| Artículos | 01 JUL 2009

¿Es posible la calidad a buen precio?

Tags: Histórico
Patentes, inversiones en I+D y lucha por la libre competencia son algunos de sus retos
Paula Bardera.
En tiempos de crisis hay que aguzar el ingenio e intentar ahorrar costes. Es el momento álgido de las marcas blancas, que están subiendo como la espuma, pero no sólo en el carrito de la compra, también se extienden sus redes a otros ámbitos. Así, las empresas también exploran las ventajas de utilizar marcas blancas. Es el caso de los consumibles no originales. Los fabricantes de los equipos ven amenazado así su reinado en un negocio que les reporta pingues beneficios. La batalla está servida.

Aquellos que vaticinaban el fin del papel estaban lejos de acertar en sus predicciones. Así, año a año, continúa incrementándose el número de páginas que se imprimen a nivel mundial. Esto es debido a fenómenos como la fotografía digital, las búsquedas en Internet, el correo electrónico o las cada vez más populares impresoras de baje coste, que hacen que aumente la demanda de consumibles, tanto en casa como en la oficina. Por eso, aunque en tiempos como los actuales las ventas de impresoras no crecen al ritmo de otros años, sí lo hace el número de impresiones. Sin embargo, el coste de los consumibles es tal, que los usuarios deben buscar alternativas. Es ahí donde surge el negocio de las alternativas no originales.
Es un mercado floreciente en el que hay diferentes figuras, en concreto, en nuestro país el panorama está dibujado básicamente por dos tipos, las pequeñas tiendas o empresas que se dedican de forma casi “artesanal” a rellenar cartuchos viejos y aquellas que apuestan por un negocio más profesional. En este segundo campo se sitúa a la cabeza la cadena de tiendas Prink, dedicada a la venta de consumibles para fax, impresoras y fotocopiadoras.
Por otro lado, empresas como Pelikan, que, aunque tradicionalmente ligada al negocio de los bolígrafos, lápices de colores o plumas, es decir, papelería, lo cierto es que la mitad de sus ingresos provienen del campo de la impresión, o como ellos denominan, hardcopy. Es precisamente este negocio el que más están impulsando en los últimos tiempos, pues “tiene un futuro muy prometedor ante sí”, apunta Arno Alberty, vicepresidente ejecutivo de la compañía en Europa. “Nuestro principal objetivo es contar con tintas que ofrezcan la misma calidad y rendimiento que las de los originales”, concreta este responsable.

Un buen momento
Ante este panorama, Carlos Sánchez, director de desarrollo de negocio de las tiendas Prink no duda al afirmar que el negocio de los consumibles no originales está pasando por un “muy buen momento”, aunque también matiza que la cuota de este tipo de productos aún es baja en España, por lo tanto, “es fácil subir”. De hecho, considera que la actual crisis económica “nos beneficia a efectos prácticos y estamos viendo crecimientos del 20 por ciento mes a mes en las tiendas”.
Lo cierto es que nuestro país aún está lejos de la penetración que este tipo de productos tiene en otros países. Según Sánchez, esto puede deberse a un problema histórico, pues cree que “en España, los fabricantes y las personas que han distribuido tradicionalmente este tipo de productos no han sabido venderlos o hacer buenos productos”. Desde su punto de vista, “los usuarios han tenido malas experiencias”, que han frenado su expansión. Sin embargo, “en las tiendas Prink ofrecemos productos más económicos que los originales, pero con la mismas garantías de calidad”.
Pero, ¿cómo consiguen esto? “Gracias a los grandes volúmenes de negocio que manejamos. Vendemos 35.000 cartuchos diarios en toda Europa”. De hecho, cuentan con 500 tiendas en todo el Continente, de las que 71 se encuentran en nuestro país. El objetivo es contar con 240 franquicias en España en 2011. En realidad, ellos no fabrican los productos, adquieren altos volúmenes de compras, lo que les permite concretar interesantes acuerdos con los principales fabricantes del mundo “al mejor precio”.
Pero para conseguir productos de calidad, también “contamos con un laboratorio en Italia donde homologamos los productos de todos nuestros proveedores. De hecho, es uno de los departamentos más importantes de la compañía”.
“Queremos ser un especialista en consumibles, tanto para PYME como para usuarios finales”, concreta este responsable. Actualmente, las ventas de la compañía se reparten en un 30 por ciento para la PYME y el 70 por ciento restante lo compran usuarios domésticos, pero el objetivo es llegar a un equilibrio entre ambos nichos de mercado.
Desde su punto de vista, “los fabricantes tienen la guerra perdida, no van a poder con estas herramientas. No pararán el tema de los no-compatibles”.
Sin embargo, según sus cifras, en nuestro país, el volumen total del mercado de este tipo de productos no llega al 6 por ciento, mientras que en Estados Unidos, por ejemplo, ronda el 50 por ciento. Eso sí, con la actual situación económica, no cree que sea complicado aumentar la penetración de este tipo de productos y, según sus propias palabras, “nos conformaríamos con que la cuota de Prink fuera de un 3 por ciento del mercado global en nuestro país”.

Garantía de calidad
Aunque el negocio de los consumibles no originales tiene una andadura de más de 20 años, en él se pueden encontrar todo tipo de firmas, desde los que reciclan cartuchos y cuentan con sus propios laboratorios técnicos, ingenieros y procesos de fabricación totalmente automatizados, a pequeñas compañías que rellenan cartuchos manualmente. “Reciclar un cartucho de tóner no es difícil”, explica Carlos Sánchez, “es más bien algo mecánico, manual”. Sin embargo, si se busca una mayor calidad, se han de utilizar nuevas materias primas y cambiar las piezas que se desgastan, entre otras cosas.
Conscientes de esta máxima, en Pelikan subrayan el trabajo que realizan en sus centros de I+D para desarrollar productos de la más alta calidad. Así lo explica Thorsten Lifka, responsable de investigación y desarrollo del Grupo Pelikan afirmando que, “incluso fabricamos nuestras propias tintas, pues realizamos la producción química”. De hecho, se encargan de todas las fases, desde el diseño de los prototipos, a la fórmula química de las tintas, pasando por los modelados 3D de los cartuchos. “Además, hacemos pruebas en todo tipo de papel y mantenemos pruebas de las tintas durante tres años para comprobar si siguen en buenas condiciones o para contrastar posibles fallos”. Así las cosas, hasta tener listas sus propias propuestas en el mercado, pueden pasar, fácilmente 6 meses.
El mercado se divide en dos tipos de productos, básicamente, “los de rellenos, que son los más caros, que no podemos fabricar por temas de patentes y los compatibles, que son los que sí fabricamos nosotros mismos”, explica Lifka. Así las cosas, se comprometen a ofrecer productos cuya diferencia de precio con los originales sea de, al menos el 30 por ciento. “Pero no siempre es fácil, sobre todo con los cartuchos complejos que no podemos fabricar nosotros por tema de patentes”.
Sin embargo, continúan trabajando y, “gracias al I+D podemos ofrecer soluciones completas Pelikan. Trabajamos para que sean tan precisas como las de los OEM, por ello, hacemos simulaciones o utilizamos t

Contenidos recomendados...

Comentar
Para comentar, es necesario iniciar sesión
Se muestran 0 comentarios
X

Uso de cookies

Esta web utiliza cookies técnicas, de personalización y análisis, propias y de terceros, para facilitarle la navegación de forma anónima y analizar estadísticas del uso de la web. Consideramos que si continúa navegando, acepta su uso. Obtener más información