ahorro de energía, ya venían de lejos.
Así las cosas, hoy en día hemos dado un salto de gigante en lo que a impresión se refiere. Los equipos monocromo han quedado prácticamente relegados a un segundo plano, limitando su uso a funciones muy determinadas. El color lo ha invadido todo, no sólo en el entorno profesional, sino también en el doméstico, donde las impresoras fotográficas se han hecho con un hueco propio.
La batalla se sigue librando, básicamente, entre los equipos láser e inyección de tinta, cada uno en su respectivo nicho de mercado. La competencia no está entre mercados, sino entre fabricantes, que siguen luchando por proporcionar equipos más rápidos, con mejores capacidades y más respetuosos con el Medio Ambiente.

Privacidad y nuevos usos
Entre estas nuevas capacidades destaca también la posibilidad de que los trabajos enviados a las impresoras departamentales o de pequeñas empresas sólo puedan entregarse si antes se introduce una contraseña personal. De este modo se consiguen dos objetivos, por un lado, una mayor privacidad en la entrega de los trabajos y, por otro, mayor control a la hora de enviar impresiones a la máquina.
Y es que, aunque hoy en día cualquier empresa es consciente de los peligros de seguridad que le acechan, e invierte, por tanto, gran cantidad de dinero en proteger la información que maneja, la mayoría desconoce que sus equipos de impresión son una puerta abierta para la apropiación indebida de datos.
De hecho, según un estudio realizado en Europa de la mano de Konica Minolta, más de la mitad de las oficinas no toman ninguna medida para proteger sus datos confidenciales impresos. De acuerdo con los resultados de este estudio, el 56 por ciento de los trabajadores ve con frecuencia documentos confidenciales descuidados en las impresoras y a más de la mitad de los encuestados, un 51 por ciento, no le consta que en su empresa haya ningún proceso o tecnología que garantice la protección de sus redes de impresión. De hecho, muy pocas empresas y organizaciones en toda Europa están tomando medidas oportunas para hacerlo.
El principal riesgo de todo esto es el uso no autorizado de estos equipos, pues, si no se establecen medidas de protección específicas, cualquier persona puede realizar copias, escanear documentos y enviarlos por correo electrónico de forma anónima, enviar faxes o imprimir desde cualquier ordenador sin ningún tipo de control. Esto implica además una falta de control sobre el gasto.
Pero quizá el riesgo más extendido sea el de que documentos queden en la bandeja de salida sin recoger por la persona que los haya enviado a la impresora. Ante eso, la solución más habitual es dotar de impresoras personales a los que necesiten imprimir ese tipo de documentos, pero es más costoso e implica también dedicar más recursos al mantenimiento de los mismos.
Otra posible solución es implementar sistemas de identificación de usuarios que determinan sus posibilidades de acceso a los equipos y a sus diferentes funciones, pero también existen herramientas de encriptación de datos, mecanismos de protección de impresiones, escaneados y páginas web de los equipos mediante claves, procedimientos de impresión únicamente en presencia del usuario y métodos de eliminación segura de los datos residuales de los discos.
Así las cosas, aunque ha bajado el número de páginas que se imprimen en el ámbito empresarial, lo cierto es que el número global de impresiones se mantiene, en cierto modo, debido a los nuevos usos que se hace de estos equipos. Fenómenos como la fotografía digital, las búsquedas en Internet, el correo electrónico o las cada vez más populares impresoras de bajo coste, hacen que aumente las impresiones, tanto en casa como en la oficina. Por eso, aunque en tiempos como los actuales las ventas de impresoras no crecen al ritmo de otros años, sí lo hace el número de impresiones.
Como ya tratábamos en el número anterior de PC World, lo cierto es que esto ha traído consigo también otro movimiento en el mercado. Han surgido máquinas más baratas, pero que, para funcionar, necesitan consumibles caros. Por eso ha surgido un nuevo negocio, el de los cartuchos reciclables, pero eso es otra historia.

La impresión como servicio
Según datos de NessPRO Spain, los costes derivados en imp

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