| Artículos | 01 MAY 2007

Griñó recicla su telefonía hacia IP

Tags: Histórico
De una centralita tradicional a un completo despliegue de VoIP
Arantxa Herranz.
Solventar las problemáticas de no tener un número unificado para las cuatro delegaciones, de no poder discriminar las llamadas cuando éstas proceden de un teléfono móvil, integrar el sistema de comunicaciones con la base de datos de clientes y poder transportar más datos que voz son algunas de las necesidades que llevan al Grupo Griñó, centrado en la gestión de residuos, a apostar por la tecnología de la Voz sobre IP (VoIP) elegiendo para ello por un nuevo proveedor tecnológico con el que, hasta entonces, no contaba.

Con más de 30 años a sus espaldas y 200 empleados, Grupo Griñó es una empresa de gestión integral de residuos que trabaja en Lleida, Tarragona, Huesca y Valencia. Entre sus clientes (de ámbitos como la construcción, la industria o los residuos urbanos) se encuentran empresas como FCC o Dragados, Repsol, Bayer o Carrefour, así como ayuntamientos de las provincias mencionadas. Si al hecho de que cada una de estas delegaciones contaba con su propio número de teléfono le sumamos que la compañía decide centralizar todas sus gestiones y plataformas, el resultado que se obtiene es que las conexiones por módem empiezan a quedar obsoletas para poder cumplir con todos estos deseos de una manera óptima. A la hora de acometer esta renovación del sistema de comunicaciones, con el reto de poder atender el mayor volumen de llamadas, así como para poder disponer de una infraestructura integrada de voz y datos que elimine las distancias entre sus distintas delegaciones, el grupo se decanta por la voz sobre IP y, más concretamente, por las soluciones que le ofrece Cisco.
Fue a principios de los 80 cuando la empresa Griñó decide centrar la mayor parte de su actividad en la gestión de los residuos, especialmente en contenedor, aunque ahora no sólo se aborda el transporte sino también la gestión de esos residuos, con plantas de compostaje y de gestión de residuos, entre otros. Se trata, además, de una empresa familiar fundada por el abuelo del actual gerente de Griñó. A día de hoy, son más de 220 personas las que conforman parte de este grupo. Aunque la central sigue estando en Lleida, la provincia en la que este holding tiene más negocio es, según Ferrán Iturbe, gerente de Griñó, la de Tarragona.

La situación de partida
Echando la vista atrás, nos encontramos con que, hacia el año 2003, se contaba con una central y varias delegaciones. Aunque, evidentemente, existía una comunicación entre todas estas partes, ésta se llevaba a cabo a través de módem. Pero ese año se decide acometer una importante apuesta tecnológica e integrar en la arquitectura de la compañía soluciones ERP, CRM y de inteligencia empresarial (Business Inteligente) y se decide centralizar todas las bases de datos. Concretamente, se apuesta por Oracle y Microsoft (SQL) entre otras soluciones para que estén centralizadas en Lleida y poder trabajar así “en real y con todas las delegaciones”, tal y como subraya Iturbe, quien también explica que así la compañía puede disfrutar de una mayor seguridad.
Sin embargo, la compañía se encuentra con otro problema: los números de teléfono que aparecen en los contenedores en los que se transportan los residuos. “Si no me equivoco, tenemos más de 4.000 contenedores”, detalla nuestro interlocutor, “y en cada uno de ellos hay rotulado un número de teléfono” correspondiente a la provincia a la que, en teoría, pertenece. Si ya en su día los responsables de Griñó se plantearon el apostar por una línea 902 convencional, este año fue el de la decisión definitiva, puesto que Lleida, Huesca y Tarragona son “vasos comunicantes” y entre ellas comparten muchos contenedores con esos teléfonos distintos.
Pero hay más razones: las llamadas recibidas y enviadas desde teléfonos móviles. Al contar con muchos clientes del negocio de la construcción, son muchas las peticiones que se gestionan desde este tipo de dispositivos. Según datos de Griñó, más de la mitad de las llamadas se reciben desde teléfonos móviles. “Con el número 902 no sabíamos de dónde procedían las llamadas porque, por ejemplo, Telefónica atribuye estas comunicaciones con el prefijo 51, como si fuera de una provincia más” por lo que la empresa debía decidir hacia qué delegación transferir siempre ese tipo de llamadas para, posteriormente, tener que volver a reenviarlas en muchas ocasiones a la provincia definitiva desde la que se establecía la comunicación.
Desde el año 98 esta empresa ya contaba con una centralita RSDI que se estuvo actualizando hasta 2005, cuando se buscó una centralita que permitiera la integración con la base de datos para poder establecer la discriminación de las llamadas en función del número de cliente que la estaba realizando. Y todo ello sin olvidar la necesaria conexión con las delegaciones.

IP entra en escena
“Hace tres años, la mayor parte de nuestra factura telefónica correspondía a voz. Hoy en día son los datos los que están muy por encima de la voz”, asegura el gerente de Griñó. De esta manera, y bajo esta nueva arquitectura de comunicaciones, las delegaciones funcionan como una extensión telefónica más, “de manera que podemos reenviar las llamadas sin coste alguno”.
“Otra de las cosas que buscábamos era flexibilidad, porque con las centralitas de Telefónica siempre dependes del operador y te encuentras atado”. Sin embargo, en esta renovación, en la que los sistemas elegidos son los de Cisco, “nos encontramos que podemos hacer muchas cosas que antes dependíamos de terceros. Ahora, sobre todo vía web, tenemos una flexibilidad con la que antes no contábamos”.
La inversión realizada ha sido de 30.000 euros, tal y como nos confirman desde Griñó, quienes explican que esta cantidad se financia mediante renting. Los productos concretos que se han incorporado a Griñó pueden consultarse en la Tabla 1. Ferrán Iturbe reconoce que quizá con otros proveedores la inversión era menor, pero “la apuesta de futuro y la confianza nos hizo decantarnos por Cisco, así como por flexibilidad y agilidad”.
En cualquier caso, y aunque no se han hecho “números finos”, Griñó siente que el retorno de la inversión ha sido rápido y evidente. Entre las ventajas palpables destacan el ahorro de las llamadas entre las diversas delegaciones de la compañía, “más la flexibilidad y la tranquilidad de contar con unas herramientas de este tipo”.

Implantación por provincias
Al contar con delegaciones en varias provincias, la implantación de estas soluciones no ha sido, evidentemente, idéntica.
Así, por ejemplo, en el caso de Tarragona hay que sumar el hecho de que la empresa cambia de ubicación al mismo tiempo que acomete esta renovación tecnológica, aunque en cualquier caso, “la implantación fue muy rápida”. Mientras, en Lleida, convivieron durante un mes en las mesas de los empleados dos teléfonos: el convencional y el que permite las comunicaciones VoIP. “Hemos querido ser muy cautos, aunque la verdad es que desde el primer día fue todo muy bien y no se utilizaron los teléfonos antiguos”.
Por todo esto, Ferrán Iturbe no considera q

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