| Artículos | 01 OCT 2006

Hasta siempre, Sr. Gates

Tags: Histórico
Jorge Pascual.
¿Qué tiene de novedad hablar sobre la salida de Bill Gates de Microsoft meses después de que él mismo lo anunciase? Si nos centrásemos en ese hecho, probablemente no habría novedad alguna, pero la salida de Bill Gates de la industria del software va mucho más allá del abandono de una compañía por parte de su fundador.

Como es lógico, siempre que se habla de un personaje de la relevancia de Bill Gates, se encuentran muchos detractores y muchos seguidores. Así que muchos se habrán alegrado y otros se habrán entristecido con el anuncio de su salida de Microsoft. Particularmente intento mantenerme al margen de las pasiones e intento hacer uso de la razón siempre que es posible. A Gates se le pueden decir muchas cosas, pero entre otras, que gracias a él pudimos disfrutar de un software que, en la época, era imposible de disfrutar sin dejarse auténticas salvajadas de dinero con la competencia: tanto Unix, que era lo más caro y elitista del momento, como Apple, que no se caracterizaba por lo barato de sus productos. Además, este último, por ejemplo, no sólo no abrió su software, sino que ni siquiera lo hizo con su hardware y absolutamente todo era propietario (al menos, IBM abrió el hardware y de ahí el fenómeno de los clónicos).
Pero esas son batallas rancias que están lejos de la actualidad del mercado. Bill Gates fue el máximo impulsor de un modelo de negocio que resultó de mucho éxito y ha sido el modelo básico del desarrollo de toda la industria del software tal y como la conocemos en este momento. Un modelo de negocio basado en la licencia de uso y que, desde hace decenas de años, consiguió que la industria del software sobreviviese y fuese fructífera incluso frente a los continuos ataques de la piratería.
Abro aquí un pequeño paréntesis para recordar a la industria de la música que el software, al igual que la música hoy en día, no es más que un conjunto de bits intangibles y una aplicación no es muy diferente (en su forma digital) a una canción. Si el software ha conseguido ser fructífero ¿por qué se empeña la industria discográfica en vendernos que su sector está en quiebra por la piratería? ¿No sería más sensato pensar que lo que está en quiebra es un modelo de negocio pensado para vender tangibles y ahora la música es intangible? Cierro el paréntesis.
Como decía, el modelo de negocio basado en la licencia claramente supuso el desarrollo de una de las principales industrias del mundo: la del software.
Nosotros, como usuarios particulares o empresas, hemos vivido las consecuencias de ese modelo ¿la principal desventaja? El coste total de propiedad. Es decir, lo que nos cuesta el software, no es sólo lo que nos cuesta la licencia, después hay que instalarlo, mantenerlo, renovarlo... A eso se une que, en el caso del uso particular, nosotros además de economistas, abogados o la profesión que tuviésemos, deberíamos saber también de “ingeniería informática” o conocer a alguien que lo supiese pues, por mucho siguiente->siguiente->finalizar que vemos a la hora de la instalación, la práctica para hacerlo funcionar de verdad es bien diferente. En el caso de las empresas se produce algo casi inédito: creación de áreas de sistemas. ¿Ha pensado en hacer un símil con la construcción de edificios? Resulta que nuestra empresa tiene unas oficinas magníficas, complejas y que dan soporte a nuestras necesidades pero, ¿tiene nuestra empresa un ‘área de albañilería’ para dar soporte a las oficinas? Suena a chiste, pero se imagina tener a su compañía sin un ‘área de sistemas’? Complicado.
Al menos, complicado hasta este momento pues, con la marcha de Bill Gates, no sólo se va uno de los personajes que han contribuido de forma notable a la revolución del conocimiento, sino que con él todo apunta a que desaparecerá su modelo de negocio.
En la actualidad, hay muchas fuerzas que están haciendo cambiar los modelos. La primera de ellas es que en la actualidad la banda ancha comienza a ser una realidad, la conectividad forma parte de nuestro día a día. La iniciativa Open Source está desarrollando sistemas abiertos y flexibles que contribuyen al crecimiento exponencial del número de soluciones existentes y, finalmente (aunque no es la última), SaaS (Software as a Service) está haciendo posible la realidad el sueño de todos los usuarios y empresas: olvidarnos de los sistemas y centrarnos en las soluciones.
¿Se imagina que pudiese utilizar Word sin necesidad de instalar ningún CD ni DVD? ¿Se imagina lo mismo con Excel? ¿Y con su software de contabilidad? ¿Y el de gestión de clientes? En resumen, ¿se imagina que pudiese utilizar todo el software que utiliza en la actualidad, pero sin tener que instalarlo, mantenerlo o actualizarlo y, además, que fuese accesible desde cualquier lugar y en cualquier momento con un simple navegador?
Seguramente ya se ha contestado que eso no sólo es fruto de la imaginación, sino algo totalmente posible en la actualidad. Quizá con matices, dependiendo de la aplicación de la que se trate, pero, sin duda, la tendencia ya está en el sector. Se trata de pensar en cómo resolver sus problemas de negocio (o de usuario) y no en cómo crear problemas nuevos (y tratar de buscar soluciones nuevas, como la contratación de ‘albañiles de sistemas informáticos’).
Lógicamente SaaS no es ni mucho menos nuevo. A finales de los 90 llamábamos a este tipo de aplicaciones: Soluciones ASP (Aplication Service Provider). Hoy en día todo el mundo hace referencia a SaaS o a aplicaciones On-Demand para referirse al concepto de aplicación que reside en un servidor central que es accedido por medio de la red por múltiples usuarios. Pero ni siquiera el concepto es de finales de los 90, dado que en los 60 y 70 las aplicaciones eran exactamente así: un host central contenía la aplicación que era accedida por los ‘terminales’. Lo que ha cambiado es la accesibilidad y usabilidad. Hoy en día eso es accesible desde casi cualquier lugar del mundo, mientras que antes estaba restringido y además se hace en colores y con unas interfaces agradables y antes era en verde sobre negro. Naturalmente también ha cambiado la naturaleza de las aplicaciones y la forma de interactuar con ellas, pero en el fondo, hablamos de la misma cosa.
Si Bill ha caído ¿quién es el sustituto? Pues parece que está de moda apuntar a Google como claro sustituto. Probablemente tenga sentido aunque, como decía al comienzo, no me gusta ser evangelista de casi nada y, de Google, tampoco, pues ha cometido y sigue cometiendo errores importantes, como Google Talk, un software de mensajería instantánea basado en XMPP (el protocolo open source de Jabber http://www.jabber.org). Talk quiere combinar VoIP por un lado y mensajería instantánea por otro. Sin embargo, no es ni mucho menos comparable a Microsoft Messenger o Yahoo Messenger en términos de mensajería instantánea, pero tampoco lo es a Skype en términos de comunicación por voz (aunque Skype no utiliza el protocolo VoIP la funcionalidad para el usuario final es la misma y poco importa el protocolo que subyace). Talk, entre otras cosas, sólo permite hablar de PC a PC, mientras que Skype permite eso, además de llamar o recibir lla

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