| Artículos | 01 JUL 2001

Emuladores

Tags: Histórico
Daniel Avila.
Los emuladores se están convirtiendo en uno de los fenómenos más sonados en la escena del videojuego, ya que nos permiten disfrutar con los juegos con los que hemos crecido.

Antes de comenzar con el artículo, empecemos por explicar qué es un emulador. Un emulador es simplemente un software que mapea y ejecuta instrucciones desarrolladas para una máquina en particular sobre nuestro propio ordenador. En otras palabras, un emulador permite ejecutar software en una máquina para la cual no fue desarrollado.
Una de las características de un buen emulador es la rapidez para ejecutar el código de la máquina emulada, consiguiendo que el usuario imagine que está manejando realmente dicha máquina en tiempo real. Para conseguir esto se utilizan numerosos trucos de programación a bajo nivel, preferentemente en lenguaje ensamblador, aunque cada vez se usa más el lenguaje C u otros como Java.

La escena
El mundo de los emuladores (nos referimos a los emuladores de máquinas de juegos principalmente) se ha creado gracias a la colaboración de numerosos usuarios entusiastas de todo el mundo. Este grupo engloba desde el más fanático hacker informático vicioso, hasta el usuario normal de andar por casa, el webmaster aventurero, o los estudiantes de carreras técnicas, principalmente. Este grupo heterogéneo de usuarios va dando forma poco a poco a lo que se conoce en este mundillo como “la escena” (scene).
El principal problema que tienen los desarrolladores de emuladores es la falta de información sobre el hardware a emular, debido a que las compañías guardan con recelo los códigos fuente de sus sistemas. Además, otro inconveniente es que existe una exagerada cantidad de sistemas hardware para cada tipo de juego, cada cual más o menos complejo. Adicionalmente, emular estas máquinas no es precisamente una tarea sencilla. Requiere, normalmente, el apoyo colectivo de usuarios de todo el mundo para realizar tareas de ingeniería inversa. La mayor difusión de Internet en tiempos recientes ha sido sin duda uno de los factores que más ha impulsado este movimiento.
La primera razón para crear los emuladores fue que la gente deseaba jugar a una versión exacta de los juegos de las recreativas y consolas en su propio ordenador. En los primeros tiempos de los emuladores la calidad de estos no tenía nada que ver con lo que son en la actualidad. La segunda razón es la preservación de los antiguos juegos. Muchas de las antiguas máquinas recreativas o consolas han sido puestas fuera de circulación, por lo que muchos usuarios que desean jugar a estos títulos han optado por crear emuladores ante la imposibilidad de jugar a sus juegos favoritos. Esto, aunque pueda parecer algo extraño, es una realidad.

Impacto social
El fenómeno de la emulación envuelve a gran parte de la industria informática, tanto directa como indirectamente. Existen tres frentes principales: las empresas de software, los fabricantes de consolas y la escena de emuladores.
La reacción de las casas de software es algo difícil de comprender. Muchas compañías que crearon juegos clásicos para las máquinas distribuidas en los años 80, defienden que la emulación es positiva, entendiendo que se trata de sacar a la luz grandes juegos que, de otra forma, caerían en el olvido. Algunas, incluso, han publicado sus juegos como freeware o abandonware; otras en cambio, gastan fondos en perseguir páginas web con imágenes ROM.
En cuanto al impacto de los emuladores sobre la escena, ha tenido principalmente tres fases: la edad de oro, la edad media y la edad moderna. En la edad de oro, a principios de los 90, empezaron a surgir numerosos emuladores para las máquinas recreativas más antiguas, como la Atari 2600 o el Commodore 64. En esta época, las compañías veían la emulación como un hobby de algunos usuarios inofensivos, que incluso les beneficiaban al dar vida a juegos que ellas mismas habían abandonado.
La edad media en la emulación comenzó en 1996, cuando los emuladores de máquinas de 16 bits empezaron a florecer. Las máquinas emuladas eran la Megadrive de Sega, SuperNES de Nintendo, NeoGeo y Atari. En estos momentos los sistemas eran demasiado difíciles de emular a la perfección, por lo que los fabricantes no veían la distribución de ROM entre usuarios como un peligro real para sus ambiciones económicas.
Fue más tarde, en la edad moderna, a partir de 1998, cuando el boom de Internet ha dado paso a la distribución masiva de juegos en la red que, como cabe esperar, afecta directamente a las compañías productoras. Además, los emuladores han llegado a tener una calidad impresionante, emulando sin problemas todo tipo de máquinas, antiguas y modernas, prácticamente a la perfección. Se empiezan a vislumbrar emuladores de máquinas para las que parecía imposible, como Amiga (con sus cuatro procesadores propietarios), o incluso consolas de última generación como Sony PlayStation o Sega DreamCast.
Es importante señalar que los emuladores no fueron concebidos con la piratería en mente, éste es un fenómeno que surge a raíz de ellos más adelante.

Imágenes ROM
Como puede imaginar, para poder jugar a un título de una consola o de una recreativa (que suelen ir encapsulados en ROM), primero se necesita volcarlo al disco duro en forma de fichero. Esto es lo que se conoce como imagen ROM (ROM image).
A lo largo de la historia de las consola, el método más común era el de distribuir los juegos en unos chips de memoria de sólo lectura llamados ROM. Estas ROM deben ser transmitidas al ordenador para luego poder ejecutarlas en los emuladores, por lo que necesitaremos una interfaz especial que lleve a cabo esta misión, bien sea leyendo las ROM directamente con un lector/grabador de ROM conectado a uno de puertos del PC, bien sea mediante un conector especial conectado directamente a la consola (algunos recordarán los famosos copiones para SuperNintendo).
El tamaño de estas ROM suele ser bastante pequeño, sobre todo los de las máquinas recreativas de los años 80, que no suelen superar el megabyte. Por contra, algunas consolas como la NeoGeo tienen unas ROM enormes de hasta 32 MB.
Existe confusión sobre el tamaño de las ROM; por ejemplo en muchos sitios oímos que tal juego ocupa 32 megas, refiriéndose a que ocupa 32 megabits, y no 32 megabytes (1 MB = 8 Mbits), como muchos creen. Esto es debido a que los fabricantes de consolas proclaman que sus juegos de cartucho ocupan x megas, refiriéndose realmente a megabits en lugar de megabytes, confundiendo a los usuarios para fomentar las ventas.
Lo que hemos comentado sobre los emuladores se refiere principalmente al mundo de los ordenadores compatibles, pero no hay que olvidar otros entornos como el Mac o el Amiga. Si ha conocido este maravilloso ordenador de la antigua Commodore, conocerá el mundo de la emulación de sobra, ya que a mediados de los 90, los mejores emuladores, tanto de consolas como de ordenadores compatibles o Mac, se realizaron para la plataforma Amiga, donde se creó realmente “la escena”.
El mundo de los emuladores está en constante evolución, alcanzando límites insospechados. En nuestros tiempos parece que existe una fobia colectiva para emular todo lo que se pueda, desde consolas de mano, hasta handheld PC, o recreativas antiguas y de última generación. Por ello, no nos sorprenderá que dentro de poco aparezcan emuladores para las mode

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