| Artículos | 01 DIC 2006

El salvavidas eléctrico se llama SAI

Tags: Histórico
Frente a apagones y subidas y bajadas de tensión
Arantxa Herranz.
Seguro que alguna vez ha maldecido a su compañía eléctrica porque, en mitad de la elaboración de un trabajo, han saltado los plomos o, simplemente, se ha producido un apagón. Un corte en el suministro eléctrico que, por muy breve que haya sido, ha conllevado el apagado de todos los equipos conectados a la red… incluido su PC lo que, incluso, ha podido generar si no la pérdida completa del trabajo, sí de buena parte, con la mala sensación en la boca que genera una situación de estas características. El airbag ante situaciones de este calibre tiene un nombre propio: Sistemas de Alimentación Ininterrumpida (SAI).

Estamos en plena época navideña y las luces de colores inundan las ciudades y pueblos, incluso las oficinas y hogares se adueñan de este espíritu lumínico. Una estampa muy bonita pero que conlleva un aumento del consumo eléctrico que, a veces, y como ocurre en verano con el consumo de aire acondicionado, las compañías energéticas no son capaces de satisfacer, conllevando apagones o caídas en el suministro eléctrico.
Los suspiros y lamentos cuando se producen estos cortes son proporcionales a la sorpresa que nos causa un acontecimiento de este tipo, sobre todo si aún no disponemos de uno de esos dispositivos que pasan casi inadvertidos hasta el día que los echamos (o no) en falta. Hablamos del SAI (Sistema de Alimentación Ininterrumpida) que, como su propio nombre indica, permite que no suframos estos cortes en el suministro eléctrico. Pese a que nacieron como una solución industrial, a día de hoy podemos encontrar estos productos para diferentes necesidades y tipos de usuario. A partir incluso de 40 ó 50 euros podemos tener un SAI para un único puesto. Sin embargo, lo cierto es que, frente a otras soluciones de seguridad, el SAI sigue siendo en muchas ocasiones o el gran desconocido o el gran sacrificado cuando nuestro presupuesto es limitado.

Grado de conocimiento
En términos generales, podemos decir que, afortunadamente, los usuarios profesionales, especialmente los de empresa, sí saben qué es un SAI y su importancia, aunque, tal y como reconoce el director de marketing de APC, Vicente Chiralt, cuanto más nos aproximamos al entorno doméstico, más desconocimiento hay. Además, existen incluso estudios en los que se asegura que los virus son menos peligrosos para la disponibilidad de la información que estos cambios bruscos en la tensión eléctrica, causantes en muchos casos de la pérdida irreparable de la información. Una merma que, según diversos informes, puede incluso conllevar el cierre de pequeños negocios en menos de tres meses. En cualquier caso, la lectura positiva es que en los últimos 6 años se ha producido “una importante evolución en el negocio”, motivada también por productos de diseño que se encuentran ya en grandes almacenes, lo que ha suscitado el interés de más usuarios. Tanto es así que para el director de marketing de Salicru, Albert Carrera, toda empresa “medianamente informatizada” cuenta con un SAI, por lo que estaríamos hablando de cifras de implantación cercanas al 90 por ciento, según Carrera.
Lo que también parece bastante claro es que los profesionales son conscientes de lo que son los SAI y de su importancia, sobre todo tras “comprobar cómo funcionan en caso de apagón o corte de suministro eléctrico”, tal y como confirma Claude Le Duc, director regional europeo de Eaton Powerware, ya que su valía no sólo reside en la protección que ofrecen, sino que también dotan de un enorme ahorro de tiempo y dinero a los profesionales que los utilizan. En este sentido, cabe apuntar que cada vez con más frecuencia, estas soluciones SAI incorporan un software que evalúa las condiciones eléctricas para, en caso de producirse un fallo, iniciar el proceso de todos los equipos informáticos conectados, garantizando la salvación de los datos.
Y es que, como decíamos, prácticamente podemos asegurar, sin riesgo a equivocarnos, que todos aquellos que trabajen con un ordenador han vivido una situación parecida a la descrita al principio de este reportaje. No hablamos solo de apagones, sino de todas las incidencias eléctricas que se producen, como sobretensiones y transitorios (picos de tensión), cortes y microcortes en la red, variaciones de tensión y frecuencias, parásitos armónicos… Sin embargo, y como el hombre es el único animal que tropieza con la misma piedra, en el caso de las PYMES y los usuarios particulares, “aunque hemos avanzado mucho, aún queda camino por recorrer y es por ello que los SAI se encuadran en uno de los nichos de mercado para el cual se espera un mayor crecimiento”, asegura Narcís Tarrés, director de canal de distribución informática de MGE UPS.

Cómo funciona
Pero, ¿qué es y cómo funciona un SAI? Básicamente, podemos afirmar que este dispositivo se encarga de suministrar la energía eléctrica que necesitan los equipos informáticos cuando se produce un corte en el suministro energético. Es, por decirlo de otro modo, como una bolsa de oxígeno en la que se almacena, de manera limitada, la energía eléctrica que necesitaremos en casos de crisis.
Por eso, el SAI suele estar diseñado para garantizar una cantidad determinada de suministro eléctrico durante un período de tiempo determinado. ¿De dónde proviene dicha energía? Pues generalmente de baterías que se mantienen cargadas mientras esté disponible la alimentación principal. Normalmente, todo lo que se requiere de un SAI es el tiempo necesario para que el sistema termine los procesos, cierre las sesiones y se cierre de forma ordenada.

Factores a tener en cuenta
Pero, ¿qué se tiene que tener en cuenta a la hora de adquirir una solución de este tipo? Básicamente, podemos reducir a pocas variables las que determinarán la elección de un SAI. Por un lado, la carga que se quiere proteger y, por otro, la potencia o el consumo de voltioamperios. No es lo mismo proteger un único PC con línea interactiva que un equipo de medición o médico (dicho de otra forma, hasta qué punto es crítico que la actividad del negocio no se vea interrumpida), como tampoco es igual estar en un polígono industrial, por las subidas y bajadas de tensión que se producen, que en una oficina de una gran ciudad. En este sentido, es muy importante la autonomía o tiempo de funcionamiento que se necesita, que en caso de aplicaciones no críticas, suele bastar con 10 minutos para guardar trabajos o poner a buen recaudo nuestros datos. Sin embargo, si nuestro caso es aquél en el que quizá tengamos ordenadores que deban permanecer encendidos toda la noche en caso de apagón para que a la mañana siguiente se puedan recuperar datos, o puertas eléctricas para que se permita su cierre o apertura en caso de ausencia de corriente, nuestro SAI será completamente diferente. También es necesario saber si se necesita un SAI para un rack, si se necesita que sea escalabe y no olvidar el software de gestión local y remota del SAI que dichos sistemas puedan incluir, por las posibles incompatibilidades tecnológicas que pueda conllevar.
Además, y una vez que hemos tomado la decisión de adquirir un SAI, también es importante tener en cuenta los equipos que se quieren proteger, puesto que no todos deben tener colocado un SAI. Ello dependerá de si necesitan tener auto

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