| Artículos | 01 MAR 2007

E-learning: riesgos y oportunidades de la formación ubicua

Tags: Histórico
Formación vía web en la propia organización
Arantxa Herranz.
Sin duda, uno de los sectores en los que primeramente se empezó a adaptar las bondades que permitía la conexión a internet fue el de la educación y la formación. Especialmente destinado a trabajadores y profesionales, el e-learning permite amoldar los horarios del alumno con sus quehaceres diarios. Sin embargo, esta misma libertad que brinda es uno de sus principales peligros, puesto que apostar por un sistema de formación vía web requiere también mucha gestión. En cualquier caso, sí parece evidente que los beneficios son mayores que los riesgos que, como toda apuesta, conlleva el despliegue de estos sistemas.

En cualquier caso, todo aquél que se plantee implantar una solución de e-learning debe saber que la infraestructura tecnológica necesaria dependerá del alcance del proyecto que quiera abordar. Así, habrá que valorar aspectos como número de usuarios, localidades, cursos, etc. y las funcionalidades con las que se quiera dotar a la solución (mensajería instantánea, colaboración en tiempo real, videoconferencia...). “Los programas de e-learning más básicos funcionan sobre infraestructuras sencillas, que no requieren unas comunicaciones muy potentes”, explica Isidro Pedrajas, especialista en soluciones eLearning de IBM Software Group. Así, un servidor pequeño conectado a internet puede ser suficiente para la implantación de una solución de formación on-line estándar que permita a los alumnos formarse a través de un navegador y desde su puesto de trabajo o domicilio. En el otro extremo, “las soluciones más ambiciosas requerirán infraestructuras más complejas, en todos los ámbitos de la tecnología: diseño de la aplicación y de sus funcionalidades, servidores que la ejecuten, sistemas de almacenamiento para mantener las bases de conocimiento, sistemas de comunicaciones que permitan la transmisión al usuario final (en múltiples ubicaciones), soporte técnico para los usuarios, etc.”. En cualquier caso, también se recomienda llevar a cabo un estudio de capacidad antes de decidirse a implantar el e-learning, para evitar que la concurrencia de alumnos o la descarga, si es el caso, de materiales puedan colapsar algún acceso que tenga un ancho de banda muy pobre, al igual que ocurre con cualquier otro tipo de aplicación colaborativa.
Pero entre estos dos extremos de una misma línea, Pedrajas detalla que, en lo referente a la localización de la infraestructura, el mercado de las soluciones de e-learning es “muy flexible y permite al formador elegir entre diferentes opciones de implantación: desde la subcontratación de la formación on-line a un proveedor de servicios (ASP), hasta la implantación de una solución completa dentro de la propia empresa, pasando por soluciones mixtas intermedias”.

En el puesto cliente
En cuanto al puesto cliente desde el que se va a recibir la formación vía web, en principio no será necesario instalar ningún tipo de aplicación extraordinaria, puesto que lo más corriente es acceder a través del navegador. Además, muchas de estas sesiones formativas utilizan aplicaciones que, como en el caso de Flash Player, está presente en el 98 por ciento de los ordenadores conectados a internet, según datos que maneja la propia Adobe. De hecho, hay algunos contenidos a visualizar que exigen la instalación de algún plug-in, especialmente en los casos en que se incorporan animaciones, sonidos o vídeos.
Estas descargas adicionales de software que se necesitan hacer en el puesto cliente son generalmente pequeñas y rápidas y abren la puerta a la interactividad entre alumno y profesor mediante “chats” o incluso reuniones virtuales donde poder compartir una pizarra, una presentación o cualquier documento con alumnos y/o profesores. Y en este terreno, conviven varias ofertas en el mercado.
Por todo lo explicado anteriormente, puede entreverse ya que el montar un sistema de formación vía web es algo a lo que no debe renunciar casi ninguna empresa. Tal y como remarca Javier López, responsable de Servicios de Formación en Sun Microsystems Ibérica, cualquier empresa que, por su actividad o distribución geográfica, necesite acercar la formación al lugar donde se encuentran sus empleados para ganar eficiencia y flexibilidad debería incluir la formación on-line por, entre otros temas, el ahorro de costes frente a la formación presencial. Una aseveración en la que prácticamente coinciden todos los jugadores de esta industria, con argumentos tan variados como la necesidad de comunicarse “de forma efectiva” con clientes, proveedores y colegas localizados en sedes distintas, hasta la posibilidad de desarrollar completos currículos de desarrollo profesional, adaptado y ligado a las necesidades cambiantes de negocio de las empresas.

Mucho más que formación a medida
Si pensamos en las ventajas que la formación on-line puede acarrear, sin duda el hecho de que sea una educación a medida, tanto en contenidos como en metodología (de manera que se puedan impartir cursos que se ajusten completamente a las necesidades de la empresa), será uno de los primeros que acuda a nuestra mente, junto a la libertad para adaptar la formación a los horarios, necesidades curriculares y especialidades de la empresa. Pero, además, desde Sun Microsystems también se alude al mayor protagonismo y promoción de los expertos internos, “pues pueden ser los que se encarguen de formar al propio personal”. En cuanto a los aspectos económicos, y además del menor coste que, según los expertos, tiene la formación a través de internet que presencial, Javier López también menciona el hecho de que la infraestructura necesaria para soportar un modelo de e-learning puede no limitarse a dicho fin, de modo que se optimiza dicha infraestructura para otras finalidades dentro de la empresa sin repercutir en la calidad final del propio servicio de e-learning.
Por otro lado, “poder marcar las “carreras” de los empleados sin depender de los calendarios de proveedores externos también es una gran ventaja”, en valoraciones de Adolfo Vara del Rey, de Alhambra-Eidos. O, dicho de otro modo, “la principal ventaja es la capacidad que proporciona este tipo de soluciones para alinear los objetivos de negocio de la compañía con la consecución de los conocimientos necesarios para conseguirlos”, según IBM, quien considera que un sistema propio de e-learning “dota a la dirección con una herramienta potente de gestión de toda la formación de la compañía, y con la posibilidad de gestionar, de manera centralizada, desde los recursos asociados a la formación (aulas, materiales, contenidos, currículos, instructores, proveedores...) hasta el diseño y mantenimiento de los programas formativos necesarios para cada uno de los perfiles o roles de la compañía (por departamentos, por áreas de negocio, por productos...)”.

Riesgos a evitar
Sin embargo, como hemos señalado al comienzo, los sistemas de e-learning también tienen algunos riesgos. Quizá el primero de ellos es que una plataforma de formación vía web no es una panacea y que no vale con instalar y olvidarse, sino que necesita toda una labor de gestión y mantenimiento, para ir añadiendo cursos en la plataforma de formación. “Es necesaria una planificación, una asistencia, una supervisión y en fin en cierta

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