| Artículos | 01 FEB 2000

Gestión de redes NT: el protocolo DHCP

Tags: Histórico
José M. Alarcón.
La tarea de administrar las direcciones de una red con algo más que unos pocos ordenadores se puede convertir en una pesadilla si no disponemos de las ayudas necesarias. En este artículo vamos a estudiar el servidor DHCP incluido en Windows NT Server y que nos permitirá gestionar de manera sencilla redes TCP/IP de tamaño medio.

Es muy habitual encontrarse con pequeñas redes de ordenadores que se comunican mediante el uso del protocolo TCP/IP (el mismo de Internet). Son de uso común en redes familiares o de pequeñas empresas. En este tipo de redes, y debido a la propia naturaleza del protocolo utilizado, a cada equipo que se conecte se le debe asignar un número único que lo identifique ante los demás, gracias a lo cual es posible el intercambio de datos entre los ordenadores. A este número identificador se le llama dirección IP del equipo.
En redes muy pequeñas es frecuente encontrarse con que es el propio administrador el que proporciona las direcciones IP a cada uno de los equipos conectados. Dado que no pueden existir dos equipos en la red TCP/IP que dispongan de la misma dirección IP, si esta persona se equivoca y otorga una dirección IP repetida, éste no podría establecer comunicación con los demás. El problema se agrava si existe un punto de salida a Internet desde algún puesto de la red, ya que ninguna de las direcciones IP de nuestra red debe coincidir con la de otro ordenador que esté conectado a Internet en ese momento, pues se trata también de una red TCP/IP. Para evitarlo existen unos rangos de direcciones IP y unas ciertas máscaras de subred que podemos elegir de manera que nos aseguramos que nunca van a coincidir con las de ningún ordenador de Internet.
Está claro que con estas limitaciones, en cuanto la red que queremos administrar pase de unos pocos PCs, la tarea se puede volver realmente complicada. Sobre todo si existen muchos equipos que se conectan y desconectan continuamente de la red o cambiamos a menudo los sistemas operativos de las estaciones de trabajo. En este caso una pequeña ayuda externa nos vendría muy bien y es ahí cuando DHCP entra en acción.

¿Para qué sirve DHCP? ¿Cómo funciona?
DHCP es el acrónimo de Dynamic Host Configuration Protocol (que podría traducirse como “Protocolo Dinámico de Configuración de Puestos”). Diseñado por Microsoft para resolver los problemas comentados anteriormente, su principal tarea consiste en asignar de manera automática las direcciones IP a los puestos de una red TCP/IP de modo que descarga de este quebradero de cabeza al administrador. Esta acción se denomina alquilar una dirección IP a un equipo cliente o facilitarle una concesión. En realidad DHCP permite configurar muchos otros parámetros más como pueden ser la máscara de subred, la pasarela por defecto, los servidores DNS y WINS, etc.
En redes de tamaño mediano el protocolo DHCP cumple muy bien las funciones para las que fue concebido pero, como veremos más adelante, también adolece de algunos problemas y limitaciones.
Esencialmente el funcionamiento de este protocolo consiste en que, cuando un cliente DHCP (uno de los ordenadores de nuestra Intranet) se inicia, envía un mensaje de difusión de manera que cualquier servidor DHCP pueda detectarlo. En este mensaje indica que se está iniciando y que necesita una nueva dirección IP. Todos aquellos servidores DHCP que estén a la escucha (ya sea localmente o en una red remota) contestan a la petición de alquiler del cliente con otra difusión (el cliente aún no tiene asignada la IP por lo que se debe hacer de este modo para que pueda recibir la información). Cuando recibe la primera de estas ofertas el cliente siempre la acepta., enviando en ese instante otro mensaje de difusión informando de la dirección IP que acaba de aceptar, de manera que todos los servidores a la escucha sepan que la petición ya ha sido atendida. Por fin, el servidor DHCP que le alquila la dirección IP le devuelve una especie de “acuse de recibo” al cliente, el cual puede empezar a usar esta nueva IP sin problemas.
Si no se indica lo contrario este “alquiler” de la dirección IP se mantiene durante tres días, al cabo de los cuales el cliente debe solicitar una renovación. Si el servidor DHCP que hizo la concesión todavía está en funcionamiento, y la dirección IP no ha sido requerida por nadie tras haber expirado, se renueva el alquiler de manera automática. Si la dirección no estuviese disponible (por ejemplo, porque el cliente estuvo apagado durante varios días y se le ha concedido su IP a otro cliente nuevo) se deberá iniciar de nuevo el proceso de difusión para solicitud de un nueva IP.

Instalación y configuración de un servidor DHCP
El proceso de instalación del servicio DHCP en otro Windows NT es una tarea extremadamente sencilla. Solamente hay que ir a las propiedades de configuración del Entorno de Red (pulse con el botón derecho sobre este icono y elija la opción Propiedades) y en la pestaña de Servicios seleccionar la opción Añadir. En la lista de servicios de red que aparece seleccione “Servidor DHCP de Microsoft” tal y como muestra la Figura 1. Tras agregar este servicio deberá reiniciar su equipo.
Se recomienda instalar previamente en el servidor el Service Pack 4 o superior de Windows NT, a partir del cual se han corregido multitud de problemas en el servidor DHCP (puede obtener información detallada en support.microsoft.com/support/kb/articles/Q184/6/93.ASP). El Service Pack 5 de Windows NT 4 se entregó en el número 156 de PC World, correspondiente a julio/agosto de 1999.
La máquina donde se instale el servicio deberá disponer de una dirección IP estática, fijada manualmente por el administrador, ya que un servidor DHCP no puede asignarse una IP a sí mismo.
Antes de poner en funcionamiento el servidor debemos configurarlo adecuadamente para la tarea que va a desempeñar. Para ello seleccione la herramienta “Administrador DHCP” que se habrá incluido automáticamente en el grupo de herramientas administrativas durante la instalación (Figura 2). Desde la ventana de configuración que se muestra podemos definir el ámbito o ámbitos que manejará el servidor DHCP. Un ámbito (Figura 3) define un rango de direcciones IP (con una máscara de subred) que el servidor está autorizado a asignar. Dentro de un rango determinado se pueden excluir diversas direcciones IP que no deseamos que sean asignadas a nadie automáticamente. Por ejemplo, en la empresa para la que trabajo tenemos varios servidores Unix que no pueden ser configurados por DHCP y que deben poseer una dirección IP fija. Éstas se deben excluir de los ámbitos que utilizamos. Las exclusiones se pueden efectuar por direcciones concretas o por intervalos completos dentro del rango principal del ámbito. Desde la definición de un ámbito se permite fijar la caducidad de las concesiones (o “alquileres”) que por defecto, es de 3 días.
Cuando se haya creado y activado un nuevo ámbito se indicará mediante una bombilla de color amarillo al lado de su nombre (Figura 4). El nuevo rango de direcciones IP se denota por el nombre indicado al definirlo y por una IP genérica que muestra los tres primeros valores del rango definido con un cero al final. Por ejemplo si hemos definido un ámbito que está entre 192.168.0.15 y 192.168.0.230 aparecerá indicado simplemente el 192.168.0.0
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