| Artículos | 01 ENE 2003

Hacienda también subasta en línea

Tags: Histórico
Piedad Bullón.
El común de la gente tiende a creer que la Agencia Tributaria sólo se ocupa de recaudar impuestos. Y muchos piensan que el de la Renta o el IVA son los únicos que pueden liquidarse en línea. No es así. Hay otros impuestos, como también hay quien no paga y acaba con sus bienes embargados. Los bienes así recuperados por la Hacienda Pública salen a subasta, para resarcir la deuda.

Desde junio de 2002, la Administración del Estado, a través de las páginas de la Agencia Tributaria [www.aeat.es], ha puesto en marcha un nuevo servicio que permite a cualquier ciudadano participar por Internet en las subastas públicas. En la primera, en Valladolid, hubo pujas por Internet, pero el bien se adjudicó a un licitador presente en el acto. En noviembre saltó la noticia: un internauta de Madrid resultaba adjudicatario de dos inmuebles subastados por la delegación de la AEAT en Barcelona.
Años atrás, las dificultades de acceso de los ciudadanos comunes y corrientes a las ventas de los bienes embargados por la Hacienda Pública habían convertido las subastas en un permanente motivo de sospecha. Con frecuencia la prensa denunciaba las oscuras maniobras de un círculo de personas, conocidas como “subasteros”. Estos, trabajando en comandita, se compinchaban para conocer los embargos a los contribuyentes y se repartían la baraja, beneficiándose de la ausencia de pujas reales.
La Agencia Tributaria ha querido hacer más ágil y transparente su sistema de subastas, informando por medio de Internet de las ventas de los bienes que embarga por deudas fiscales. El nuevo sistema también permite a cualquier ciudadano pujar desde su propio ordenador por los bienes que salgan a subasta en cualquier ciudad española. La AEAT pretende con este servicio acabar con los problemas de acceso que plantea este sistema de ventas, necesariamente descentralizado, y considera que Internet es el medio idóneo para popularizar sus subastas y, de tal modo, maximizar sus ingresos.
Los equipos de la Agencia Tributaria no ocultan que este sistema será un golpe para los “subasteros”. Aseguran que, de hecho, éste es uno de los fines que persigue el traslado de las ventas a la Red, porque la difusión pública de las subastas supondrá eliminar las posibilidades de pactar los precios. Pero el sistema también será provechoso para la recaudación: a más pujas, más alto será el precio de venta y, por lo tanto, más eficaz será la recuperación de la cuantía adeudada.
Para informar a los interesados, la Agencia ha optado por un sistema de preguntas y respuestas que soluciona todas las dudas. Además, en sus páginas se informa a los usuarios de la procedencia de los bienes, de las pujas y ofertas por los lotes, así como el precio mínimo de adjudicación, calculado a partir de las valoraciones de los bienes que lo integran y las cargas que soportan. A partir de esta información, los interesados pueden definir las cualidades de los bienes que les interesan, en cualquier lugar de España, y seleccionar aquellos que no excedan la cantidad que están dispuestos a pagar.

Un sistema de información muy completo
Las páginas web informativas que ha habilitado la AEAT son ricas en pormenores, sin que falte un glosario de términos. Ahora bien, su lectura ha de ser reposada, porque el sistema de subastas es complejo, y no se parece en casi nada al que muchos internautas conocen por sitios como eBay.
Los requisitos imprescindibles para participar en una subasta online son dos. El primero es la aportación de un depósito de un 20% como mínimo del tipo de la subasta. Si toda la gestión se desea hacer por Internet, los usuarios deberán seleccionar, en las páginas web, el certificado de firma electrónica -el mismo que se usa para la declaración de la Renta- indicando la entidad financiera donde tengan abierta cuenta y consignando los datos completos de ésta (CCC) y el importe del depósito que desean constituir. Si la entidad autoriza la operación, devolverá el NRC (Número de Referencia Completo) que figura en el justificante de la constitución del depósito. A partir de ese momento, ya puede ser aportado por su titular.
Para aportar el depósito deberá presentarse en el lugar, día y hora de celebración, identificarse con su DNI y entregarlo a la Mesa de Subasta al inicio del acto, indicando el lote por el que desea pujar. Si el depósito lo ha constituido por Internet, bastará con que presente ante la Mesa de subasta el justificante de la constitución del depósito donde figura el NRC asignado por la entidad colaboradora. Estos depósitos serán devueltos al término de la subasta a todos aquellos participantes que no resulten adjudicatarios. Si resulta adjudicatario del lote, el importe del depósito se considerará un pago a cuenta del precio de adjudicación, de modo que sólo tendrá que ingresar la diferencia entre el precio de remate y el importe del depósito. Requisitos todos estos que sólo son necesarios si se opta por la puja presencial.
La condición para participar en una subasta online es, por lo tanto, que el interesado cuente con un certificado X.509.V3, expedido por la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre.

La puja automática
Hasta aquí, Internet sería sólo un aspecto de la subasta, pero la puja seguiría siendo presencial. La opción más interesante para los internautas es la denominada “puja automática”, que tiene dos modalidades: una, que podríamos llamar pura, en la que el importe de cada nueva puja está predefinido, para evitar equivocaciones al teclear. El programa informático calcula la puja siguiente y, si el usuario quiere hacer otra oferta, sólo tendrá que pulsar un botón. En la pantalla aparece un cronómetro que inicia la cuenta atrás cada vez que hay una nueva oferta. Si se producen pujas iguales, tiene prioridad la que primero haya entrado en el sistema. Esta opción y el importe de la puja sólo serán conocidos por el usuario. Ni la Mesa de Subasta ni los demás licitadores lo conocerán, ni antes, ni durante, ni después.
Ahora bien, si se opta por la “puja automática” en línea, la similitud con la subasta presencial es más clara. En el momento de celebración del acto, las pujas se van incorporando automáticamente en el importe correspondiente al tramo siguiente, a medida que sean superadas por las de otros licitadores, hasta alcanzar la última puja. A partir de este momento, si quiere seguir pujando por el lote, el interesado deberá estar conectado en el momento de celebración de la subasta un certificado de usuario y pujar manualmente. Una circunstancia que añade complejidad -y, por qué no, algo de emoción- al proceso es que las pujas por Internet se efectúan simultáneamente a las presenciales, cerrándose la subasta de cada lote cuando ya no se incorpore ninguna puja más, sea presencial o recibida en línea. Si varios licitadores efectuaran a la vez varias pujas por el mismo importe, sólo se aceptará la primera puja que se reciba, independientemente de que se haya realizado por Internet o en la sala.

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