| Artículos | 01 OCT 2005

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Tags: Histórico
Gestión del almacenamiento en red: NAS, SAN e iSCSI
Daniel Comino.
Uno de los problemas más importantes a los que se enfrentan las empresas actuales son las grandes cantidades de información que necesitan ser almacenadas y gestionadas. de hecho una buena administración de los recursos de almacenamiento disponibles es una cuestión capital para el crecimiento de los negocios hoy en día. vamos a repasar algunas de las soluciones disponibles en el mercado para obtener un alto control tanto de los dispositivos como del acceso a los recursos disponibles.

En la actualidad la cantidad de información que manejan las empresas es muy elevada. De hecho no sólo es importante contar con mucha información, sino también que ésta sea accesible desde cualquier lugar y a cualquier hora. Por lo tanto escoger una buena política de administración de los recursos con los que contamos para albergar, catalogar y ofrecer esa información es fundamental si queremos desarrollar nuestra capacidad de maniobra. No en vano las últimas cifras disponibles a nivel mundial de almacenamiento hablan de un crecimiento del 9,9% en el segundo trimestre del año con respecto al mismo periodo de 2004, según un reciente estudio publicado por la consultora IDC, situando estos valores en el mayor crecimiento interanual de los últimos ocho trimestres.
Tradicionalmente en muchos negocios los dispositivos de almacenamiento están repartidos entre las diferentes estaciones de trabajo que componen la red. No obstante esta forma de trabajar, denominada DAS (Direct Attached Storage, almacenamiento de conexión directa), ha cambiado sustancialmente en los últimos años, fomentando el trabajo en grupo de manera considerable, por lo que un repositorio de información común para todos los integrantes de una red representa una alternativa cada vez más ineludible.
En este sentido, a nivel profesional conviven desde hace unos años dos métodos realmente interesantes y altamente contrastados. Estas tecnologías se denominan NAS (Network Attached Storage, almacenamiento de red conectado) y SAN (Storage Area Network, almacenamiento de área local) y suponen un punto de encuentro entre las demandas de los usuarios y la gestión de los recursos disponibles por la empresa. A estos dos métodos de almacenamiento en red podemos añadir iSCSI, una topología realmente interesante que nos permite gestionar de forma extremadamente sencilla los recursos disponibles en la empresa, así como una alta flexibilidad tanto en la gestión como en la disponibilidad, ofreciendo igualmente un crecimiento paulatino a medida que lo necesitamos.
La aplicación de cualquiera de los métodos anteriores depende en gran medida del tipo de infraestructura que tenemos, la importancia del servicio que queremos cubrir y los costes que estamos dispuestos a asumir. No debemos obviar que, al hablar de inversión en infraestructura de TI (y sobre todo de almacenamiento), en muchas ocasiones se tiende a minusvalorar las ventajas que puede suponer la implantación de nuevas tecnologías. Aquí es donde entran en escena valores tan importantes como el ROI (Return Over Investment o retorno de inversión) y el famoso TCO (Total Cost of Ownership o Coste total de propiedad), valores fundamentales a la hora de pensar en una implantación de estas características.

Tecnología NAS: sistemas simples
Los sistemas de almacenamiento NAS están basados en conexiones de red LAN, MAN o WAN y se integran perfectamente en la infraestructura existente de forma muy sencilla, configurando una dirección IP que pueda ser accesible desde el rango al que necesitemos dar servicio. Por lo tanto es realmente sencillo añadir un dispositivo NAS a la red; bastará con asignarle una dirección IP accesible desde todos los clientes que deban tener acceso a él y establecer tanto los volúmenes compartidos como los privilegios de usuarios o grupos. Una vez hecho esto podremos poner a disposición de los usuarios el nuevo recurso.
La comunicación entre los clientes del servicio y el sistema NAS se efectuará con conexiones IP convencionales, mapeando las demandas del cliente directamente al dispositivo de almacenamiento, que será quien se encargue de la gestión de colas de peticiones. A la información se accede mediante NFS (Network File System, sistema de ficheros de red), introducido por Sun Microsystems, o CIFS (Common Internet File System, sistema de ficheros común de Internet), versión modificada por Microsoft del original SMB (Server Message Block o bloque de mensajes de servidor), presentado por IBM. Ambos son protocolos de acceso a sistemas de ficheros remotos a nivel de aplicación.
Una de las características más importantes de los sistemas NAS es que son totalmente independientes. Esto significa que son compatibles con cualquier plataforma de red o sistema operativo (NT, UNIX/Linux, Macintosh, Novell…), por lo tanto la integración con los sistemas ya implantados en la empresa es totalmente transparente.
Esto supone una gran ventaja, ya que precisamente por el hecho de no depender de los servidores libera a estos de gestionar las peticiones de los clientes, permitiendo utilizarlos para otros menesteres más importantes o simplemente liberar carga de trabajo.

Tecnología SAN para sistemas críticos
Si su negocio necesita un giro de tuerca más, puede optar por la implantación de un sistema SAN. Este tipo de redes de almacenamiento se basa en la creación de un entorno paralelo a la red local, a la cual únicamente tienen acceso los servidores que forman la DMZ (zona desmilitarizada) y sobre la que se montan los dispositivos de almacenamiento.
El método de comunicación establecido por el cual se enlazan los integrantes de una red SAN es Fibre Channel (canal de fibra óptica). Esta tecnología asegura una gran velocidad de acceso a los datos y transferencia de información dentro de la zona de influencia SAN, ya que se comunica mediante golpes de luz reflejada a lo largo del cable de fibra. Precisamente por este motivo las redes SAN se suelen implantar en zonas en las que es necesaria una comunicación rápida y segura (en sistemas de copias de seguridad, transferencia de información crítica, conexiones entre servidores de bases de datos…).
A diferencia del NAS anteriormente comentado, las estructuras SAN se conectan directamente a los servidores, que a su vez utilizan la red de fibra óptica para acceder físicamente al disco (similar al método de acceso de un disco ATA o Serial ATA tradicional), tratándolo como si estuviera directamente conectado a él en modo DAS, para posteriormente distribuirlo según proceda.
En los sistemas SAN la información está repartida en unidades lógicas o LUN (Local Unit, número de unidad local). Cada LUN pertenece a un equipo (servidor) de forma exclusiva, de tal forma que nadie más que él accederá a los ficheros contenidos en esa unidad lógica. De acuerdo con esto es posible crear tantos LUN como necesitemos, ya que un servidor podrá gestionar tantas unidades como sea necesario, teniendo en cuenta que con cada LUN la carga del servidor (en concepto de comunicaciones entrada/salida de datos) aumenta.
Como contrapartida a las ventajas anteriormente descritas de las redes SAN, el aspecto negativo de este tipo de tecnología de almacenamiento en red es el alto coste tanto de implantación como de escalabilidad, aunque si tenemos recursos realmente importantes el ahorro de costes en mantenimiento realmente merece la pena.

El futuro del almacenamiento en red: iSCSI
Además de las tecnologías de

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