| Artículos | 01 FEB 2001

Escáner

Tags: Histórico
José C. Daganzo y Noé Soriano.
El escáner, aunque no es imprescindible, se perfila como una herramienta que en determinados momentos será de gran utilidad si trabajamos desde casa. Hace algunos años que el escáner ha dejado de ser un periférico destinado al uso un determinado grupo de profesionales, como diseñadores gráficos, infografistas, etc. para convertirse en un periférico de consumo que casi cualquier usuario de ordenadores puede adquirir. Hoy en día es muy común ver anuncios de ordenadores que incluyen de serie impresora y escáner de gama baja. No obstante, los modelos de gama alta mantienen ciertas diferencias con respecto de los más extendidos o de gama baja –normalmente escáneres A4–. Dichas diferencias se hacen más evidentes sobre todo cuando nos fijamos en las características del dispositivo y, por descontado, en el precio.
Los usos que podremos dar al escáner serán principalmente dos: por un lado podemos digitalizar imágenes y documentos, y convertiremos el elemento a tratar en un digitalización que podrá ser utilizada por diferentes programas; por otro lado, y junto con el uso de un software especifico, podremos realizar trabajos de reconocimiento óptico de caracteres (OCR). El factor más importante a la hora de realizar una digitalización, sea del tipo que sea, es elegir la resolución. De la resolución a la que se adquieran las imágenes dependerá la calidad final del trabajo: a mayor resolución, mayor calidad de la imagen, pero también tendrá mayor tamaño, ocupará mayor espacio en disco y el tiempo que tardaremos en digitalizar la imagen será también mayor. La resolución para los diferentes documentos variará en función del uso que vaya a tener y el tipo de documento a digitalizar. (Para hacerse una idea de la resolución que debe utilizar consulte la tabla “Resoluciones aconsejadas”.) Por otro lado, si el trabajo que se está realizando va a ser impreso posteriormente, una buena fórmula pasa por escanear a la mitad o igual resolución de la que se va a utilizar para imprimir el documento.
El uso del escáner puede facilitar al teletrabajador sus tareas, pero son muchos los que trabajan desde casa y no utilizan apenas este periférico. Por eso un escáner es quizás un elemento que –sólo en algunos casos— puede ser eliminado de la configuración mínima para trabajar desde casa, aunque el precio de los escáneres de gama baja A4 no es muy elevado (podemos encontrar modelos de gama baja por unas 15.000 PTA (90,15 euros).

¿Cómo funciona un escáner?
El corazón del escáner es el CCD (Charged Coupled Device), básicamente una serie de elementos altamente sensibles a la luz que proporcionan una carga eléctrica cuando la luz incide de manera directa sobre ellos. Dicha carga depende de la cantidad de luz.
La densidad de los píxeles en el CCD determina la resolución horizontal. El CCD se encuentra montado sobre unos raíles que se deslizan a lo largo del documento a tratar gracias a lo que se denomina “motor del escáner”. Dicho motor es controlado por el microcontrolador que gestiona el escáner y lo mueve paso a paso, determinando la resolución vertical que el periférico es capaz de generar.
Si lo que estamos digitalizando son documentos opacos, en el carro se ilumina una lámpara que genera una luz sobre el documento original. Esta luz es captada por el CCD del escáner para digitalizar la imagen. El proceso para una transparencia es bien diferente: en este caso la lámpara del carro del escáner permanece apagada, y lo que se ilumina en su lugar es la lámpara del adaptador para transparencias. La luz que produce la lámpara del adaptador atraviesa la transparencia e incide finalmente sobre el CCD del carro del escáner.


Resoluciones aconsejadas
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Fotografías: si deseamos obtener una buena imagen, una resolución de 300 o 400 ppp a color es suficiente. Todo lo que supere esta resolución aumentará mucho el tamaño de la imagen y la calidad del resultado final. Este aumento sólo se justifica en determinadas ocasiones.
Dibujos: aquí podemos hacer uso del color o no. Si hablamos de dibujos sin color, trabajaremos a 200 ppp con una exploración en escala de grises o en blanco y negro. Si, por el contrario, tenemos elementos de color necesitaremos una digitalización de 300 ppp.
Texto: 200 ppp con una exploración en escala de grises o en blanco y negro. Si queremos hacer uso de un programa OCR, es conveniente una digitalización de 300 ppp o superior y mejor en blanco y negro; con esto reducirá los errores de su programa OCR.
Diapositivas: en ese caso la resolución ha de ser muy elevada. Si queremos una buena calidad debemos de configurar la exploración a la máxima resolución óptica que nos permita nuestro escáner. Sólo con un escáner de diapositivas se pueden digitalizar con auténtica calidad.
Original de revista o periódico: la resolución andará sobre 100 y 150 ppp, pues si se digitaliza a mayor calidad se harán visibles las imperfecciones y tendremos una sensación de punteado, debido al tipo de papel del original, esto sobre todo sucede al escanear periódicos. Si el software dispone de opciones de destramado deberán activarse para evitarlo.
Imagen para web: lo ideal para que la página sea fácil de descargar es utilizar imágenes de poca resolución, por ello y para evitar mucho tamaño en las imágenes, lo mejor es que la digitalización no supere los 100 ppp. Los monitores suelen funcionar a 72 ppp o, en algunos casos, a 96 ppp, por lo que no tiene sentido superar estos valores.

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