| Artículos | 01 MAR 2008

Gestión de pagos electrónicos

Tags: Histórico
Cómo cobrar a sus clientes en Internet (I)
Óscar Delgado.
Uno de los mayores problemas a los que se enfrenta una tienda en internet se plantea a la hora de decidir cómo cobrar sus servicios a los consumidores. En este artículo se explica cómo implantar un sistema de pago basado en la tarjeta de crédito a través de los TPV virtuales ofertados por los bancos.

Posiblemente, el eslabón más débil en la cadena de valor del comercio electrónico sea la forma de pago. Se trata del mayor obstáculo tanto técnico como psicológico que debe ser vencido para que se produzca el despegue definitivo del comercio electrónico entre el gran público. Hoy en día, según las estadísticas, el miedo a revelar la tarjeta de crédito en internet continúa siendo el freno mayor al uso de este canal comercial. Mientras no exista confianza, mientras los usuarios y comerciantes teman al fraude, mientras se desconozcan los sistemas de pago empleados y su fiabilidad, es difícil que se observe un incremento sustancial en esta forma de comercio. En los últimos años ha ido surgiendo un número considerable de tecnologías y sistemas de pago electrónico que ofrecen cada vez mejores garantías de seguridad e integridad necesarias para realizar las compras en línea de una manera fiable y sin sorpresas.
En este curso en dos entregas se explican algunos de los mecanismos al alcance de cualquier persona física o jurídica que desee cobrar servicios prestados a través de internet. La primera entrega se centra en los TPV virtuales, que permiten el pago mediante tarjeta de crédito, mientras que la segunda entrega se centrará en medios de pago alternativos a la tarjeta de crédito.

El TPV Virtual
A lo largo de los años, debido a su comodidad y relativa seguridad, el pago mediante tarjeta de crédito/débito se ha convertido en el mecanismo más extendido en internet, con un uso en torno al 70 por ciento en España, tal y como refleja la encuesta de la Figura 1 realizada por AIMC para el año 2006. En el mundo físico, cuando un cliente paga sus compras en un establecimiento de cualquier tipo mediante tarjeta de crédito, el comercio debe disponer de un terminal de punto de venta (TPV). El TPV es esa pequeña máquina por la que se pasa la banda magnética de la tarjeta del cliente y que se comunica por vía telefónica, o por GPRS o incluso a través de VPN, con la pasarela de pago del banco para recibir o no la autorización para la compra tras comprobarse la validez de la tarjeta y la disponibilidad de fondos asociados a la misma. Una vez enviada la información de la transacción al banco, éste realizará posteriormente el cargo en la cuenta del comprador y el ingreso en la del comercio.
Para poder realizar un pago con tarjeta de crédito a través de la web, se necesita asimismo un servicio que le permita al comercio comprobar desde la página de pago la validez de dicha tarjeta y que le permita cargar la cantidad correspondiente al titular de la misma. El TPV Virtual constituye el servicio proporcionado por el banco del comerciante mediante el cual se pueden gestionar los pagos con tarjeta de crédito a través de internet. Su función, al igual que en el caso del TPV físico, consiste en actuar de intermediario entre el cliente, el comercio y las entidades financieras de ambos: acepta o rechaza el pago del importe de la compra con una tarjeta determinada.

Funcionamiento del TPV Virtual
El proceso de compra en una tienda virtual es muy similar al seguido en un comercio convencional: llenar la cesta con los productos elegidos, pasar por caja y pagar. Este proceso de compra en internet puede simplificarse en los siguientes pasos, representados en la Figura 2:
Paso 1
El usuario selecciona los productos que desea comprar, típicamente con la ayuda de un carrito de la compra que le facilita el proceso, aunque dependiendo del tipo de servicio la presencia del carrito no será necesaria. En definitiva, por el mecanismo que sea, se selecciona el contenido de la compra.
Paso 2
A continuación, pero todavía en la página web del comercio, en el caso de que la mercancía le deba ser enviada físicamente, el cliente introduce los datos relativos a su pedido como son la dirección de envío y la de facturación. En algunos casos de compras muy sencillas, como por ejemplo entradas de cine, este paso es innecesario.
Paso 3
Cuando se dispone a realizar el pago mediante tarjeta de crédito, se establece una comunicación con la pasarela de pago del banco del comercio, de manera que el navegador del cliente abandona la tienda y es redirigido a los servidores seguros del banco, concretamente al servicio de TPV virtual que haya sido contratado por el comercio.
Paso 4
A continuación, el cliente debe cumplimentar un pequeño formulario presentado por el banco, en el que se incluyen ciertos datos de la compra, que han sido comunicados por el comercio, como son el precio y un concepto o identificador de la compra. El comprador introduce en el formulario los datos de su tarjeta de crédito (número, fecha de caducidad, código de seguridad). En las Figuras 3 y 4 se muestran un par de capturas de TPV Virtuales reales.
Paso 5
Por último, tras confirmar los datos y enviar el formulario, el TPV virtual informa de la aceptación o rechazo del pago. Normalmente se redirige al comprador de vuelta a la página web del comercio, el cual recibe a su vez por otro canal dicha información para tratarla adecuadamente.
Por consiguiente, el TPV virtual es un servicio albergado en los servidores de los bancos, supuestamente con las medidas de seguridad oportunas para garantizar la confidencialidad e integridad de los datos de la transacción y con la disponibilidad que garantice que las compras siempre puedan realizarse.

Oferta de TPV Virtuales
Normalmente, cada banco o caja dispone de su propio TPV virtual, aunque algunas entidades pueden agruparse para ofertar conjuntamente el mismo servicio de TPV virtual, como por ejemplo en el caso de CECA o 4B. Para poder implantarlo en un sitio web, previamente debe contactarse con el banco para recibir información acerca de las características y condiciones del mismo. En función de la entidad, el proceso completo desde su solicitud hasta el alta puede tardar desde dos días hasta varias semanas. Por este motivo, a la hora de realizar un proyecto web que incluya comercio electrónico, es fundamental solicitar el TPV Virtual al inicio, con lo que el tiempo de espera de dicha solicitud se solapará con el tiempo estimado de desarrollo y no se convierte en motivo de retraso para la puesta en marcha del proyecto.
Sin embargo, que todas las entidades financieras españolas lo ofrezcan no significa que todos sean iguales. Existen diferencias abismales entre unos y otros respecto a las comisiones cobradas, la funcionalidad y seguridad de sus consolas de administración, la variedad de plataformas para las cuales pueden funcionar (navegadores, PDA o smartphones.), facilidad de implantación e integración con la tienda electrónica o soporte de la entidad para resolver problemas. Tristemente, en España, en la mayoría de bancos y cajas se encontrará con empleados que ni siquiera saben de qué se les está hablando ni saben a quién preguntar: literalmente, no han oído hablar de lo que pueda ser un TPV virtual. Para evitar este problema tan extendido en todo el territorio español, es recomendable acudir a oficinas para empresas, siempre que estén disponibles en su ciudad o región, donde los empleados suelen estar mejor informados

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