| Artículos | 17 SEP 2007

Femtocell: oscuro nombre, futuro brillante

Tags: Actualidad
Arantxa Herranz

Los operadores de telefonía móvil están actualizando sus redes, pero muchos de ellos siguen teniendo problemas a la hora de ofrecer una buena cobertura en espacios cerrados. Aunque algunos contemplan WiFi y los teléfonos duales como posibles soluciones a este problema, lo cierto es que ya está emergiendo otra tecnología que, además, es compatible con los actuales terminales de los usuarios. 

Hablamos de los femtocell (denominados así por su reducido tamaño), que son estaciones base celulares para hogares y oficinas. El concepto no es nuevo, pero la tendencia en el segmento de los procesadores de hacerlos cada vez más pequeños y económicos está provocando que ahora estén siendo viables. Muchos operadores están empezando a tomar en consideración esta tecnología, según fabricantes y analistas, por lo que el primer gran despliegue comercial podría tener lugar el próximo año.

Los operadores móviles han invertido miles de millones de euros en licencias e infraestructuras para actualizar sus redes a la tercera generación (3G). Sin embargo, lo cierto es que aún no se alcanzan las velocidades prometidas, especialmente cuando los usuarios se encuentran en algún edificio dándose la paradoja de que, además, suele ser en esos sitios donde más se necesita tener estos servicios multimedia que consumen tanto ancho de banda, tal y como sostiene el analista de la firma ABI Research, Stuart Carlaw. Aunque en algunos edificios y campus universitarios se ha optado por los denominados Picocells, para el hogar o las pequeñas oficinas estas soluciones son demasiado grandes.  

La opción WiFi
Para poder alcanzar todo el ancho de banda que se necesita, los operadores de móviles están estudiando la posibilidad de sacar partido de las líneas DSL y de cable que la mayoría de sus clientes tienen dentro de sus hogares y oficinas. Algo que, además, supondría rentabilizar las inversiones realizadas y los enlaces que conectan las redes cableadas y las inalámbricas, que generalmente suelen ser alquiladas por los operadores. Actualmente, las posibilidades de tener una mejor cobertura dentro de los edificios pasan por WiFi. De hecho, algunas operadoras (como T-Mobile, BT o France Telecom) tienen servicios por los que sus clientes pueden utilizar las redes celulares fuera de los edificios y automáticamente conectarse a la red WiFi cuando estén dentro. 

Las opciones de los routers WiFi son muchas y económicas. Pero cuando se quieren trasladar a los teléfonos móviles, los usuarios tienen unos pocos modelos entre los que elegir. Dado que los femtocell son como estaciones base móviles regulares, cualquier teléfono de una red móvil puede utilizarse con estos dispositivos. Desde la perspectiva de los operadores, un sistema de estos es incluso preferible porque tiene el mismo nivel de seguridad que entre los móviles y la red celular, según defiende Wen Tong, investigador de Nortel Networks.

No podemos olvidar que hemos llegado a un momento en el que la banda ancha 3G es crucial. Por ejemplo, se supone que la tecnología EV-DO (Evolution-Data Optimized) puede ofrecer entre 400 y 600 Kbps de velocidad media. Pero si unos veinte usuarios intentan acceder a los servicios de datos al mismo tiempo, entonces la típica estación base EV-DO sólo podrá ofrecer 100 Kbps a cada uno de los usuarios, según Tong. Dar soporte a más usuarios en el rango de cobertura de la estación base (que generalmente abarca varios kilómetros) se vuelve algo bastante caro de acometer.

Problemas de precio y técnicos
Una vez más, el coste ha sido la principal barrera de la adopción de estos femtocell. Nokia y Ericsson han intentando promocionar este concepto desde hace más de diez años, pero el equipamiento para las oficinas y los hogares era demasiado grande y caro, según explica el analista Carlaw. La Ley de Moore, que predice que los microprocesadores doblando su velocidad y reduciendo su tamaño en 18 meses, hará que pronto el equipamiento de los usuarios sea aún más barato y económico de desplegar de manera comercial. Por eso, Carlaw cree que en 2009, cuando la mayoría de los observadores esperan que los femtocell lleguen con fuerza al mercado, una célula con un módem de banda ancha integrado costará a las operadoras menos de cien euros.

No obstante, será difícil pagar por todo un nuevo producto en aquellos entornos que sean muy sensibles al precio de la movilidad según advierte Allen Nogee, analista de In-Stat. A esto se añade el hecho de que, por ejemplo en Europa, las operadoras no suelen ofrecer ayudas a la compra de estos equipos. Así, sería difícil persuadir a los clientes para que paguen por algo que, realmente, evita a los operadores que desplieguen una red mejor para ofrecerles el servicio y rendimiento que en su día les prometieron, constata Nogee.

Pero, además, también hay algunos obstáculos técnicos que solventar. Uno de ellos es la interferencia: dado que los femtocell utilizan la misma frecuencia que la telefonía móvil, son redes que se hacen competencia. Algo que podría dañar la recepción de las llamadas tanto dentro como fuera de los lugares cerrados. Sin embargo, lo cierto es que, como muchos otros problemas de radio, de momento no es más que un problema teórico y que no se comprobará hasta que los femtocell no estén implantados. Además, estos equipos también hacen necesario que hayan sido sincronizados correctamente, especialmente con las redes CDMA, según Nortel.

 

Los estándares, una vez más, pueden simplificar algunas de estas cuestiones y ayudar a la proliferación de estos nuevos equipos, pero parece que aún está lejos de lograrse que se consigan estas normas. De hecho, la industria aún no ha determinado los métodos básicos con los que fabricar un femotcell para que éste pueda ser compatible con la red del operador.

El pasado mes, Nokia Siemens Networks anunció que fabricaría un gateway de red para añadir tráfico de varios femtocell. Y aunque su objetivo es convertir todo este trabajo en un estándar para que este gateway pueda trabajar con cualquier femtocell, tal y como reconoce uno de sus responsables, Timo Hyppola, de momento cada fabricante ha de sentarse con Nokia Siemens para establecer cómo trabajará su dispositivo

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