| Artículos | 01 NOV 2002

HAMR (Heat Assisted Magnetic Recording)

Tags: Histórico
Eugenio Barahona.
Cada año que pasa aumentan las capacidades de los discos duros, lo que se consigue, en algunos casos, mediante nuevas técnicas de grabación magnética.

Si hace doce meses el disco duro IDE de menor capacidad para sistemas de sobremesa que se podía adquirir en el mercado era de 20 GB, a día de hoy se trata de un modelo de 40 GB, ya que los fabricantes de dispositivos de almacenamiento masivo simplemente han descatalogado en muchos casos los modelos de capacidades inferiores. Este aumento de prestaciones del que podríamos denominar disco duro de gama baja se ha realizado sin un incremento en el precio del producto respecto al modelo de hace un año de inferior capacidad. Esta continua mejora de este tipo de productos se debe al desarrollo constante de nuevos modelos de gama alta, con lo que se introducen en las cadenas de producción nuevos procesos de fabricación que acaban afectando a todos los discos de los fabricantes.
Recientemente el fabricante de sistemas de almacenamiento masivo Seagate ha demostrado una nueva técnica de grabación de datos sobre soportes magnéticos, denominada HAMR (Grabación Magnética Asistida por Calor, Heat Assisted Magnetic Recording), que promete obtener densidades de grabación de hasta 50 terabits por pulgada cuadrada. Según el fabricante, esta nueva tecnología hará posible almacenar en el disco duro de un ordenador portátil todo el contenido de la biblioteca del Congreso norteamericano.
La necesidad de la tecnología HAMR viene dada por el constante aumento de las densidades de grabación sobre soportes magnéticos, de forma que si el desarrollo de este tipo de sistemas continúa al ritmo actual, dentro de cinco a diez años el tamaño en el disco de cada bit almacenado será tan pequeño que se volverá magnéticamente inestable. Dicha inestabilidad se produce debido a un fenómeno conocido como superparamagnetismo.
La solución a dicho fenómeno indeseable viene de la mano de soportes magnéticos más estables, lo que sin embargo plantea el problema de que las actuales cabezas magnéticas de lectura/escritura no son capaces de escribir datos sobre dichos medios. Es entonces cuando entra en juego la tecnología HAMR, cuyo funcionamiento recordará a muchos lectores al de los sistemas por cambio de fase.
Cuando en un disco duro dotado de tecnología HAMR desea grabar un bit de información, lo primero que hace es calentar mediante un rayo láser la zona del soporte magnético donde se va a grabar la información. Una vez que el medio físico se ha calentado hasta alcanzar la temperatura adecuada, resulta mucho más sencillo grabar la información, lo que seguido de un enfriamiento posterior hace que la información quede grabada en el soporte magnético de manera estable. La lectura posterior de la información se efectúa mediante cabezas magnéticas convencionales. La combinación de la tecnología HAMR con soportes magnéticos construidos con partículas de hierro/platino auto-ordenadas, hará posible superar límites de dichos medios, que hasta el momento se pensaba que eran infranqueables.
Sin embargo, la incorporación de un láser en el interior de un disco duro hará que dicho dispositivo se caliente más, lo que quizás redunde en una menor vida útil. Por otro lado, la durabilidad de los diodos emisores de luz láser tampoco es ilimitada, lo que quizás añadirá otra fuente más de posibles fallos en un momento en el que además muchos fabricantes de discos duros están reduciendo los periodos de garantía de sus equipos.

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