| Artículos | 12 DIC 2007

Estándares y especificaciones a tener en cuenta en una red sin cables

Tags: Histórico
Arantxa Herranz

Su negocio está creciendo y, por tanto, también lo hace su red tecnológica. Así pues, es importante invertir en equipamiento inalámbrico que pueda crecer con su empresa. Con esta simple guía se pretende facilitar la difícil tarea de escoger los productos más adecuados, con el fin de que emplee menos tiempo (y dinero) en su infraestructura y centre sus esfuerzos en sus tareas.

El mundo sin cables es algo ubicuo en el mundo de los negocios, con cada vez más usuarios trabajando desde dispositivos móviles. Casi en cualquier escenario profesional (desde una oficina hasta la construcción de un gran edificio e, incluso, en una tienda familiar) un trabajador o el mismo presidente de una corporación puede hacer su trabajo desde un ordenador portátil e, incluso, un teléfono de los denominados inteligentes. Pero hay cosas que se deben saber para que todos estos dispositivos estén conectados a la red empresarial con el mínimo esfuerzo y sin que nos quedemos sin servicio en la red.

Un vistazo general
Una red inalámbrica está compuesta, a grandes rasgo, por tres tipos de dispositivos, todos ellos en combinación para ofrecer la misma conectividad a internet, los servidores de archivos, impresoras y otros usuarios.
Los clientes: el cliente es el elemento básico de la red inalámbrica. Puede ser un ordenador portátil con una tarjeta de red, una PDA o un teléfono móvil. Incluso un PC de sobremesa puede funcionar con tarjetas de red inalámbrica en los que se está muy lejos de una clavija para Ethernet. Se puede trabajar con una red sin cables mínima (denominada red ad-hoc) utilizando únicamente un par de dispositivos cliente, que hacen sencilla la tarea de transferir archivos y datos entre dos equipos. Pero en un entorno profesional más tradicional, más al uso, el principal papel del dispositivo cliente es conectar a los usuarios con el resto de la red (lo que incluye internet) mediante aplicaciones como navegadores web o correo electrónico.
Routers: cuando enciendes un ordenador portátil, éste automáticamente busca algo a lo que conectarse. En una red pequeña, suele ser un router inalámbrico (a veces llamado gateway inalámbrico de banda ancha). Este equipo es una pequeña caja con unos pocos puertos en la parte trasera para cables Ethernet y una antena o tres. Dentro de la caja, hay unos pocos chips y firmware para hacer el trabajo de establecer las conexiones a varios dispositivos y controlar cuáles pueden acceder y cuáles no. En una pequeña oficina, el router suele operar como hub principal de toda la red, conectando desde PC con cables hasta portátiles inalámbricos, manteniéndolos a todos ellos conectados entre sí y a la Red de redes. La mayoría de los routers pueden ser configurados de manera sencilla con un menú simple que se puede ver en un navegador web.
Muchas grandes redes evitan por completo los routers inalámbricos, empleando en su lugar otro tipo de routeres más robustos en combinación con puntos de acceso para controlar el tráfico en la red.
Puntos de Acceso: las redes de las empresas más grandes generalmente cubren un área mucho más grande con un único router inalámbrico que gestionar. Los puntos de acceso sirven como entendedores de la red empresarial y, al contrario que los routers, contienen un firmware mínimo para gestionar las conexiones. En su lugar, simplemente permiten a los dispositivos sin cables alcanzar la red por sí mismos y deja todo el tema de la gestión en el router. Los puntos de acceso pueden conectarse directamente a una red cableada u operar como “puente”, dejando los datos de manera inalámbrica entre el router y los clientes. 

Estándares inalámbricos (802.11a/b/g/n)
Todos los estándares inalámbricos están construidos sobre una misma base tecnológica, pero cada uno de ellos tiene diferentes posibilidades. Veámoslas, pues.
802.11a: Establecido en 1999, es el más veterano y exitoso en redes profesionales. Opera en el rango de frecuencias de los 5 GHz y ofrece velocidades de hasta 54 Mbps. Sigue siendo uno de los estándares más estables y populares para la transmisión de datos en el ámbito profesional.
802.11b: Creado al mismo tiempo que la versión a, 802.11b ha gozado de una gran popularidad entre los usuarios domésticos aunque su velocidad, de hasta 11 Mbps, es sensiblemente inferior a la que puede ofrecer su hermana mayor. Opera en las frecuencias de 2,4 GHz y a día de hoy es bastante infrecuente encontrar productos compatibles únicamente con la versión b, puesto que ha sido integrado en el nuevo estándar 802.11g.
802.11g: En el año 2003, 802.11g empezó a ser el estándar inalámbrico de facto para la mayoría de los hogares y empresas, porque puede ofrecer la misma velocidad que la versión a pero dando soporte al hardware b. Y, como éste último, su frecuencia está en la banda de los 2,4 GHz.
802.11n: Se trata de la próxima gran esperanza para las redes inalámbricas de alta velocidad. Aunque de momento se considera que su especificación aún no está terminada ni ratificada por el IEEE (el organismo que vela por los estándares inalámbricos). Por eso, los actuales productos llevan el “borrador” del 802.11n, aunque la mayoría de sus fabricantes garantizan la futura compatibilidad. Este estándar ofrece unos ratios de transmisión de datos mucho más altos, de hasta 248 Mbps. Además, es capaz de operar en las dos bandas de frecuencia ya mencionadas por lo que es compatible con los productos que trabajen con algunos de los estándares arriba mencionados.

Seguridad sin cables
Dado que las redes inalámbricas pueden atravesar los muros de su oficina, es extremadamente importante protegerlas de un acceso no buscado. Para ello, será fundamental conocer las herramientas de seguridad que lleve incorporado el propio router.
WEP: El estándar original para la seguridad inalámbrica, Wireless Equivalency Privacy (WEP), utiliza una clave de texto para impedir que se conecten a nuestra red usuarios ocasionales. Sin embargo, no se trata de una protección muy adecuada frente a hackers que tengan escasos conocimientos informáticos pero sí una herramienta de software a su alcance para cometer fechorías.
WPA: Wi-Fi Protected Access es un sistema de autenticación más seguro que WEP, puesto que emplea una PSK (Preshared Key) en forma de frase de autenticación para controlar el acceso. La fortaleza de esta seguridad depende directamente de la dificultad de esta frase de autenticación. Por eso, para unos mejores resultados, se aconseja utilizar un enunciado de 63 caracteres en los que se combinen números y letras y evitando típicas palabras en inglés o frases previsibles.
WPA2: Básicamente, es lo mismo que WPA pero incluye un algoritmo m&aacut

Contenidos recomendados...

Comentar
Para comentar, es necesario iniciar sesión
Se muestran 0 comentarios
X

Uso de cookies

Esta web utiliza cookies técnicas, de personalización y análisis, propias y de terceros, para facilitarle la navegación de forma anónima y analizar estadísticas del uso de la web. Consideramos que si continúa navegando, acepta su uso. Obtener más información