| Noticias | 10 JUL 2006

Elige el formato perfecto para tus fotos

Tags: Histórico
Te contamos las ventajas y desventajas de los formatos de imágenes más importantes en función del uso que quieras darles.
PC World
La próxima vez que te pongas nostálgico por los viejos días de la informática, acuérdate: en 1995 teníamos que manejar cientos de formatos de archivo de imagen, y no había dos programas de edición que hablaran el mismo lenguaje. Ahora contamos con un buen número de archivos comunes para imágenes digitales, y las cosas son más faciles. No obstante, es necesario dilucidar qué archivo de imagen es el mejor para cada caso. Te mostramos las fortalezas y debilidades de los tres formatos de imagen digital más comunes.

JPEG es el formato más estándar. Este es el formato por defecto que las cámaras digitales utilizan para guardar imágenes, y todos los programas de edición son capaces de leerlo. Puesto que puedes ajustar el nivel de compresión de JPEG, tus archivos pueden ser más pequeños, sacrificando la calidad de la imagen por su peso.

Si eres un fotógrafo aficionado que imprime y comparte fotos sin complicarse demasiado con la edición, prueba con JPEG. Tan sólo asegúrate de que configuras tu cámara para capturar imágenes al nivel más bajo de compresión, que equivale a la mayor calidad de imagen. Siempre puedes disminuir la calidad más tarde para reducir el tamaño del archivo, aunque no puedas recuperar los datos que se hayan perdido de la imagen.

JPEG también tiene sus contras. Cada vez que haces un cambio a una imagen y la guardas, reduces su calidad. Es como si hicieras una fotocopia de una fotocopia. La pérdida de detalle se hará muy evidente, aunque emplees la configuración de mayor calidad disponible.

TIFF mantiene la calidad. El formato de compresión de imagen TIFF no pierde información durante del proceso de compresión, a diferencia de JPEG. Los archivos TIFF son más grandes en comparación, pero no se pierde un solo píxel cuando creas, editas o guardas imágenes.

Con TIFF tampoco tendrás que preocuparte del ?equipaje? extra que acompaña al formato Raw ni de la información relacionada con el color que se pierde cada vez que se almacena una imagen en JPEG. Si quieres obtener la mejor calidad, configura tu cámara para guardar las imágenes en formato TIFF, o guarda las imágenes en tu cámara en la mejor calidad JPEG y entonces, una vez que las has editado en tu PC, selecciona Archivo, Guardar Como y elige TIFF. Puede que pierdas un mínimo imperceptible de calidad la primera vez que guardas en JPEG, pero una vez que el archivo se ha guardado en TIFF, la calidad no se ve resentida. El formato TIFF también tiene sus peros, al ser mucho mayores que los JPEG y no tan universales como estos. No te quedará más remedio que guardar una copia de la imagen TIFF en formato JPEG si quieres compartirla vía e-mail o guardarla en la web.


Los fanáticos de la imagen adoran el formato Raw. Para exprimir hasta la última gota de calidad de tus imágenes, utiliza el modo Raw de tu cámara, en el caso de que lo tenga. Raw no pierde información, y ofrece más profundidad de color (12 bits de color por píxel, en comparación con los 8 bits por píxel que proporcionan JPEG y TIFF. Esto te permite extraer más detalles de tus imágenes al editarlas con programas como Adobe Photoshop y Photoshop Elements. Tu cámara guarda archivos Raw antes de realizar cualquier balance de blancos o cualquier tipo de efectos. Es un archivo de origen sin procesar que te ofrece libertad creativa ilimitada. Lamentablemente, cada fabricante de cámara tiene su propio tipo de .Raw. Así, Nikon llama a los archivos Raw ?Nef?, mientras que Canon utiliza tanto ?Crw? como ?Cr2?. Los archivos Raw también exigen más trabajo por tu parte. Y puesto que no puedes guardar tus cambios en formato Raw, tendrás que guardarte dos copias de tus imágenes (la original versión Raw y la editada JPEG o TIFF. Sin embargo, para los fanáticos de la imagen no podría se de otra manera.

Prueba un formato alternativo. Png es el formato de archivo de imagen que se utiliza por defecto en las captura de pantalla en los Mac y prácticamente todos los navegadores pueden abrirlo. Además de .PNG, cada programa de edición de imágenes ofrece su propio formato propietario. PSD de Photoshop, por ejemplo, no pierde información de las imágenes, y preserva las capas, así que puedes retomar un proyecto de edición justo donde lo dejaste. Sin embargo, los formatos propietarios no pueden ser abiertos en muchos casos con otro programa que no sea el que los creó, así que tendrás que guardar los archivos de imagen en formato JPEG para compartirlos.

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