| Artículos | 01 ABR 2009

El ordenador en las nubes: Cloud computing

Tags: Histórico
Juan Blázquez.
"Internet ha dejado de ser un simple espacio de encuentro para usuarios. su fiabilidad, ubicuidad y uniformidad permite plantear la instauración de nuevas formas de aprovechar este entorno donde empieza a destacar el cloud computing o informática en la nube.

Hasta hace poco tiempo, la evolución que ha seguido el despliegue de Internet se centraba en lograr la conectividad de todos en todo momento, estableciéndose como el medio de alcanzar a otros de forma rápida y directa y como espacio de encuentro en donde publicar y obtener información, por lo que los aspectos técnicos relacionados con las comunicaciones tenían más importancia que cualquier otra consideración. Mientras, usuarios y proveedores de servicios han estado preocupados en entender y dominar un espacio que cada vez iba ganando presencia en todos los ámbitos cotidianos, según alcanzaba más extensión y facilidad de acceso y uso. Una vez que para los usuarios el ordenador, la informática, resulta casi trivial, al alcance de cualquier persona, que es imprescindible en el ámbito profesional y protagonista de la vida privada; cuando los proveedores de servicio han encontrado en Internet el entorno en donde crear y desarrollar infinitas posibilidades; cuando las comunicaciones son fiables, baratas y permanentes, es el momento en el que Internet deja de ser el sitio en donde “colgar” archivos de cualquier tipo y se demanda otro tipo de uso y sentido.
De este interés surgen los movimientos como Web 2.0, redes sociales y un sinfín de servicios que más allá de la simple publicación-recuperación de datos, necesitan de nuevos recursos para su desarrollo, tanto en lo que se refiere a programas como a la prestación de servicios. Una evolución que lleva a la arquitectura orientada a la web como modelo para el desarrollo de programas y servicios, apoyándose en que Internet proporciona un entorno ágil, uniforme, asequible y fácilmente manejable para cualquier persona, a lo que se une la ubicuidad que representa su acceso desde cualquier lugar y las facilidades para tener conexiones permanentes a bajo coste. Pero los nuevos programas y servicios que posibilitan la forma de entender hoy Internet resultan dispersos y no resuelven por sí solos algunas de las necesidades que a empresas y particulares les surge para utilizarlos con satisfacción, lo que lleva a buscar fórmulas que permita integrarlos y utilizarlos de forma más conveniente a las necesidades de cada cual. Y en estas circunstancias es la que lleva al cloud computing, la nube de computación, un nuevo servicio con el que los proveedores tratan de ofrecer a los usuarios un modelo de informática integrado, homogéneo, ubicuo y sencillo de utilizar.
La denominación de cloud computing recoge la simbología universal por todos aceptada de representar a Internet como una nube en los esquemas de conexión en donde tiene presencia la red mundial y la idea de ofrecer desde esa entidad recursos de computación. Es decir, poner a disposición de los usuarios servidores, discos, programas y otros recursos para que sean utilizados desde Internet y no desde sus equipos locales: utilizar su ordenador como un terminal para acceder al equipo que realmente ejecuta programas y guarda los datos, que se encuentra en Internet. El usuario no necesita tener ya instalado en su ordenador una hoja de cálculo. Suscrito a un proveedor de cloud computing, desde su ordenador conecta a Internet y es aquí donde ejecutará el programa. En su pantalla visualizará los datos y el archivo resultante tampoco necesita guardarlo en su ordenador. Se aloja en los discos que le ofrece el proveedor, también en remoto. De esta forma, el usuario ya no necesita tener un portátil para acarrear datos de casa al trabajo y cuando está itinerante. Desde cualquier punto de acceso a Internet, tendrá disponible la hoja de cálculo y el programa para manejarlo. Y no sólo él. Otros usuarios, debidamente autorizados, podrían tener el mismo acceso a esa hoja de cálculo y programa, como podría ser un subordinado, lo que estimula y potencia la colaboración entre usuarios.
No es una idea nueva y esto se viene utilizando desde hace bastante tiempo en la red interna. La novedad que aporta cloud computing es que los recursos de proceso y programas están diseñados e implementados para ser utilizados en Internet y su oferta no se contempla como un “alquiler” de material, si no como un servicio, pago por uso, que engloba a los elementos hardware y/o software que se puedan requerir. Para un usuario particular podría asociarse a una suscripción a un ordenador para manejarlo, mientras que en la empresa, podría hablarse de “externalizar” la infraestructura informática como tal, no sólo los servicios asociados a su soporte y mantenimiento. Es por ello que se habla de Software as Service (SaaS, programas como servicio).

Arquitectura de la nebulosa
En la estructura de cloud computing caben distinguir distintos componentes organizados en un modelo alejado de la tradicional arquitectura cliente/servidor, que tan profusamente se ha venido utilizando para orquestar las aplicaciones que siguen el referente de Internet. Ninguno de ellos puede considerarse creado expresamente para esta tecnología. Cloud Computing aporta pocos avances desde el punto de vista técnico. Realmente define un modelo con el que se empaquetan distintos componentes que ya se encuentran en uso, por separado y para distintos propósitos, integrándolos para su tarificación y comercialización.
En el lado cliente o, si se prefiere, usuario, se plantea que el equipo utilizado para acceder a los recursos de la nube puede ser un ordenador convencional que no necesita de ninguna configuración o característica especial. O que se utilice un Cloud Computer. La nueva denominación para lo que hasta ahora se conoce como think client (cliente ligero). Es decir, un ordenador muy básico en prestaciones y tamaño que sólo requiere la capacidad de ejecutar un programa que le conecte con el servidor en donde realmente está corriendo el software que aparece en su pantalla. Y que pueda conectar dispositivos locales además de la pantalla, teclado y ratón, como una impresora o una cámara. Los clientes ligeros se vienen utilizando rutinariamente desde hace bastante tiempo para soluciones tipo Terminal Server o Citrix y actualmente han vuelto a tomar relevancia con el advenimiento de la virtualización de los equipos de escritorio (VDI, Virtual Desktop Infraestructure), comentado ya en un artículo reciente. La novedad que aporta la computación en Internet, dentro de esta filosofía de simplicidad, es que se contempla también otros dispositivos desde los que el usuario puede obtener los servicios: dispositivos de mano. PDA y teléfonos móviles tienen ya suficiente capacidad, inteligencia y conectividad a Internet para acceder a estos servicios sin mayores dificultades. Hoy por hoy, la mayoría de estos dispositivos de gama alta, asequibles para el gran público, tienen capacidades equivalentes a la de un pequeño ordenador, como puede ser la capacidad de ejecutar aplicaciones distintas al correo, navegación por Internet, conexión a la red por wireless y la utilización de dispositivos ajenos a la telefonía y multimedia, como es el caso de impresoras convencionales. La integración de los dispositivos de mano en el cloud computing, es, por tanto, inmediato.
En cuanto al software para acceder a los servicios de la nube, si la capacidad de proceso del ordenador se encuentran en rem

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