| Artículos | 01 DIC 1998

El software ya tiene quien lo proteja:

Tags: Histórico
Protección de los derechos de los programas de ordenador
Dolores Carmona.

No cabe duda que el actual desarrollo de la industria informática está repercutiendo en todos los niveles de nuestra sociedad . También es innegable la relevante dimensión económica que estos productos poseen uniéndose a ello el reconocimiento de una creación intelectual, que implica necesariamente el dotar de protección adecuada a las personas y empresas dedicadas a la investigación y desarrollo de nuevos productos informáticos . Las grandes empresas dedicadas a la creación, distribución y explotación de software solicitaron en su día apoyo legal para proteger sus productos de posibles copias ilegales, y sobre todo, de su utilización por terceros no autorizados . En la actualidad, los programas de ordenador tienen ya un marco jurídico perfectamente delimitado .

Régimen jurídico aplicable

Todo esto quiere decir que existen diferentes mecanismo y leyes que permiten a los creadores tener el control de sus ideas . Entre las principales herramientas destacan, en primer lugar, la Ley de Patentes . Este sistema fue el elegido por los productores del software en un primer momento como el más adecuado y el más efectivo para hacer valer sus derechos . Sin embargo, esta ley, en consonancia con las legislaciones extranjeras, excluyó de su protección a los programas de ordenador declarando expresamente en su art . 4 que no son patentables; no obstante, sí estaría protegido por este sistema el programa de ordenador que esté integrado en una invención de la que forme parte, es decir, el software sólo estaría protegido por la ley de patentes si forma parte indisociable del hardware .

El segundo elemento de protección es la Ley de Marcas, que pretende que el software no sea copiado por un tercero . La fijación de la marca en el software sólo tiene por objeto que el usuario identifique el producto del resto de los que se venden en el mercado . En este caso, la protección que le concede la marca es muy limitada, aunque es compatible y acumulable con el resto de las disciplinas, ya que el empresario también persigue como fin que su programa se distinga dentro del sector . Por lo tanto, si va a comercializar su producto, ha de tener en cuenta desde un principio que ha de solicitar igualmente protección para su marca .

Un tercer elemento de protección son los derechos de autor, que son compatibles y acumulables a las anteriormente . La protección del software por el derecho de autor encuentra su marco legal en el Real Decreto Legislativo 1/1996 de 12 de abril por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Propiedad Intelectual .

Qué se protege del programa

Un primer paso importante a la hora de decidir el sistema de protección de un software es precisar y delimitar el objeto de protección, así como los elementos que son susceptibles de protección . La ley define el software como " toda secuencia de instrucciones o indicaciones destinadas a ser utilizadas, directa o indirectamente, en un sistema informático para realizar una función o una tarea o para obtener un resultado determinado, cualquiera que fuere su forma de expresión y fijación " . Se extiende esta protección a la documentación preparatoria, la técnica y los manuales de uso, a las versiones sucesivas del programa, así como a los programas derivados .

Por lo tanto, se debe protege tanto el código fuente como el código objeto, así como la arquitectura del programa que incluye organigrama, estructura, secuencia y organización . De tal forma, puede haber infracción de derechos de autor sobre un software sin necesidad de que haya una reproducción literal del mismo, siendo suficiente con la copia del desarrollo de su arquitectura .

Empresa y creador

Hay un elemento importante que debe tenerse en cuenta cuando un desarrollador entra en contacto con una empresa que va a comercializar y distribuir su producto . En el caso del empresario que en un momento determinado necesita en el desarrollo de su actividad software, cuyo uso pretende, sea exclusivo para su empresa, o en su defecto, pleno poder para explotarlo libremente, y su creación se encargue a un tercero siguiendo en todo momento las directrices dadas por el propio empresario . Al término de la elaboración del mismo, suele haber divergencias cuando ambas partes pretenden tener la titularidad de los derechos de explotación . Para evitarlo, en el contrato de arrendamiento de servicios ha de establecerse que los derechos de propiedad intelectual del programa recaen en la empresa . Si no se adoptan estas medidas, los creadores del programa pueden llegar a comercializarlo dentro del mismo sector, con los consiguientes perjuicios que pudieran ocasionar al empresario que encargó el trabajo, incluido el poderle impedir el acceso a su libre explotación . En definitiva, si no hay cláusulas expresas de cesión de los derechos de propiedad intelectual al contratante, el autor material del software tiene el derecho de propiedad intelectual sobre el mismo y el empresario tan solo la propiedad de soporte físico en que está incorporado el programa .

En el caso del empresario informático, es decir aquel cuya actividad principal es el desarrollo de programas de ordenador efectuados por personal contratado a su servicio para este fin, y en ausencia de pacto en contrario, los derechos de explotación pertenecen a la empresa, siendo imprescindible que la relación laboral esté materializada en un contrato de trabajo, y que los programas hayan sido creados por el empleado en " el ejercicio de las funciones que le han sido confiadas o siguiendo las instrucciones de su empresario "

El empresario dedicado a la actividad informática también se enfrenta día a día a un riesgo importante: la contratación de empleados que van a tener acceso a información confidencial esencial para la empresa, así como la continua movilidad laboral de los individuos, en cuyo caso se debe establecer desde un inicio en el contrato de trabajo cláusulas específicas que evitarían perjuicios irremediables al empresario . Entre ellas hay que destacar la cláusula de confidencialidad, la de no concurrencia y cláusulas expresas relativas a la cesión total de la propiedad intelectual del software .

Derechos morales

El autor del programa tiene unos derechos llamados morales " . Si el programa se ha creado dentro de la existencia de una relación laboral o el autor ha cedido los derechos de explotación a un tercero, tan sólo le queda la potestad de ejercer los derechos morales, y en el caso concreto del software, éstos se ven limitados con respecto al resto de las obras que protege la Ley de Propiedad Intelectual . El único que el autor conserva una vez cedido los de explotación del programa, es exigir el reconocimiento de su condición de autor, que aparezca perfectamente identificado su nombre como autor en la portada o en cualquier parte visible del soporte .

La facultad de autorizar la reproducción de un programa por parte de su titular, es quizás el derecho que con más precisión se vulnera y constituye sin duda la fuente de la piratería informática, dando origen a la comisión de un delito tipificado en nuestra legislación . No existen en nuestro ordenamiento normas que señalen los criterios a seguir para determinar cuándo ha habido copia o no; el papel de los peritos será decisivo en tal caso, teniendo en cuenta la estructura del programa, su secuencia y organización . Corresponde al titular de un programa el derecho exclusivo de su transformación, que radica en la realización de versiones sucesivas y programas derivados, lo que implica que un tercero necesita la autorización previa y expresa del titular del derecho para efectuar estas actuaciones . El programa derivado o transformado que resulte es propiedad exclusiva de la persona que lo ha transformado, ( partiendo siempre de la existen

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