| Artículos | 01 ENE 2004

Impresoras: de la pantalla al papel

Tags: Histórico
Daniel Comino y Angel Gonzalo.
Una vez realizado todo el trabajo en el ordenador es muy probable que necesitemos plasmar el resultado en papel para presentar informes, archivarlo, etc. Ha llegado el momento de la impresora. Lógicamente, el tipo de impresora dependerá en gran medida del tipo de documentos con los que trabajemos habitualmente. Existe oferta para cada sector: impresoras matriciales, de inyección de tinta, láser... La elección de una u otra dependerá básicamente de nuestras necesidades de calidad, de velocidad, de presupuesto...

Deberemos tener en cuenta el tipo de documentos que vamos a imprimir mayoritariamente, ya que será el punto de partida en el que situarnos para buscar en la gama de productos adecuados.
No obstante, vamos a repasar las funciones básicas de cada una de ellas para ver qué tipo de impresora necesitamos.

Impresoras... ¿nuevas o usadas?
Dependiendo del tipo de impresora que necesitemos comprar, el mercado de segunda mano puede ser más o menos interesante. Y es que si necesitamos un modelo para consumo de inyección de tinta no será una buena idea debido sobre todo a que podemos encontrar impresoras nuevas por unos 70 euros aproximadamente.
No obstante, a medida que subimos en la escala de calidad, debemos tener en cuenta esta opción, ya que hay ciertas impresoras más caras, como las láser color, que podrían ser una buena opción como segunda mano.

Consideraciones a tener en cuenta en las impresoras nuevas
Si nos decantamos por una impresora nueva, lo primero que debemos tener en cuenta es el tipo de documentos que vamos a imprimir mayoritariamente, porque según el resultado de esto necesitaremos unos u otros modelos que, en mayor o menor medida van a minimizar tanto el gasto necesario inicial, como de consumibles.
Además de esto, podemos examinar la resolución que es capaz de desarrollar, ya que será la que nos permita hacer impresiones de más o menos calidad. Otro de los aspectos que podemos tener en cuenta es el precio de los cartuchos. Esta consideración es bastante importante, ya que es el factor que va a determinar el dinero que nos tendremos que gastar cada vez que se acaben los consumibles. Lógicamente si el precio es elevado, no será una buena inversión.
También podemos tener en cuenta otras medidas, como si incorpora lector de tarjetas, que el tipo de conexión al ordenador sea compatible, etc.
Un factor importante es también la velocidad de impresión, ya que si vamos a imprimir documentos con mucha frecuencia lo más lógico es demandar una gran velocidad de impresión.
No obstante, lo más importante es escoger el tipo de impresora más adecuada a nuestras necesidades. Aquí mostramos las impresoras más habituales:

Matriciales
Las impresoras matriciales tienen como función trabajos de texto. Son impresoras focalizadas únicamente a ciertos sectores muy específicos en los que es imprescindible el uso de papel autocopiativo. Aunque hace unos años era un mercado que vendía bastante, ahora se ha estancado en ciertos nichos de mercado sobre todo para empresas a nivel industrial. Ahora el volumen de ventas se mantiene gracias a estos sectores con necesidades muy específicas de mantenimiento y robustez, alcanzando un nivel de ventas de 46.699 impresoras en el año 2002.
Sirven sobre todo para imprimir sobre papel continuo textos que no necesitan una presentación excelente (como impresos, facturas, etiquetas, etc.). El coste de mantenimiento es muy bajo y son muy robustas, lo que las hace ideales para entornos profesionales.

Inyección de tinta
Las impresoras de inyección de tinta son muy comunes debido sobre todo a su polivalencia y su bajo coste. Es el mercado que más ventas obtiene con cierta diferencia, seguido cada vez más de cerca por el mercado láser.
Existen modelos de color y de blanco y negro, pero lo más habitual es comprar una impresora a color. Pero además del tipo y el color, hemos de tener en cuenta el papel que vamos a utilizar. Comúnmente se recurre a las impresoras DIN A4. No obstante existen múltiples tamaños para las distintas necesidades profesionales (DIN A3, A2), por ejemplo estas se utilizan para la impresión de carteles, mapas, etc.
Incluso además de las de color, recientemente han surgido las impresoras con el latiguillo de PHOTO, que son las destinadas a imprimir las imágenes capturadas desde cámaras digitales, de vídeo, etc. Estas impresoras ofrecen una calidad espectacular pero requieren papel fotográfico para obtener unos resultados adecuados y tienen un consumo de tinta bastante elevado.
Existen variaciones dentro de la gama de inyección en cuanto a la velocidad de impresión, el consumo de los cartuchos (bastante caros, por cierto) y la calidad del resultado final. Ahí dependeremos del binomio calidad-precio para decantarnos por una u otra.
En definitiva, aunque lo más normal es una impresora de inyección de tinta en color DIN A4, nunca está de más conocer tanto el resto de gama del mercado como sus usos para poder centrarnos únicamente en el rango de impresoras que mejor nos vengan.

Láser
Las impresoras láser están más destinadas al sector profesional que al de consumo, ya que son más rápidas y ofrecen resultados bastante buenos, características que el sector de la empresa requiere. Lógicamente son más caras que las de inyección de tinta y sus necesidades de mantenimiento son menores. En este caso, las impresoras láser no tienen cartuchos, sino tóner. Pero la duración de un tóner es bastante más elevada que la de un cartucho de tinta.
Al igual que ocurre en las de inyección de tinta, la gama láser es bastante amplia. Podemos acceder desde impresoras personales para uso profesional, hasta las grandes impresoras departamentales pensadas para trabajo en grupo. Lógicamente la oscilación de precios entre estas impresoras es muy elevada. Además de esto, igualmente será necesario decantarse por una impresora láser a color o monocromo, lo que repercutirá bastante en el desembolso necesario.

Consejos para comprar impresoras de segunda mano
A la hora de comprar una impresora de segunda mano debemos tener en cuenta ciertos factores que nos van a permitir hacer una evaluación superficial de su estado.
Como hemos comentado anteriormente, para las impresoras más económicas no merece la pena recurrir al mercado de segunda mano, así que nos vamos a centrar en las láser.
La primera recomendación es que, aunque sea de segunda mano, compre la impresora a una empresa que haya hecho una revisión y reciclaje de la máquina para ponerla a punto. Es la mejor garantía de que todo funcionará bien.
Una de las medidas más importantes es ver el estado de los componentes que tratan con el tóner, ya que son uno de los factores que más trabajan a la hora de imprimir. Aquí debemos comprobar que ninguno esté defectuoso ni demasiado gastado. Normalmente las grandes impresoras llevan contadores de desgaste que permiten comprobar la vida restante de cada consumible.
Además de esto, debemos asegurarnos del perfecto funcionamiento de los rodillos por los que pasa el papel en todo su recorrido; también es una buena forma de comprobar su perfecto funcionamiento.
Una buena forma de comprobar el estado de los fotoconductores y el láser es imprimir páginas enteras de cada color, de modo que si existe algún defecto se reflejará en el papel en forma de mancha, falta de tóner, etc.P

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