| Artículos | 01 JUN 1998

Entradas y salidas

Tags: Histórico
Técnicas y trucos de diseño en Internet
Ramón Montero.
Estamos acostumbrados a entrar en las páginas Web de una forma directa, simplemente tecleamos la dirección del lugar deseado e, inmediatamente (o menos inmediatamente), pasamos a la página principal elegida, que explica el motivo del lugar y expone sus posibilidades. Por supuesto que esta actuación no es negativa, pero tampoco tiene por qué ser la única solución, ya que en muchos casos, lo más adecuado es incorporar alguna página que controle especialmente la “entrada” al web-site. Igualmente, aunque menos corriente, hay que pensar siempre en la posibilidad de diseñar una “salida” especial para cuando el visitante decida abandonar. En realidad, si nos movemos regularmente por el ciberespacio y nos fijamos más, observaremos que las entradas y las salidas a los espacios web son más corrientes de lo que en principio se podría pensar.
Para aclarar las posibles situaciones que podemos encontrar en las entradas, vamos a distinguir entre: a) los redireccionamientos automáticos, capaces de mandar al usuario a otro lugar; b) las selecciones particularizadas, que dan la posibilidad al navegante de seleccionar alguna de varias posibilidades; c) las restricciones de acceso, que son aquellas que permiten o no la entrada dependiendo de que se tenga el oportuno permiso; d) los filtros de selección, o sea, las entradas que dirigen al usuario a una u otra página dependiendo de alguna condición; e) los encaminadores aleatorios, esto es, las utilidades que deciden la siguiente página de una forma imprevista; y, finalmente, f) las puertas de entrada “sorpresa”.
Por lo que a las salidas respecta, aunque es menos corriente que se utilicen en los sitios Web, también tienen su utilidad. Entre las más corrientes se pueden mencionar a) las despedidas con recordatorio; b) las salidas-encuesta; y c) las puertas de salida “sorpresa”.
En esta introducción sólo queda comentar que también existen entradas y salidas puramente estéticas, diseñadas sólo para llamar la atención del visitante.

Redireccionamientos automáticos
El primer caso que vamos a ver es el que maneja una página de entrada que da paso a la página principal definitiva. Su utilidad es muy variada, y por ejemplo, si nuestra página tiene una dirección muy compleja, como la siguiente: www.idg.es/pruebas/~054671/ mad_ing_res/incompleta/the_best.html sería muy cómodo para facilitar su acceso que se publicase una página web en www.idg.es/best.html. que sin duda es mucho más fácil de recordar, con la única misión de mandar al visitante a la dirección apropiada. Otro ejemplo es el caso muy corriente de que hayamos publicado un espacio web en un lugar, y por cualquier motivo, tengamos que cambiar su ubicación. Para evitar que algún usuario perdiese la oportunidad de encontrar la nueva dirección, es muy adecuado dejar en la antigua situación una página capaz de avisar del cambio y mandar al navegante al nuevo espacio.
Para conseguir ese redireccionamiento automático, solo hay que incluir a continuación de la etiqueta <head> la siguiente línea <meta http-equiv=”Refresh” content=”X; URL=http://www.direccion.web”> donde hay que sustituir la X por el valor en segundos del tiempo que deseamos que pase antes de que actúe el redireccionamiento, así como sustituir la variable direccion.web por la dirección concreta de la página web a la que deseamos ir.
Si queremos prever que algún usuario no tenga un navegador lo suficientemente moderno como para entender esta opción meta, se puede agregar en el cuerpo principal una línea similar a la siguiente:
<p>Haga clic <a href=”http://www. direccion.web”><b>aquí</b></a> si su navegador no soporta la conexión automática</p>
Si es el caso de que hemos cambiado de dirección, sería muy adecuado incluir una aclaración como la siguiente:
<p> Esta página web ha sido trasladada a<ahref=”http://www.direccion.web> <b>WWW.DIRECCION. WEB</b>. No olvide actualizar su lista de Favoritos o Marcadores.</p>
Y si prefieren los gráficos, no estaría mal incluir alguno como los de la figura 1. Un ejemplo de página de redirección automática completa sería similar a la de la figura 2, con indicaciones animadas incluidas.

Selecciones particularizadas
Son los casos en los que antes de dar paso a la página principal, se permite que el visitante seleccione alguno de los modelos posibles para realizar su visita en la forma que más le interesa, como por ejemplo, el idioma, el modo de página (sólo texto o con gráficos) o la tecnología con la que se ha diseñado el lugar (HTML, JAVA, VBScript, JavaScript, VRML, etc.).
En todos los casos, el usuario agradecerá la posibilidad de dejar en sus manos la decisión más adecuada, que hay que dejar muy clara con el mínimo de elementos posibles, y así, para el caso de los idiomas es suficiente con incluir las banderas correspondientes a las distintas lenguas a las que se ha traducido el lugar. Sería ideal que nos encontrásemos con pantallas de entrada como la que se muestra en la figura 3.
Aunque cada vez es menos común la utilización de navegadores que no admitan gráficos, dar al usuario la posibilidad de elegir entre un diseño gráfico y otro textual, no sólo hace posible que se abarque a la totalidad de los clientes, sino que también permite que éstos realicen la visita a menor o mayor velocidad, lo que no es una nimiedad, ni mucho menos.
Por desgracia para todos, es relativamente fácil encontrarse con páginas que incluyen scripts o applets confeccionados en algunos de los variados lenguajes que se utilizan más o menos frecuentemente en la actualidad sin que se ejecuten correctamente. No es infrecuente ver en nuestras pantallas mensajes como el de la figura 4. La verdad es que es casi imposible conseguir rutinas que se salgan de la especificación básica HTML 3 y se ejecuten con total garantía en cualquier navegador, lo que no debe implicar que no se utilicen. Cuando exista la menor duda de su correcto funcionamiento en la totalidad de las configuraciones, habría que avisar al usuario, o mejor, darle la oportunidad de elegir la tecnología que prefiera utilizar. Una página de entrada como la de la figura 5 evitaría que cualquier usuario perdiese su tiempo navegando por nuestro espacio web, aunque nos exigiría un gran trabajo.

Restricciones de acceso
Al igual que en muchos casos la meta de un espacio web es conseguir el mayor número posible de accesos, en otras situaciones se considera imprescindible restringir la entrada. Es el caso de los lugares que desean que sólo entren las personas que cumplen ciertos requisitos, como tener una cierta edad, ser socios/clientes o pagar una cuota.
Cuando se quiere filtrar por la edad (sobre todo en las páginas con contenidos no apropiados para menores), suele ser norma avisar adecuadamente de los contenidos del lugar y dejar en manos del propio visitante la decisión de seguir adelante o de salir. En la figura 6 se puede ver un ejemplo típico de una página web de este tipo.
Si es el caso de que haya que seleccionar al visitante para asegurar que pertenezca a un cierto grupo (asociados, clientes, etc.), la solución suele conllevar la solicitud de una clave de acceso o password q

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