| Artículos | 01 ENE 2004

El voto electrónico pone a prueba el sistema político de Estados Unidos

Tags: Histórico
Alfonso H.Marín.
A pocos meses de las elecciones presidenciales, estados unidos se enfrenta a serias irregularidades en su sistema electoral por voto electrónico, que ha puesto en evidencia a las empresas tecnológicas y la administración.

Un informe independiente ha encontrado varios agujeros de seguridad en las máquinas de voto electrónico autorizadas en el sistema electoral de Estados Unidos desde el año 2002. Los fallos encontrados han hecho retrasar la implantación de este sistema de voto hasta al menos agosto del año próximo en el estado de Ohio, y han puesto en tela de juicio todas las máquinas de voto electrónico distribuidas por Estados Unidos.
Cuatro de las empresas que disponen de sistemas electrónicos de voto en Estados Unidos (Election Systems & Software, Diebold, Hart InterCivic, Sequoia Voting Systems), se vieron sometidas entre noviembre y diciembre a una serie de pruebas en las instalaciones de Compuware, descubriendo que el código fuente de las aplicaciones era vulnerable y que podrían sufrir ataques de intrusión críticos.
Un total de 57 agujeros de seguridad se identificaron como potenciales en una supuesta votación electrónica, algunos tan graves como la posibilidad de que una persona no autorizada pueda acceder a la base de datos donde se almacenan los resultados y cambiarlos. Otros riesgos encontrados en los sistemas de votación eran la posibilidad de acceder a funciones de supervisión del sistema electoral, interrumpir las votaciones o cerrar las urnas antes de lo previsto, por lo que numerosos colectivos han criticado duramente a estas empresas por las irregularidades encontradas.
La Electronic Frontier Foundation y muchas universidades norteamericanas se han unido para denunciar estos fallos, amplificados debido a que un hacker entró en el sistema de Diebold y copió 15.000 documentos confidenciales que puso a disposición pública. Organizaciones de apoyo a los derechos civiles como la propia EFF y el Centro para Internet y Ciberleyes de la Sociedad en Stanford, demandaron entonces a Diebold por abusar legalmente del Acta de Copyright del Milenio Digital (DMCA) de 1998, que utilizó para presionar para que las universidades y proveedores de Internet no hicieran públicos los datos internos de la compañía. Según estudiantes y activistas que han publicado estos datos en páginas personales y weblogs, “no se puede permitir la supresión de las evidencias que demuestran que una máquina Diebold registró 16.022 votos negativos para Al Gore en Florida. Tampoco que el CEO de esta compañía ha donado más de 9.000 dólares al partido republicano desde 2001; están utilizando la ley del Copyright para suprimir una información que necesita ser hecha pública”. Sin embargo, Diebold no ha respondido a estas denuncias y ha rechazado demandar a quienes las han llevado a cabo.
El software utilizado en el sistema de voto Diebold fue el que se utilizó en las últimas elecciones del estado de California en las que resultó ganador Arnold Schwarzenegger. Diebold suministra máquinas de votación electrónica con pantallas táctiles a 37 estados, y tiene repartidos más de 50.000 terminales en el país.
Las consecuencias siguen abiertas, ya que se ha retrasado la certificación de los productos de Diebold para las elecciones presidenciales de 2004 hasta que se haga una investigación, ya que según las autoridades de California, Diebold instaló programas sin certificar en 4.000 máquinas de voto electrónico de los condados de Alameda o San Diego. Estados como Maryland han paralizado la compra de más máquinas o han pedido auditorías independientes.
Durante la celebración de una conferencia sobre cómo aumentar la confianza en los sistemas de voto, los responsables de la Administración norteamericana en materia electoral se han sumado a la preocupación de técnicos e ingenieros informáticos acerca de las garantías de los sistemas electrónicos de voto que Estados Unidos utiliza desde la aprobación de la ley electoral de 2002. En esa ley, la Help America Vote Act of 2002, se aprobaba destinar millones de dólares a la mejora y actualización de los sistemas de votación, cosa que la Administración ha hecho, pero planteando otro problema.
Como posibles soluciones, varios expertos proponen “parchear” los fallos encontrados en plataformas como la de la empresa Diebold con protocolos de seguridad, pero otros expertos afirman que aunque se haga esto, no se asegura un recuento fiel de los mismos. Al parecer, según los técnicos existen fallos tan importantes como los de suministro de energía que no están cubiertos del todo por sistemas redundantes. Otros expertos proponen realizar auditorías para verificar que el voto ha sido efectivamente depositado en la urna electrónica por una persona concreta, pero ese punto genera un gran desacuerdo por la complejidad que generaría el proceso.
La Administración, por su parte, teme que se repitan los problemas de un sistema de votación online cuando se lleve a cabo un posible recuento de votos, como sucedió en el estado de Florida en 2000. El problema se presentaría si los votos en papel no se correspondiesen con los emitidos en las máquinas, y al final se tendría que solucionar en los tribunales, como en las últimas elecciones presidenciales.
El objetivo de la Administración es conseguir que las elecciones ganen en flexibilidad y simplificación del procedimiento de voto, pero los ingenieros informáticos no pueden garantizar un sistema cien por cien seguro e intransferible.

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