| Artículos | 01 DIC 1998

Hombres con rostros femeninos

Tags: Histórico
José Mª Fernández Rúa.

Las mujeres prefieren a los hombres con rostros muy femeninos, según las conclusiones de un estudio multinacional apoyado en un avanzado sistema informático . Las conductas dominantes se asocian a los rasgos faciales muy masculinos .

Un complejo sistema informático ha sido el protagonista de un elegante estudio científico sobre los mecanismos que dominan la atracción facial, y en el que ha participado un equipo multidisciplinar de investigadores japoneses y surafricanos, de las Universidades de Kyoto, Natal y St . Andrews . La principal conclusión de este trabajo, es que las mujeres se sienten más atraídas por aquellos varones con rasgos faciales más femeninos, ya que las facciones muy masculinas se asocian a rasgos psicológicos negativos, entre los que figuran la falta de sinceridad o el talante dominante .

La preferencia por los rostros más femeninos observada por estos científicos puede explicar algunos puntos clave del actual aspecto físico de los seres humanos como especie . Por un lado se cimenta la idea de que la diferencia física entre los hombres y mujeres es relativamente pequeña, en comparación con la que existe entre machos y hembras de otras especies . Este fenómeno, denominado dimorfismo sexual, tiende a ser menor en aquellas especies que son monógamas y en las que los machos comparten la tarea de cuidar de sus crías . En estas especies las hembras necesitan encontrar parejas que, por su apariencia física, intuyen que serán buenos padres . Por el contrario, en las especies donde domina la poligamia y en la que los machos contribuyen muy poco al cuidado que la descendencia, las diferencias físicas entre ambos sexos son pronunciadas .

La investigación empezó por analizar una de las hipótesis más sólidas en este campo, según la cual los rostros más atractivos son aquellos que presentan rasgos sexualmente equilibrados: ni muy masculinos ni muy femeninos . El fundamento de este postulado, que fue formulado hace ya ocho años por Roggman y Langloy, es que la elección de una persona con este tipo de rostro puede ser una excelente estrategia biológica, ya que representa una selección segura y descarta la elección de un compañero o compañera con una dotación genética anormal .

Con ayuda de un programa de infografía, el equipo internacional pudo acentuar o disminuir, en una serie de imágenes de hombres y mujeres europeos y japoneses, los rasgos faciales que están determinados por las hormonas sexuales . Entre ellos destaca la forma de las mandíbulas o de los labios . Esta imágenes, en caso de los voluntarios japoneses, pertenecían a 48 universitarios de ambos sexos, con una edad media de 21 años . Paralelamente, los investigadores de la Universidad de Sta . Andrews emplearon fotografías de 55 estudiantes de este campus, con edades comprendidas entre 19 y 22 años . Las imágenes manipuladas fueron mostradas en una pantalla de ordenador a medio centenar de investigadores y estudiantes escoceses de ambos sexos y a cuarenta y dos estudiantes de la Universidad de Doshisa . En total, 92 personas con edades comprendidas entre los 19 y los 44, eligieron en Escocia y Japón aquellos rostros con mayor atractivo . Las fotografías de cada rostro tenían múltiples versiones ligeramente modificadas, de tal forma que los participantes en el experimento podían elegir, entre una amplía gama, a la que consideraban más seductora .

Uno de los aspectos más interesantes del experimento es el patrón de preferencias observado en dos culturas muy diferentes . En todos los casos siempre se seleccionaron los rostros de mujeres más femeninos . Los investigadores deducen que existe una especie de acuerdo intelectual sobre el concepto de la belleza . El estudio actual y sobre la base de un avanzado sistema informático, se efectuó un ?retrato robot? a partir de aquellos rasgos más atractivos observados en ese conjunto de caras para, seguidamente, elaborar un segundo retrato, con rasgos seleccionados de los quince rostros considerados más atractivos . Así los investigadores procesaron este segundo retrato, con la finalidad de subrayar aquellos rasgos más sobresalientes y lograr un tercero de una hipotética mujer sensualmente perfecta .

Estos experimentos parecen indicar que las facciones muy masculinas se relacionan con comportamientos psicológicos negativos, como el carácter dominante . Incluso se llegan a asociar con comportamientos sentimentalmente más fríos y la deslealtad . Por el contrario, los rasgos marcadamente femeninos se perciben más cercanos a comportamientos o sentimientos, como la ternura o la honestidad .

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