| Artículos | 01 NOV 2001

El precursor del disco duro: el disco flexible

Tags: Histórico
Descubra los secretos de un medio de almacenamiento clásico que aún perdura
Félix Torán.
Hablar hoy en día de discos flexibles es casi anacrónico, aunque es un medio de almacenamiento de información que aún subsiste desde los primeros tiempos del PC. Pero la importancia de conocerlos radica en el hecho de que sus fundamentos son necesarios para comprender otros tipos de unidades.

Los discos flexibles (conocidos en inglés como floppy disks) están muy cerca de entrar en el museo de antigüedades del mundo del PC. Fueron los elementos estrella de la distribución de software desde el nacimiento del PC hasta mediados de los años 90, cuando los CD-ROM ocuparon su lugar. De hecho, en la era antigua del PC el centro de datos por excelencia era el disco flexible (el disco duro aún no se utilizaba). Aunque actualmente la mayoría de los PC vienen equipados con una unidad de disco flexible, su uso está lejos de ser frecuente, ya que su capacidad de almacenamiento y velocidad son inapropiadas para las necesidades actuales. Sin embargo, dicho medio todavía resulta útil para tareas como el traslado de pequeños archivos entre ordenadores, almacenamiento de ficheros de tamaño reducido, y la instalación de software de pequeño tamaño, como es el caso de los controladores de hardware.
La clara desventaja de los discos flexibles respecto al resto de medios de almacenamiento no sólo radica en su baja capacidad, sino también en su bajo rendimiento. La suma de todas estas desventajas explica la disminución del precio de las unidades de disco flexible, que han llegado a convertirse en un componente realmente económico.
En resumen, los discos flexibles no se utilizan demasiado, y tienen un futuro bastante oscuro. Teniendo esto en cuenta, no parece muy apropiado dedicarle un artículo a dicho medio de almacenamiento. Pero la realidad es bien diferente: es conveniente tratar el disco flexible, ya que muchos de los conceptos que lo rodean se aplican a los discos duros.

Formatos de disco flexible
Los primeros formatos de disco utilizados eran de 8’’. Sin embargo, los formatos que más se han extendido han sido el disco de 5,25’’ y el de 3,5’’ (ver Figura 1). No se debe olvidar que dichas indicaciones (en pulgadas) hacen referencia al lado del cuadrado que forma la carcasa del disco, y no al disco propiamente dicho.
En todos estos formatos, el soporte de almacenamiento es una superficie circular maleable, de ahí el nombre de disco flexible. Sobre dicha superficie se encuentra un recubrimiento de material magnético, que es el que efectivamente almacena la información. En ambos casos, el disco se introduce en el interior de una carcasa de plástico, que lo protege del exterior.
El disco de 5,25’’ es el más antiguo de los dos (de hecho, ya se puede dar por obsoleto), y fue introducido por la firma Shugart. El auténtico disco se albergaba en el interior de una carcasa de plástico fina y frágil. En su centro aparecía un gran agujero, utilizado por la unidad para hacer girar el disco. También se podía apreciar una ventana en la carcasa, que dejaba ver el disco y permitía que la unidad leyera y escribiera datos en él. Una pequeña abertura en un lateral de la carcasa hacía el papel de protección contra escritura. Dicha protección se controlaba pegando o no un adhesivo sobre la abertura.
El disco de 5,25’’ presentaba varias desventajas. No sólo era un dispositivo muy lento y con muy poca capacidad de almacenamiento (de 100 kB hasta 1,2 MB), sino que era extremadamente frágil. La carcasa de plástico no hacía un buen papel de protección: el simple hecho de colocar una etiqueta sobre el disco y escribir con un bolígrafo era suficiente para dañarlo. La existencia de una ventana en la carcasa que exponía el disco hacía muy sencilla la pérdida de datos. Para evitar esto último, era necesario mantener el disco en el interior de una funda de papel.
Debido a tal conjunto de problemas, el disco de 5,25’’ fue relevado por el formato de 3,5’’, introducido por Sony en los años 90 y utilizado actualmente en los PC. El concepto es muy similar, pero soluciona todos los problemas antes planteados. En primer lugar, el tamaño es mucho más reducido, lo cual lo hace más manejable. La carcasa es mucho más rígida, por lo que el disco es más resistente a golpes y permite escribir sobre ella sin causar daños. La ventana de lectura y escritura ya no expone el disco, puesto que se halla cubierta por una protección metálica corrediza. Dicha protección se desplaza en el interior de la unidad, exponiendo el disco sólo cuando es realmente necesario. Esto hace que la duración de los datos se incremente notablemente.
Además, la abertura circular que permite girar al disco ya no es un agujero, sino que presenta una pieza metálica. Esto proporciona todavía más protección. La protección contra escritura se controla mediante una pequeña pieza de plástico, que en ningún momento deja expuesto el interior del disco, lo que también contribuye a una mayor duración de la información. Aunque muchos fabricantes proporcionan pequeñas fundas de plástico, su uso no es estrictamente necesario, gracias a todas las características comentadas.
En resumen, el disco de 3,5’’ es mucho más resistente, duradero y manejable que el disco de 5,25’’, y esa es la razón por la cual ha persistido hasta la actualidad.

El soporte de almacenamiento
Como ya se ha introducido, el disco flexible consiste en una superficie circular maleable, recubierta de material magnético. La información se almacena mediante la introducción de pulsos magnéticos sobre el disco, y se lee siguiendo el mismo principio. En realidad, dicho principio es el mismo que se utiliza en las cintas magnéticas, salvo que en el disco flexible se almacena información en ambas caras del material. Antiguamente existían discos de una sola cara, e incluso discos de dos caras que había que girar manualmente.
La superficie del disco se divide en anillos concéntricos denominados pistas. No se deben confundir con los microsurcos de un disco de vinilo, que se encuentran totalmente conectados en forma de espiral. En el caso de un disco magnético, las pistas son concéntricas, y por tanto inconexas. A su vez, hay una división radial que divide a todas las pistas en un mismo número de porciones, denominadas sectores (ver Figura 2 para una mejor comprensión).
En cada acceso, la unidad puede leer o escribir en el sector definido por una pista y una de las porciones. El sector es la unidad más pequeña de lectura y escritura en un disco flexible, y suele albergar 512 bytes. Dicho de otro modo, en cada acceso se leen o escriben 512 bytes (esto se hace así por razones de rendimiento). Por ejemplo, si un disco tiene normalmente 80 pistas, 18 sectores y dos caras, se obtiene que 80 pistas x 18 sectores/pista x 2 caras x 512 bytes = 1,44 MB de capacidad de almacenamiento (no olvidar que 1 MB = 1.024 bytes).
En el campo del almacenamiento en disco, un factor muy importante es la densidad superficial. Ésta mide lo concentrada que se halla la información en el disco. Por ello, si se comparan discos de igual tamaño, a mayor densidad superficial, mayor capacidad de almacenamiento. La densidad superficial se calcula como el producto de otras dos densidades: la densidad de pistas y la densidad lineal.
La densidad de pistas indica la cantidad de pistas que existen por unidad de longitud, es decir lo “apretadas” que está

Contenidos recomendados...

Comentar
Para comentar, es necesario iniciar sesión
Se muestran 0 comentarios
X

Uso de cookies

Esta web utiliza cookies técnicas, de personalización y análisis, propias y de terceros, para facilitarle la navegación de forma anónima y analizar estadísticas del uso de la web. Consideramos que si continúa navegando, acepta su uso. Obtener más información