| Artículos | 01 ABR 2010

Guía para comprar un PC de sobremesa

Tags: Histórico
Si está pensando en comprar un nuevo ordenador de sobremesa, le ayudamos con esta guía con la que le facilitamos la identificación de los componentes y especificaciones clave que necesita tener en cuenta a la hora de hacer esta compra.

Aunque los ordenadores son algo común en nuestras vidas, lo cierto es que la decisión de comprar un nuevo PC no siempre es fácil y al usuario le asaltan muchas dudas sobre cuál es el equipo que mejor se ajusta a sus necesidades. Sobre todo, porque hace años que la decisión dejó de estar basada en cuatro componentes básicos. Ahora hay que tener en cuenta diversos componentes y especificaciones. Esta guía pretende ser una útil ayuda a la hora de tener todas estas variables en cuenta.
Lo primero que debe tener claro el comprador es el tipo de ordenador de sobremesa que quiere: un ordenador compacto, un modelo multipropósito, uno para juegos… A partir de ahí, hay que saber cuáles son los componentes en los que hay que prestar más atención. El procesador y el chip para gráficos que se elijan determinarán muchas de las capacidades de la máquina que compremos, al igual que la memoria o el disco duro. Si entendemos todos estos componentes, podremos tener el rendimiento que buscamos en nuestro ordenador sin necesidad, además, de pagar por características que no queremos.
Además, el usuario también debe considerar algunos otros detalles que pueden marcar la diferencia entre una agradable estación de trabajo o un PC que sólo nos dé pesadillas.

Procesador
La CPU es, qué duda cabe, uno de los componentes más importantes de todo ordenador. El procesador que se elija va a determinar el tamaño y la forma del PC y será determinante en el precio final de la máquina. Normalmente, a mayor velocidad de la CPU, mayor será el rendimiento que obtengamos (y también mayor será el precio a pagar). Un PC con un Intel Core i5-670 a 3,46 GHz será superior a un Core i3-530 a 2,93 GHz, pero se pagará dos veces más por la CPU más rápida. Otra especificación a tener en cuenta es el tamaño de la caché: cuanto más, mejor. Los Core i3 e i5 tienen 4 MB, mientras que los Core i7 suben hasta los 6 u 8 MB de caché.
Los denominados PC compactos y algunos de los “todo en uno” a veces utilizan procesadores diseñados para portátiles e incluso netbooks (mini portátiles cuya función principal es navegar por Internet). Estas CPU ofrecen un rendimiento sensiblemente inferior que los procesadores de sobremesa, aunque son de tamaño más reducido y generan menos calor, lo que les hace idóneos para pequeñas máquinas. Un PC que incluya un procesador Atom puede ser óptimo para tareas básicas como generar documentos de texto, navegar por la Web y reproducir música. Pero poco más.
La nueva familia Clarkdale de los procesadores Core i3 e i5 de Intel para sobremesa tienden a aparecer en sistemas de sobremesa tradicionales. La mayoría de los usuarios encontrarán cosas de su agrado en estas gamas de chips, dado que estas CPU ofrecen rendimiento de doble núcleo a unos precios asequibles. Los Core i3 son más baratos y con menos potencia, por lo que suelen estar en las máquinas más asequibles.
Los Quad-Core Core i7 se dirigen a aquellos usuarios que realmente necesitan un procesador muy potente. Si utiliza su ordenador para divertirse con juegos de alta gama o edita horas y horas de audio o vídeo, entonces su procesador es el Core i7. Las CPU Core i3 pueden gestionar fácilmente tareas informáticas básicas, por lo que suelen tener unos precios razonables en la mayoría de los casos. En la gama de entrada, son procesadores Pentium y Celeron de doble núcleo, por lo que suelen estar presentes en ordenadores básicos, con precios a partir de los 350 euros, que compensan este menor rendimiento.
Los ordenadores de sobremesa utilizan procesadores Intel o AMD. Intel tiene en estos momentos los procesadores más potentes, pero AMD ha posicionado en precio sus chips dual y quad core de manera muy agresiva. Por eso, si quiere un rendimiento de cuatro núcleos a un precio muy competitivo, las máquinas basadas en AMD son sin duda una gran elección

Tarjeta gráfica
La GPU (Graphics Processing Unit) es responsable de todo lo que vea en la pantalla, ya sean juegos, vídeos o la interfaz Aero que se muestra en Windows 7.
Si no le interesa jugar a videojuegos en su PC, los gráficos integrados en la placa madre (o en la propia CPU con los nuevos Core i3 e i5 de Intel) serán suficientes. Los gráficos integrados ayudan a tener un sistema de bajo coste y tienen la suficiente potencia como para ejecutar juegos sencillos o vídeos Flash en alta definición. El chip integrado de Intel se utiliza mucho, pero algunos PC incluyen un chip gráfico nVidia Ion, que ofrece un rendimiento de vídeo integrado superior.
Si tiene previsto ejecutar su propio contenido de alta definición, necesitará una tarjeta gráfica, aunque sea sencilla. Estas tarjetas vienen instaladas en la ranura PCIe x16 de la placa madre y ofrecen mucho más rendimiento que los gráficos integrados. Tanto ATI como nVidia ofrecen muchas opciones entre las que decantarse. Los nombres pueden ser algo insoportables, pero la regla suele ser que cuanto mayor es el número, mejor rendimiento (y precio superior). Variables como el consumo de energía, tamaño y la marca de la placa madre (que puede limitar las tarjetas que se pueden utilizar) ayudan a determina cuál es la GPU adecuada.
Los entusiastas de los juegos con gran poder adquisitivo pueden optar por múltiples tarjetas gráficas utilizando las tecnologías SLI de nVidia o CrossFire de ATI, cada una de las cuales establece múltiples tarjetas con las que puede trabajar de manera conjunta para mejorar ostensiblemente el rendimiento. Una potencia que se pagará: los precios de las tarjetas gráficas de gama alta suelen rondar los 150 a 350 euros.

Memoria
Si sólo va a utilizar su ordenador para poco más que navegar por Internet y mandar mensajes de correo electrónico, 2 GB de RAM serán suficientes (lo que se suele encontrar de base en equipos con Windows XP o Windows 7). Más RAM le permitirá ejecutar más programas de manera simultánea y, generalmente, mejorar la velocidad y el rendimiento de su sistema. Normalmente, los ordenadores suelen llevar a día de hoy al menos 4 GB de RAM, aunque algunos PC pequeños o baratos pueden estar limitados a 2 ó 3 GB.
Si suele ejecutar varias tareas a la vez o jugar a videojuegos, serán necesarios esos mínimos 4 GB. Si los juegos hacen un uso intensivo de los gráficos o se dedica a editar de manera semi profesional vídeos y fotos, debería invertir más en sistemas con mayor capacidad RAM, a partir de los 8 GB (aunque suelen ser recomendables hasta 16 GB).
Cuando se compra memoria RAM, observaremos que las hay de dos tipos: DDR2 y DDR3. De las dos, DDR3 es más rápida y, por consiguiente, más cara. También notará que la velocidad, como en los procesadores, se muestra en MHz. Una vez más, cuanto mayor sea este número, mejor. Pero, de nuevo, cuantificar las diferencias no es tarea fácil. En términos generales se puede recomendar comprar cuanta más memoria mejor. Si se ha de elegir entre tener más RAM con menor velocidad o tener menos RAM a mayor velocidad, baste decir que se obtendrán resultados más tangibles con la mayor cantidad de RAM.
Si quiere m&

Compartir

Comentar
Para comentar, es necesario iniciar sesión
Se muestran 0 comentarios
X

Uso de cookies

Esta web utiliza cookies técnicas, de personalización y análisis, propias y de terceros, para facilitarle la navegación de forma anónima y analizar estadísticas del uso de la web. Consideramos que si continúa navegando, acepta su uso. Obtener más información