| Artículos | 01 MAR 1995

Grafología por ordenador

Tags: Histórico
Eloy Anguiano.

Gracias a la utilización de los métodos informáticos, algo que era poco más que un arte con una fuerte dosis de empirismo ha pasado a ser una ciencia en plena expansión. ¿Qué se puede esperar de esta nueva ciencia y cómo han contribuido los ordenadores a crearla?.

La grafología asistida por ordenador no es capaz sólo de descubrir falsificaciones sino también de determinar si un escrito ha sido realizado de principio a fin por la misma persona, el número de veces que se ha interrumpido esta escritura, e incluso algunas circunstancias personales como el padecimiento de enfermedades importantes. En este último caso es importante manifestar que es posible determinar este padecimiento pero es absolutamente imposible, al menos con los conocimientos actuales, determinar la enfermedad específica que sufre la persona.

Toda operación de escritura va asociada a la formación de una imagen del texto sobre la retina del escritor o lector. Esta imagen, por el simple hecho de serlo y de ser producida manualmente, está influida por las condiciones físicas y psíquicas del individuo así como de la concepción estética del individuo que escribe. Gracias a las técnicas modernas de tratamiento de imágenes por ordenador, todas estas características son cuantificables. Sin embargo, la forma de cuantificarlas está todavía bajo discusión aunque ya nadie duda que esto sea posible.

En la actualidad existen esencialmente tres corrientes claramente diferenciadas para la cuantificación y modelización de la escritura utilizando el tratamiento digital de las imágenes de páginas escritas.

La primera y más simple de estas corrientes es la que consiste en considerar la página manuscrita como una distribución de valores luminosos. En esta situación, la potencia de los tratamientos puede verse reforzada si se estudia el espectro de frecuencias de la página, su forma, distribución de intensidades y puntos específicamente resaltados. El proceso normal para realizar este estudio es digitalizar la página manuscrita y realizar posteriormente la transformada de Fourier de ésta.Por ejemplo, los puntos de alta intensidad sobre la vertical del espectro o una línea próxima a ella determinan la periodicidad entre líneas y la inclinación media de estas. El resto de la escritura produce una elipse cuya inclinación mide el ángulo medio del trazo y cuya excentricidad (relación entre ejes) mide las fluctuaciones en la inclinación de los caracteres.

El segundo método, muy subjetivo, considera la escritura como un proceso en el que todo escritor reproduce un modelo colectivo (alfabeto, canji, etc.), al que aporta una determinada deformación absolutamente individual. Este proceso, más arte que ciencia, es el que el público en general conoce más pero al ser subjetivo y escasamente cualitativo tiene diversas escuelas que provocan en determinadas situaciones contradicciones en los peritajes grafológicos.

El tercer método consiste en cuantificar la situación anterior. En esta situación el ordenador es esencial, debido a la fuerte variabilidad de los caracteres dependiendo del entorno de estos. El ordenador, a través de reglas simples, determina y cuantifica la geometría específica de los caracteres escritos.

Las deformaciones que caracterizan una escritura pueden calcularse a partir de un sólo segmento de su grafismo. En este caso es imprescindible la capacidad de cálculo del ordenador con el fin de crear modelos matemáticos de los trazos analizando una gran cantidad de éstos. Los recursos criminológicos que esta metodología parece ofrecer (producir falsificaciones por ordenador) han estimulado la imaginación de algunos periodistas científicos. Afortunadamente esta situación se ve contrarrestada por la aptitud de estos sistemas para detectar el engaño.

El problema es más complejo si se realizan estudios sobre los grafismos a largo plazo. Se han realizado estudios sobre la evolución de la escritura de una sola persona a lo largo de décadas. La modificación que sufre la escritura a lo largo de los años ofrece una posibilidad de datación de manuscritos. Análisis realizados sobre textos del escritor francés de Gérard de Nerval entre los años 1824 y 1854 han permitido datar unos poemas que los estudiosos creían que habían sido escritos en 1853. Estos poemas datan del año 1844 aproximadamente, precisamente en una de las crisis nerviosas que sufría este escritor.

Sin embargo, el estudio cuantitativo de manuscritos a largo plazo ofrece especiales dificultades al depender los trazos de cada manuscrito del estado de ánimo o de la situación ambiental. Para solventar estos problemas es necesario analizar grandes volúmenes de manuscritos de distintas fuentes (cartas, borradores, etc.).

Con esto no se trata, sin embargo, de imitar al ojo y cerebro humanos. Evidentemente, son difícilmente evitables debido a que estos órganos están especialmente adaptados para realizar estas funciones. El ojo capta y separa los trazos, y el cerebro los interpreta con una potencia mucho mayor que la de cualquier ordenador actualmente disponible. La función de los ordenadores en este contexto es la de permitir la cuantificación de un arte para convertirlo es ciencia. Hasta hace muy poco tiempo, las pruebas caligráficas eran pruebas de poco valor e incluso se veían desestimadas muchas veces debido a que distintos grafólogos presentaban distintos resultados sobre el mismo texto. Gracias a los ordenadores, estas pruebas son cada día más cuantitativas y precisas, pudiendo determinar el parecido de dos escritos con porcentajes de fiabilidad muy altos.

El futuro de esta nueva ciencia es muy prometedor, sin embargo, es importante distinguir entre la grafología moderna, o grafología científica, y toda la parafernalia circense montada en torno del estudio de la personalidad a través de la escritura. El numero de estudios cuantitativos es cada día mayor y clarifica la complejidad de dichas interpretaciones. En casos muy claros pueden encontrarse rasgos generales de la personalidad que normalmente están muy pronunciados.

Bibliografía

J. Duvernoy, Application of autoregressive models to the estudy of temporal structure of a handwritten text, en Pattern recognition, 11, nº3, 1980.

M. Nystrand (ed.), Process and structure of written discours, Nueva York, Londres, etc., 1982.

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